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Etiquetas:   Entrevista basket   -   Sección:   Entrevistas

'Nuestro objetivo es llegar a la última jornada con opciones'

Moncho López, entrenador del Caja San Fernando
Redacción
domingo, 6 de mayo de 2007, 10:35 h (CET)


Moncho López,
ex seleccionador nacional

Ramón “Moncho” López Suárez (El Ferrol, A Coruña, 1969), es el prototipo de entrenador joven y con experiencia que le hacía falta al Caja San Fernando. Con varios logros en torneos internacionales, dirigiendo a la selección española, ahora afronta un nuevo reto en ACB: Clasificar para playoffs al CSF. El objetivo no es fácil, pero a Moncho le sobran ganas e ilusión por meter a los sevillanos entre los ocho primeros.

Llegó en la jornada 23 y, a falta de tres jornadas, sigue con la misma ilusión por disputar los playoffs con el cuadro andaluz. Puntual como pocos, nos invita con una sonrisa a pasar a su despacho, que se encuentra lleno de videos de partidos del cuadro sevillano y de sus rivales, y en las paredes, varias pizarras cuelgan. Se acomoda en su sillón, y se prepara para contestar a las preguntas de Siglo XXI

José Luís Sosa / SIGLO XXI

A falta de 3 jornadas, ¿Cómo ve el playoff? ¿Hay opciones serias, o hay que usar demasiado la calculadora?

Bueno hay que usar la calculadora, poco, pero hay que usarla. No dependemos de nosotros mismos, lo que si está claro es que tenemos una responsabilidad máxima para hacer todo lo posible por llegar a la última jornada con opciones. Hay empates múltiples que nos favorecen, todos aquellos en los que no esté el Estudiantes. Lo que pasa es que los equipos que están por delante de nosotros nos sacan 2 victorias y no llega con que lo hagamos nosotros perfecto y ganemos nosotros los tres partidos, sino que tenemos que esperar un tropiezo de ellos. Lo que pasa es que por el calendario que todos tenemos, pues se puede dar.

“Nuestro objetivo es llegar a la última jornada con opciones”

La derrota en Girona la semana pasada, tras la victoria en el derbi, ¿cómo ha afectado al equipo? ¿Ha sido un jarro de agua fría, o sigue confiando en sus posibilidades?

Yo creo que el equipo tiene confianza en sí mismo. La victoria en el derbi, después de un partido tan intenso, tan táctico y tan preparado, nos ha servido para que nos mejore la autoestima. Y en Girona fuimos capaces de jugar ante un gran rival y superar un mal momento, que fue el segundo cuarto. El partido fue muy abierto, y podíamos haber vencido pero no fue posible y el partido nos deja las sensaciones de una derrota; pero creo que el equipo ha descubierto el camino para ser competitivo, que es trabajando desde la defensa.

Durante la primera vuelta, el equipo practicó un baloncesto efectivo y enlazó bastantes victorias, que le llevaron a colocarse terceros. ¿Qué cree que fue el factor que hizo que el equipo haya bajado tanto en su rendimiento?

La primera vuelta, lo que les pasa es que son irregulares. Enlazan seis victorias, luego cuatro derrotas, y terminan venciendo en tres partidos. Creo que es un poco la naturaleza del equipo; es difícil encontrar un diagnóstico o una excusa, que no sea el de que son muchos jugadores que juegan por primera vez juntos, con la dificultad que eso tiene para integrarse; y cuando parece que ya lo has logrado, el equipo recae en malos hábitos. Además, muchos jugadores han debutado este año en ACB y han tenido problemas para tener continuidad en el trabajo, como Ignerski o Videnov que no han tenido pretemporada, o el mismo Videnov que luego se lesiona. Pienso que ese ha sido el hándicap. Luego en mi etapa, mi llegada genera un pequeño revulsivo, pero de repente tenemos diez días fatídicos, en los que perdemos a Alexander a Cazorla y a Videnov, y esto nos desorienta un poco; ya sea por el nivel de los entrenamientos o porque llegamos a los partidos y no tenemos a referentes que durante la temporada han sido imprescindibles, como lo era Cazorla en defensa y Alexander en ataque.

Entonces el equipo ha notado las bajas de Alexander en el plano ofensivo y Cazorla en el defensivo, ¿no?

