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La última derrota de Blair

Isaac Bigio
Isaac Bigio
miércoles, 9 de mayo de 2007, 23:19 h (CET)
Pocos días antes que Tony Blair anuncie que dejará el poder tras 10 años en el premierato su partido laborista ha sufrido una seria derrota en las elecciones locales y regionales británicas.

Revés electoral
El 2 de Mayo Blair cumplió una década en el gobierno. Ningún otro laborista ha durado tanto tiempo en el poder ni ha ganado tres elecciones generales consecutivas. Sin embargo, al día siguiente de esa fecha su partido ha sufrido su mayor revés en década y media. Ha perdió cientos de concejales en las municipales inglesas, la mayoría absoluta en la Asamblea de Gales y, por primera vez en medio siglo, ha dejado de ser la fuerza dominante en Escocia.

El laborismo ahora confronta dos nuevos peligros. Por una parte en Inglaterra los conservadores se perfilan como una seria alternativa que podría sacarles del poder en las siguientes elecciones generales (que deberán llevarse a cabo en el 2010 o antes). Por otra parte, en Gales y Escocia los nacionalistas han avanzado y querrán remplazarles en el gobierno regional. En Gales eso resulta difícil pues Plaid Cymru, el Partido de Gales, debería formar una difícil, aunque no imposible, coalición con liberales y conservadores. Sin embargo, en Escocia el riesgo es grande pues allí el Partido Nacional Escocés ha obtenido la primera mayoría con 47 de los 129 miembros del parlamento escocés frente a 46 de los laboristas, 16 de los liberales, 15 de los conservadores y 3 para fuerzas menores.

El panorama se torna difícil para Gordon Brown, quien deberá heredar de Tony Blair el puesto de primer ministro en las próximas semanas. El, al igual que Blair, son escoceses. Una cosa es gobernar Londres con el apoyo de Edimburgo y otra es tener allí un gobierno regional que predique la independencia nacional. Para Brown son días difíciles. Heredará el poder sabiendo que su partido ha obtenido su peor resultado electoral en 3 décadas, que en Inglaterra los conservadores le han ganado por 13 puntos y que en su nativa Escocia tiene en el poder regional a rivales separatistas.

El sistema británico
En Reino Unido la fecha electoral más importante, después de la de los comicios parlamentarios que deben darse en un periodo de máximo cinco años, es aquella en la que se juntan las elecciones al Parlamento de Escocia, a la Asamblea de Gales y a los municipios de Escocia y de toda Inglaterra salvo Londres.

Estos comicios suelen producirse a mitad de camino entre una y otra elección general. En estos usualmente la oposición suele derrotar al gobierno, pero esto no implica que esos mismos resultados se repitan a la hora de elegir gobierno. Estas elecciones se dan esencialmente con menos participación de la población y son más influidas por cuestiones locales. Anteriormente los conservadores ganaron las elecciones parlamentarias tras perder en las municipales y lo mismo ha pasado con la actual administración laborista.

En Inglaterra los conservadores obtuvieron un 40% frente a 27% de los laboristas y 26% de los demo-liberales. En Gales y Escocia los laboristas perdieron curules a expensas del avance de los nacionalistas mientras que los conservadores y liberales siguieron relativamente estancados.

En Gales el laborismo bajó de 29 a 26 curules (de los 60 que la componen) mientras que Plaid Cymru, el partido de Gales, incrementó en un tercio su número de curules, subiendo de 10 a 13. Se han estancado en 12 escaños anhos los conservadores, en 6 los liberales y en uno un independiente. El oficialismo ha perdido la mayoría absoluta pero ha mantenido una simple mayoría que le obligaría a coaligarse con otro partido (posiblemente los demo-liberales) para poder seguir en el gobierno regional. Los nacionalistas, no obstante, podrían buscar formar una alianza arco iris con liberales y conservadores para desplazar al oficialismo, una posibilidad dificil de realizar pero no descartable.

El terremoto escocés
En Escocia hubo una masiva participación (60% de los inscritos) y un alto número de viciados (casi un 10%), debido a que muchos votantes no entendieron bien como marcar la nueva papeleta electoral. Este alto índice de votos nulos ha generado un gran descontento. Mas, el hecho más significativo ha sido el que el Partido Nacional de Escocia (SNP) por primera vez en 74 años de existencia logra ganar en su país. un colosal avance del Partido Nacionalista de Escocia (SNP) quien ha obtenido entre un 9% y 10% más de votos consiguiendo casi 33% de votos en los distritos electorales.

Para Nicola Sturgeon, vice-líder del SNP esta es ‘la peor derrota del laborismo en Escocia’ quien desde hace medio siglo siempre ganaba abrumadoramente en ese país, la misma que abre la posibilidad para que se forme un gobierno de coalición escocés encabezado por ellos, el mismo que llamaría a un referendo acerca de la independencia cuando finalizase su periodo de 4 años en Edimburgo.

Estos resultados se dan en la semana en que Escocia e Inglaterra celebran 300 años de su unión. Si bien la mayoría de los escoceses desea mantener el Reino Unido, el SNP aspira a que un buen gobierno suyo convencería a sus compatriotas de que su país podría prosperar separándose para crear una potencia económica con los hidrocarburos del mar del norte, la misma que mantuviese beneficios sociales tipo Escandinavia y generase un polo de atracciones a los inversionistas tipo Irlanda.

