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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

TV3, la estrategia de la tensión

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
martes, 1 de mayo de 2007, 08:12 h (CET)
Hace ya más de veinte años que en casi todas las comarcas del País Valenciano ha sido posible ver la programación de la televisión pública catalana. A cualquier persona con dos dedos de frente le gusta tener a su disposición una oferta televisiva lo más amplia posible y por eso muchos valencianos acudieron a la suscripción popular que desde Acció Cultural se inició con el objetivo de poder colocar repetidores en tierras valencianas que hicieran posible que los productos de TV3 llegaran al País Valenciano. Gentes de toda clase y condición comenzaron a familiarizarse con las series catalanas e incluso en los casales falleros se podía ver los sábados al caer la tarde a muchos aficiondos al fútbol esperando la retransmisión del partido de turno. Pero todo aquello servía también para que muchos valencianos advirtieran que, a pesar de los diferentes acentos, la lengua de nuestros vecinos del norte era la misma que hablaban al sur del rio Senia.

Desde hace ya muchos años la derecha cerril que venimos padeciendo los valencianos, representada por partidos como el PP y los restos del naufragio de Unión Valenciana, ha venido utilizando el anticatalanismo para asustar a gentes de buena fe pero con escasas luces y poca capacidad de autocrítica. El achacar todos nuestros males al “otro” ha sido una constante entre la mayoría de mis paisanos y ha sido un arma electoral de gran rendimiento para que la derecha dirija el País Valenciano desde hace ya varias legislaturas. En las próximas elecciones existe la posibilidad real de que el Partido Popular pueda perder el Gobierno de la Generalitat y esto les hace estar de los nervios y buscar alianzas a su derecha. Francisco Camps, ese president triste y gris que prefiere ir a jugar al tenis que a un acto institucional, ha comenzado a lanzarle guiños de complicidad a Coalición Valenciana, un partido de extrema derecha dirigido por un antiguo falangista, cuyo únio programa es atacar todo aquello que huela a catalán. Y para contentar a las huestes del viejo falangista no ha dudado en ordenar el cierre de los repetidores de TV3 en el País Valenciano.

Hace unos días una juez de Gandía denegó el permiso para cerrar el repetidor instalado en el Mondúver. La señora togada indicaba en su resolución que con el cierre “se atacaban derechos fundamentales, como el derecho a la libertad de información o la pluralidad informativa”, pero ya se sabe que la Justicia es la interpretación que los jueces hacen de la ley y otro personaje togado ordenó hace pocos días el cierre del repetidor situado en La Carrasqueta y que daba cobertura a la zona Sur del País. El día 27 era la fecha anunciada para el cierre y cerca de trescientas personas aguantaron estoicamente la lluvia y los truenos y relámpagos para evitar que los enviados de la Generalitat precintaran el lugar. La Guardia Civil miraba desde lejos, Eliseu Climent había perdido la llave para acceder al repetidor, políticos del nacionalismo y la izquierda acompañaban a los concentrados y estos lanzaban consignas a favor de la libertad de expresión. Finalmente el repetidor tampoco fue clausurado y el PP tendrá que iniciar de nuevo todos los trámites si quiere llevar a cabo su cierre ya que el día 27 era el último plazo que el juez había dado para hacerlo efectivo.

Paco Camps ha jugado de farol, estoy convencido de que a los miembros del PP tanto les da si se ve o no TV3 en el País Valenciano, ya tienen bastante con solucionar sus luchas internas por el poder entre Zaplana y Camps. Simplemente han querido tener un gesto de acercamiento con esa extrema derecha que amparandose en la capa negra del anticatalanismo tan sólo quieren volver a los tiempos de aquella España de los gritos de rigor : una, grande y libre, y de los brazos en alto esperando la llegada de unas primaveras que nunca vinieron. Pero para ser tahur y golfo hay que ser muy listo y esa no es una de las virtudes de Camps, los que juegan de farol, como él, sin saber las normas del juego pueden salir esquilados del envite. Quizás el gesto de querer cerrar los repetidores de TV3 hayan sido el detonante para que algunos abstencionistas de la izquierda y el nacionalismo acudan a las urnas con la esperanza de poder dejar fuera del poder a esta derecha que durante años tan sólo se ha dedicado a las obras faraónicas en beneficio de unos pocos, sus amigos, y en detrimento de un país que han ido destrozando poco a poco. La solución el último domingo de mayo.

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