Decir que no sería hipócrita; pero no nos debe de servir de excusa. El equipo tiene calidad como para sobreponerse a estas ausencias, pero estamos en ese camino; lo que pasa es que ya queda poca liga. De todos modos en la liga ACB nuestros rivales, algunos, han tenido menos lesiones pero si de hombres importantes, como el Estudiantes con Pancho Jasen.

La llegada de Moncho al banquillo cajista ha coincidido con los mejores partidos de “Skita”: ¿Qué le pide Moncho al georgiano? ¿Qué espera de él?

Lo que le quiero transmitir a él siempre es que confió mucho en él, pero esto no significa que pueda hacer cualquier cosa. Lo que hemos intentado es marcale objetivos tácticos en cada partido. Hay que tener en cuenta que se trata de un jugador que viene de jugar poco o nada en la NBA. Tiene una gran técnica individual, pero carece de conocimiento de juego colectivo. En mis primeros partidos, yo creo que sale con mucha concentración en aspectos tácticos muy concretos, que le permiten estar tranquilo. A medida que se va adaptando a mi estilo de juego, le permite hacer más cosa. Ya en los últimos partidos ha salido de titular y ha aportado cosas tanto en ataque como en defensa. Creo que este tipo de jugadores, tan jóvenes y con tanto talento, lo que necesitan es que les exijas, pero que también en determinados momentos seas comprensivo y le vuelvas a dar otra oportunidad. Estamos intentando que se convierta en el jugador que parece poder ser.

“El equipo confía en sí”

El último fichaje, Steven Smith, tuvo una gran aportación el domingo. ¿Queda mucho para ver al mejor Smith?

Yo creo que no veremos al mejor Steven Smith; porque es difícil que sin haber tenido una pretemporada, llegues a un equipo, te acoples y rindas. El otro día jugó muy bien. Ojalá eso sea ya el mínimo; que a partir de ahí siempre nos aporte cosas en los partidos. El esta entrenando bastante bien; trato de que no tenga dudas, lo intento fijar en un sitio, el puesto de cuatro, y esto lo ayuda. Pero es difícil que veamos al mejor Smith, pero no por él, porque para cualquier jugador debutar en la liga ACB es complicado.

Durante la segunda vuelta, el equipo sólo ha sumado en los enfrentamientos en casa. ¿Son las salidas, la asignatura pendiente del equipo?

Sí, sin duda. El equipo tiene potencial como para ganar en muchas canchas, pero la liga ACB cada día es más complicada. Quizás, lo que peor hemos hecho en esta segunda vuelta, tanto con Manel como conmigo, es que ha partidos en los que no hemos sido competitivos: Murcia y Estudiantes, con Manel y Gran Canaria y Valladolid, conmigo en el banquillo. Esto hay que evitarlo, porque luego vamos a Vitoria y competimos, vamos a Girona y podemos ganar; el equipo ha ganado en la primera vuelta en Valencia y en Badalona. El acusar demasiado el no jugar en San Pablo, ha sido uno de los motivos por los que no nos hemos mantenido estables en la clasificación y hemos sido tan irregulares.

¿Cómo encontró al equipo cuando llegó al banquillo?

Me encontré a un equipo muy presionado por las derrotas y la trayectoria. Me encontré a un equipo afectado por la marcha del entrenador, conscientes de que algo iba mal y que quizás no todo era culpa del entrenador, porque nunca es así, aunque es la parte que más responsabilidad tiene. Sin embargo, hay jugadores que no habían dado su máximo nivel. Pero me aceptaron y me recibieron bien. El equipo trabajó bien, y yo los peores momentos del equipo los he visto en la quincena esa en la que perdemos a Alexander, a Cazorla y a Videnov. Hay vi al equipo muy tocado, tanto psicológicamente, como a nivel de concentración o a nivel de trabajo. No es una excusa, y debemos reprocharnos el que haya pasado esto; no podemos permitírnoslo.

Durante la etapa de Manel Comas, ¿siguió al equipo? ¿Qué sensaciones le trasmitía?

Si, vi varios partidos. Vi algunos a través de Canal Satélite Digital; vi en directo el partido de Copa y el partido del equipo en Madrid contra Estudiantes. Además cuando fiché aquí, esa semana vi varios partidos. Me dio la impresión de un equipo irregular, capaz de jugar unos minutos un gran baloncesto, e inmediatamente pasar a hacer uno malísimo.

