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La sequía del Manzanares
Daniel Sanabria
Fernando Torres y Antonio López fueron los últimos. Desde entonces la lista es tan interminable como la que le escribía yo a los Reyes Magos cuando tenía cinco años: Arizmendi, Gabi, Toché, Manu del Moral, Mario Suárez, Braulio, Molinero… Decenas de chavales que salen de la cantera del Atlético y no consiguen progresar y hacerse titulares en el primer equipo.
La pregunta es ¿por qué? La cantera del Atlético de Madrid ha sido siempre una de las más productivas de España, pero de un tiempo a esta parte no consigue regalarnos futuras estrellas rojiblancas. Desde que Fernando Torres llegara al primer equipo como el estudiante de medicina que llega al quirófano, ningún canterano más ha conseguido seguir sus pasos.
No pido que cada año salga un jugador con la calidad, el carisma y las condiciones de Fernando Torres, pero los aficionados del Atlético de Madrid sí tienen derecho a reclamar al menos un jugador de nivel, válido para el primer equipo, cada dos o tres añitos. De la aparición de Fernando hace ya 7 años. Demasiados.
Hay tres tipos de canteranos: los que no cuajan desde el principio, y la afición no les reclama; los que empiezan bien y según pasan los partidos se van diluyendo como un azucarillo en el café de las nueve y cuarto; y los que gustan de verdad pero no acaban de tener el nivel que requiere un equipo como el Atlético.
A este último tipo pertenece Marqués, un extremo que despuntó en los últimos partidos de la pasada temporada. Ha sido uno de los canteranos que más aplausos ha conseguido arrancar de las gradas del Calderón. Incluso me atrevería a decir que es el más reclamado. Este año apenas ha tenido minutos, malísima señal para él, ya que si con Maxi y Petrov ausentes no ha contado ni para las segundas partes, cuando vuelvan el argentino y el búlgaro desaparecerá de las convocatorias de Aguirre.
Este año se apostó por un hombre experimentado para darle el volante de la cantera rojiblanca: Amorrortu. A estas alturas de temporada, donde ya podemos hacer un balance objetivo y no resultadista, la historia continúa igual: ningún canterano nuevo con vistas a triunfar en el primer equipo.
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