Otro importante componente de los comicios escoceses es que la extrema izquierda trotskistas ha perdido sus 5 curules debido a que su partido, el socialista escocés, se dividió y permitió que el SNP capitalizase el descontento contra el laborismo.

La victoria del SNP no garantiza que este partido encabece un nuevo gobierno pues los laboristas podrían aliarse a los otros dos partidos pro-Reino Unido (conservadores y liberales) para cerrarles el paso. Sin embargo, el SNP podría llegar a acuerdos con liberales y verdes. El éxito del SNP tampoco implica que Escocia va hacia la independencia pues ésta solo podría darse tras una consulta popular que apoye dicho paso, el mismo que no convence a la mayoría de la población que no desea separarse del resto de Gran Bretaña.

El optimismo de Blair
Para Tony Blair los resultados laboristas no son los tan malos como los que otros pronosticaban. “Hemos estado mejor que hace 3 años cuando luego de estas ganamos las elecciones generales del 2005”. Para él lo acontecido genera un ‘trampolín para ganar las futuras elecciones generales”, así como un “desastrosa derrota de los demo-liberales” y una “falla de los conservadores de poder generar el gran avance que necesitaban”.

El parlamentario conservador Alan Duncan le retrucó diciendo que el verdadero trampolín es el que ha obtenido su partido el mismo que, si tradujese esos resultados a nivel parlamentario, habría logrado una leve mayoría que le permitiría ser gobierno. Para William Hague, exlíder tory, es la ‘peor derrota laborista en 30 años”.

En los días previos a las elecciones las encuestas le daban al laborismo un resultado por debajo del 25% en Inglaterra y una arrasadora derrota en Escocia, extremos que no se han dado. Si bien es cierto que los laboristas no han sufrido el gran revés que se les predecía, lo cierto es que Blair ha obtenido su peor resultado.

Blair ha sido castigado por la guerra iraquí y el escándalo de la venta de cargos en los lores. Uno de los sectores que más ha contribuido a derrotar al laborismo es buena parte de su tradicional electorado quien ha preferido quedarse en casa.

El avance tory
Los conservadores se jactan de haber ganado unos 40 municipios y 900 concejales mientras que los laboristas han perdido 500 concejales y los demo-liberales unos 250. También se enorgullecen de haber avanzado en el norte (bastión del laborismo) a punto de haber ganado la mayoría de las concejalías en el noroeste.

Los blairistas replican que en el 2004 los tories igualmente sacaron un 40% en las municipales inglesas y al año siguiente sufrieron una amplia derrota en las elecciones generales.

El sistema británico es complicado. Las elecciones municipales siempre tienen un carácter distinto a las parlamentarias. Las primeras se concentran en cuestiones muy locales mientras que las segundas dirimen quien será el gobierno central. Además, en Reino Unido no hay un sistema de representación proporcional sino uno en torno a parlamentarios uninominales. Esto hace que el laborismo, quien en el 2005 ganó apenas con el 35-36% de los votos, resultase con más del 55% de los curules parlamentarios.

John Reid, el ministro del interior británico, recuerda que el laborismo antes de ganar las elecciones generales de 1997 había ganado las municipales del 2005 con un 47%. Un 40% en las elecciones locales le es insuficiente al conservadurismo para ganar las parlamentarias. Es más, el grueso del voto conservador sigue centrado en el sur inglés mientras que en las grandes concentraciones urbanas del norte (como Liverpool, Manchester o Newcastle) han fracasado en ganar algún municipio.

La parálisis liberal
Si el laborismo ha sufrido una gran derrota, los liberales han mostrado su incapacidad de transformarse en una alternativa. Este es el tercer partido británico, el mismo que siempre tiende a sacar mejores resultados en los comicios locales y regionales que en los generales.

No obstante, en esta oportunidad los liberales han perdido más concejales de lo que han ganado y han quedado un punto por debajo de su anterior perfomance municipal. Los liberales, que inicialmente lograron prosperar canalizando el descontento de varios sectores ante el laborismo por la guerra iraquí y los recortes en salud y educación, han quedado atenazados por el giro del conservadurismo hacia el centro y por su incapacidad para mostrarse como un polo alternativo al blairismo.

El liberalismo avanzó un punto en Escocia pero cayó en Inglaterra. Su futuro seguir’a siendo el de un partido minoritario que a lo sumo buscar’a inclinar la balanza en una u otra direcci’on en caso que no haya una clara mayoría parlamentaria (como es el caso de hoy en escocia o puede ser en el 2010 en Reino Unido).

Los retos de Brown
Gordon Brown iniciará su premierato en las próximas semanas partiendo de ese gran retroceso. Sin embargo, aún puede tramontar éstos. Según las encuestas él menos popular que el líder de la oposición tory David Cameron.

El hereda un gobierno desacreditado por la guerra iraquí y que ha sufrido su mayor retroceso electoral en 3 décadas. Su consuelo es que sus rivales tories no lograron aquel despegue que necesitaban para asegurar su elección en el 2010.

Blair espera culminar su mandato viendo que en Irlanda del Norte los polos opuestos (ultra-lealistas y republicanos ligados al IRA) compongan un gobierno unitario. Sin embargo, Brown iniciará el suyo viendo como en su tierra los separatistas llegan al poder para minarle.

Lo más probable es que en las próximas elecciones generales ninguna fuerza gane con una sustancial mayoría parlamentaria. El declive del laborismo aún no ha abierto el gran ascenso de un nuevo conservadurismo tornado centrista.

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