¿Cómo se vive la ACB desde fuera, sin tener que trabajar durante la semana para preparar un encuentro?

Es difícil, hay que mentalizarse. He sido seleccionador, y durante dos años he tenido que ver partidos, con la responsabilidad bien clara de ver jugadores. Este año he visto partidos de ACB, que ha crecido mucho este año con la llegada de muchos jugadores y con las innovaciones de los entrenadores de la ACB, y de otras categorías, aprovechar el tiempo para descansar. A nivel personal, aproveche el tiempo para enriquecerme en otros aspectos importantes para mi profesión, como la mejora del idioma, o estudiar un master en psicología deportiva. En definitiva, intentar ser mejor entrenador.

¿Se echa de menos ver los partidos desde los banquillos?

Si, mucho. El ser entrenador es un trabajo muy vocacional. Para ser entrenador profesional, tienes que involucrarte mucho, y renunciar a tantas cosas, que ya se convierte en una manera de vivir; y cuando te falta, notas un vacío. Pese a la presión con la que vivimos, las mejores sensaciones son cuando entrenas a un equipo.

Hasta el oro conseguido por la selección, en el pasado mundial, la plata en el Europeo de Suecia era el mayor logro en los últimos años. ¿Qué significa una plata para Moncho López?

Para mi la plata fue un objetivo cumplido muy bonito. En el momento en el que España pierde esa final, me sentía muy mal porque creía que el equipo había alcanzado un nivel que le permitía aspirar al oro, pero la realidad es que Lituania fue mejor en la final, y durante el campeonato fue al menos tan buena como España. Recuerdo que tras el partido dije que creía que España ganaría un oro señor en el futuro cercano, y afortunadamente acerté.

¿Cuándo decide Moncho ser entrenador? ¿Cuándo dice Moncho: “Papá, quiero ser entrenador?

Era jugador juvenil y mi entrenador me pide que entrene a un equipo preinfantil, en el colegio en el que yo jugaba, porque él me ve dotes, sobretodo, pedagógicas; y que ve que tengo mucha pasión por el baloncesto. Empiezo de cierto modo por una obligación, por un consejo. En ese momento, con 16-17 años me di cuenta que me encanta entrenar. Hago el curso de primer nivel de entrenador, y descubro un mundo nuevo. Más tarde tuve la suerte de entrar en una estructura profesional de un equipo ACB que era el antiguo Clesa Ferrol, y desde aquel momento no he dejado de entrenar, y llevo ya entrenando 20 años. Me alegro mucho de que mi entrenador Juan Filgueiras, una persona entrañable, creyese en aquel momento que yo tenía madera de entrenador

“Me alegro que mi entrenador creyese en mi como entrenador”

¿Cuál es el momento más emotivo que ha vivido como entrenador?

Son varios; he tenido muchos y la verdad no se con cual quedarme. Muy bonito fue un ascenso en 1999 con el Gijón Baloncesto, un equipo modestísimo de la LEB, y subimos a ACB pese a tener el factor cancha en contra y con el que conseguimos mantenernos en ACB dos años en la última jornada. Otro momento bonito fue la medalla de bronce en el campeonato de Manheim junior, un mundial oficioso; con esa selección viví momentos muy bonitos. También fue bonito el oro de Túnez de los juegos del Mediterráneo.

¿Y los momentos más frustrantes?

El descenso con Gijón Baloncesto, fue lo más frustrante; también con Breogán, un equipo al que acudí con mucha ilusión y renunciando a todo. Tras un primer año bueno, la segunda temporada, tuvimos muchos problemas y el equipo descendió. El descenso fue muy negativo, pero durante el año se dieron muchas circunstancias difíciles. Fue un año muy difícil tanto a nivel personal como a nivel profesional.

¿En algún momento, Moncho ha pensado tirar la toalla?

Nunca. No sé hasta cuando seré entrenador, que es lo que más me gusta hacer. Pero también valoro mucho otras cosas. Hace unos años creía que el baloncesto lo era todo y que había que dejarlo todo por él; ahora no, me he dado cuenta que hay cosas más importantes, como la familia. Las glorias del baloncesto pasan, y los éxitos tienen caducidad; lo realmente importante es que tu familia esté bien y que tú te sientas bien contigo mismo. A veces es tan gratificante un tiempo de ocio bien empleado con los tuyos, que una buena etapa profesional. No obstante, a mi me gustaría ser entrenador de baloncesto siempre; pero creo que estoy preparado para que si se da la circunstancia, dejarlo.

