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Etiquetas:   Crítica Disco   -   Sección:   Revista-musica

Vector Lovers – Capsule for one (Soma, 2005) / Electrónica

Daniel García
Redacción
lunes, 30 de abril de 2007, 22:00 h (CET)







Sexo y máquinas, un nuevo capítulo en una larga historia. ¿Recuerdan aquel encuentro sexual protagonizado por dos androides en un célebre videoclip de Björk? Pues muy probablemente ellos hubieran preferido este Capsule for one antes que a la superdiva islandesa como banda sonora ideal para su intercambio de fluidos.

Al mirar la etiqueta, Soma (casa de los primeros Daft Punk), ya podíamos hacernos una idea de su contenido. Martin Wheeler, rebautizado para la causa como Vector Lovers, no hacía sino reincidir en un concepto que no era nada nuevo. La ciencia ficción de Philip K. Dick y el manga japonés ya ahondaron hace tiempo acerca de las complejas relaciones entre los hombres y la tecnología en un futuro no muy lejano. Obsesionado con ellos, y con un ojo en Vangelis y otro en Kraftwerk, armó su segundo larga duración bajo un título que invitaba a pensar en mundos al borde de la extinción.

El resultado fue un disco que no sólo contaba con sólidos cimientos sino que expandía las convenciones del género. Su acierto reside en llevar el clásico sonido electro frío y duro hacia una electrónica de línea clara pero con multitud de aristas, una vuelta a ese techno complejo y denso que no se conformaba con el simple 4X4. Una coherencia entre forma y fondo constante: “Nostalgia 4 the future” se titula una de las pistas, y no se puede expresar mejor este sentimiento. Todo ello sabría a poco si no fuera por la habilidad de Vector Lovers para capturar la belleza en sus canciones. Sin duda, lo que hace inolvidable cada uno de los paseos espaciales propuestos en Capsule for one son las melodías. Su talento compositivo queda de manifiesto en cortes como el magnífico “Boulevard”, banda sonora perfecta para uno de esos viajes sin retorno.

Es ésta una belleza de carácter frágil, siempre al borde de ser aniquilada por la contundencia del propio sonido. Paisajes desolados, planetas en ruinas… el beat se torna más gélido y cortante que nunca mientras voces computerizadas nos transportan a la ensoñación. No es éste un album totalmente equilibrado, la escucha agradece los espacios más atmosféricos dejados por Wheeler, concretados en ese “Melodies and Memory” que podría ser cantado por el mismísimo HAL 9000, y a partir del cual se percibe cierta relajación (pese a un final de lo más asfixiante).

La visión cinematográfica de Vector Lovers queda aún más evidenciada en algunos títulos de canciones como “Empty buildings, falling rain” o “City lights from a train”, pero Blade Runner queda demasiado lejos y mientras Chris Cunningham no se decida a dar el salto al largometraje, la música de Wheeler tendrá que conformarse con ese anuncio de BMW para el que fue captado. Mientras tanto, disfrutémosla.




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