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Etiquetas:   El crisol  

El tarambana de Aznar

Pascual Mogica
Pascual Mogica
martes, 8 de mayo de 2007, 22:45 h (CET)
Espero que nadie se sienta molesto ni mucho menos ofendido por que califique a Aznar como un tarambana, pero es que lo dicho por alguien, como Aznar, que ha sido presidente del Gobierno de España es propio de aquellos que no están en su sano juicio. Me refiero a sus palabras sobre el consumo de bebidas, de vino más exactamente, en el acto de imposición al ex presidente de la medalla de honor de la Academia del Vino de Castilla León. A tal señor tal honor. Está claro que Aznar, después de lo que dijo, puede ser admitido como “académico del vino” sin que nadie pueda objetar lo más mínimo.

No voy a entrar en lo “gracioso” que estuvo Aznar cuando hizo aquel chiste sobre un eslogan de la Dirección General de Tráfico que por cierto fue muy aplaudido por los asistentes a tan “brillante” ceremonia. A lo mejor le aplaudieron bajo los efectos del ambiente “académico” que el acto destilaba. Pero si quiero poner especial énfasis en lo que dijo sobre que a él “nadie le debe decir lo que tiene o no que beber”. “Dejadme que beba tranquilamente, no pongo en riesgo a nadie ni hago daño a los demás”. Aznar, siempre tan olvidadizo. Ya no se acuerda que el 7 de mayo de 1999, siendo él presidente del Gobierno, nos dijo a los españoles hasta donde podíamos beber en bodas, bautizos, comuniones, recepciones, convenciones y cualquier otro tipo de celebración o acto social. O sea que solo podías “agarrarte” a la botella, sin que nadie te dijera “lo que tienes que beber o no”, encerrado entre cuatro paredes. El citado 7 de mayo de 1999 entró en vigor la reducción de tasas máximas de alcohol permitidas para conducir. O sea que quien se niega a que “nadie le debe de decir lo que tiene o no que beber” nos puso límite a los españoles.

No nos queda más remedio que asumirlo: durante ocho años tuvimos a un presidente, José María Aznar, que es un perfecto tarambana.

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