Calderón ha entrado en la historia del deporte español al vencer en un partido de playoffs de la NBA, y Garbajosa hubiese entrado, sino hubiese tenido esa terrible lesión. Por otra parte Charlie Bell, al que también entrenó usted, se ha destapado en Milwaukee como un gran anotador. ¿Qué recuerdos tiene de ellos?

De Calderón tengo el recuerdo de un jugador que va al Mundial, cuando yo era el ayudante, tras ser descartado, y que acude al Mundial por la lesión de Raúl López. Es un grandísimo profesional como he visto pocos, comprometido al máximo y es un jugador sin límite. Cuando yo cogí el equipo, creí mucho en él tras una temporada buena, y lo llevamos a una preselección, a la que él casi llega como jugador catorce; pero al final va al campeonato de Europa y se hace cargo del equipo. Le dimos esa responsabilidad, y desde entonces no se ha bajado de ahí.

A Garbajosa le tengo especialmente cariño por como me respetó cuando yo era ayudante y cuando era primer entrenador. Es un jugador competitivo al máximo, capaz de renunciar a tiros sin problemas por el beneficio del equipo, como es capaz de siendo importante en ataque defender al mejor del equipo contrario.

Y de Charlie Bell decirte que no se si he entrenado otro jugador más bueno que él. ¿Tan buenos? Si, Navarro o Gasol. Pero Charlie Bell me ha parecido un grandísimo profesional. Es un jugador al que le podía plantear cualquier reto ofensivo o defensivo, y el jugador era capaz de superarlo. Más de una vez lo comenté con él, el hecho de que no estuviese en la NBA. Él sonreía y se encogía de hombros, y yo le decía que es que entonces en la NBA deben de ser muy buenos si tú estas aquí. El tiempo me ha dado la razón, y ahora está en la NBA y es de los buenos de la NBA.

“No sé si he entrenado a algún jugador mejor que Charlie Bell”

¿Mantiene relación con alguno de ellos?

No. Si nos vemos hablamos, pero no soy un entrenador que tenga una relación de amistad con los jugadores. La relación que tenemos es buena, y siempre queda el respeto absoluto y sensaciones muy buenas pero nada más. A Calderón lo he visto en campus, y a Jorge le mandé un SMS y hablé con su representante para transmitirle mi deseo de que todo saliese bien.

El rendimiento de los tres es bastante parecido al que tenían en ACB. ¿Puede haberse limado la diferencia que existía hace unos años, entre la NBA y las demás ligas?

No, se ha reducido la diferencia entre la selección estadounidense y las demás selecciones. Entre la ACB y la NBA no tanto; quizás no había la distancia que había hace unos años, pero la NBA sigue teniendo a los mejores jugadores del mundo. Puede que haya fuera de la NBA 3 o 4 tan buenos como los mejores que están allí, caso de Navarro, Scola o Papaloukas, que tengo claro que podrían estar allí jugando a un gran nivel. En igualdad de condiciones, de mentalidades, de metodología y de reglamento, un equipo de la NBA sería el mejor del mundo; a nivel de selecciones España es la mejor y la americana, aún llevando a sus mejores jugadores, ya no es tan superior a las demás.

“La diferencia sigue siendo la misma entre la NBA y las demás ligas”

Por último, ¿Cómo se siente Moncho en Sevilla? ¿Le gustaría seguir el año que viene dirigiendo al equipo?

Rotundamente sí, me gustaría seguir. Me siento muy cómodo en Sevilla. Hay algo muy importante para mí, que es la sensación de mi familia y ellos en Sevilla son muy felices. Nos han tratado muy bien; ya teníamos amistades en Sevilla, pero hemos hecho algunas más. También, el respeto que siento por parte de los trabajadores del club es tanto, que me veo obligado a no defraudar a nadie. Además se trata de un club donde hay mucho conocimiento de las cosas. Es un club donde se puede trabajar a gusto; pero no quiero pensar en eso. Claro que me gustaría seguir, pero no lo se. No se si ellos quieren, porque todavía no hemos hablado de esto; cuando se hable de esto, habría que valorar muchas cosas. No obstante, esta es una opción de trabajo muy interesante para cualquier trabajador.

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