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Fútbol

Etiquetas:   PRIMERA DIVISIÓN-JORNADA 32   -   Sección:   Fútbol

Se diluye el “Efecto Stoichkov” (0-3)

El Celta pierde la garra y el carácter, arma principal del búlgaro. Al Mallorca le llegan veintidós minutos para sentenciar
Redacción
domingo, 29 de abril de 2007, 20:45 h (CET)
Jornada propicia para los intereses celestes en su cruzada para la salvación. Los rivales directos se la jugaban contra los grandes, partidos teóricamente perdidos y puntos con los que nunca se hacen cábalas. Los celestes por su parte se enfrentaban con un Mallorca a un salto de la permanencia y sin más motivaciones que las que los truculentos compañeros de travesía por el descenso les pudiesen ofrecer un forma de maletín.

FICHA TÉCNICA
0- Celta: Pinto (1), Ángel (2), Tamas (1), Contreras (1), Placente (1), Oubiña (1), G. López (1), Canobbio (0), Núñez (-), Nené (1), Perera (0)
3- Mallorca: Moya (2), Hector (2), Ballesteros (2), Nunes (2), Navarro (2), Varela (2), Jonás (3), Pereyra (2), Ibagaza (3), Arango (2), Victor (2)
Cambios : Bamogo (0) por Núñez (min. 12), P. García (1) por Canobbio (min. 45), Lequi (1) por Contreras (min. 52), Basinas (2) por Víctor (min. 63), Maxi López (2) por Ibagaza (min. 75), Trejo (-) por Arango (min. 84)
Goles: Arango (min. 9), Varela (min. 22), Maxi López (min. 79)
Árbitro: Teixeira Vitienes (C. Cántabro) ( 0/3). Amonestó en el local a Tamas (90’) y expulsó al delegado de los celestes Jose Ricardo.
Incidencias: 18.000 espectadores en el estadio Balaidos. Terreno de juego en buenas condiciones.

DATOS DESTACABLES
Lo mejor: El Mallorca.
Jugó a placer, movió balón y dispuso de innumerables ocasiones. Se gustó y la cuenta pudo haber sido mayor.
Lo peor: Se diluye el efecto Stoichkov
Pierde el Celta el carácter. Marca de la casa búlgara, y principal valedor del ex futbolista del Barcelona.
El dato: 42 puntos para el Mallorca.
Llegan los de Manzano a la cifra salvadora que cerciora, casi matemáticamente, la permanencia en primera.
Ricardo Pardo / Vigo

Parecía que las no prisas de los de Manzano dejaría un huequito para la esperanza viguesa. Nada más lejos de lo acontecido. Los de Mallorca salieron en tromba con las bota cargadas de obuses y un pequeño “bailaor” en forma de “Caño” Ibagaza. Destrozaron a los de Stoichkov, que vieron como se desvanecían hasta los tímidos gritos de una afición crédula, hasta hoy, de que el búlgaro era el salvador.

Los de Vigo perdieron la mordiente hace ya muchos meses, pero lo de esta jornada exaspera al más paciente de los aficionados. Apáticos, esquivos y tristes los de Vigo parecían tener miedo a un balón teñido desde muy temprano de rojo mallorquín. Cierto es que las lesiones, que desde muy temprano afectaron al conjunto olívico, no ayudaban, pero tampoco valen de excusa. Perera, voz en alto, pedía paso desde hace meses y hoy alguien le daría la razón al ya desaparecido Vázquez. El extremeño confundió la insistencia con torpeza y cabezonería. Las ganas le jugaron una mala pasada y el mismo se marcó y robó los balones de los pies. Bamogo, que entró ya en los primeros compases, no existió. Se desmarcó, sí, pero del partido. Canobbio en su línea de la presente temporada, dejó el genio en el vestuario y en la reanudación ya Hristo decidió dejarlo a él.

Parecía que el encuentro y el Celta encontraban un renacido Pablo García, que durante diez minutos nos engañó a todos en una muestra de que además de andar sabe correr. Espejismo. Borja solo. El gallego perdido en una media no acertaba a subir o bajar. Los cambios de planteamiento del técnico celeste no fueron interpretados por el canterano, que se perdía en galopadas o no acompañaba en el ritmo del encuentro.

Los de Gregorio Manzano hicieron una primera parte de libro. Demasiada quizás para el bien de un partido que murió pronto, aunque bien pudo haber salido cadáver del vestuario. Jugaban solos en un césped, el de Balaídos rendidos a la magia de Ibagaza y al carácter de sus atacantes. La defensa en su sitio, muy ordenada y preocupada de que Moyá, espectador de excepción, únicamente se dedicase a disfrutar de un encuentro que les aseguraba plaza en primera para el venidero año.

El partido parecía nacer repartido entre los contendientes en los primeros minutos. Pronto el Mallorca se cansó de jugar al despiste y lo rompió con un pase imposible de Ibagaza y una realización soberbia de Arango. Minuto nueve del primer tiempo y el Celta se disponía a empezar a remar contracorriente. Se caía además Núñez, lastimado en una acción anterior, para dejar paso al delantero reconvertido en interior Habib Bamogo. Se crecía el Mallorca entregado al mando del pequeño medio argentino Ibagaza. El Celta se había dejado en el vestuario el esperado carácter Hristo Stoichkov. Jugaban como un conjunto entregado a la segunda división. Impotentes y sin criterio tardaban poco en entregar balones al los baleares. Tanto fue el cántaro a la fuente que se acabó rompiendo. Varela, picado con el venezolano Arango, engancho un misil desde fuera del área que fulmina la portería y fusila a Pinto, que se entrega al gol.

Se desvanecía el efecto Stoichkov, que se quedaba en anécdota de un partido. El búlgaro desistía en sus intentos de recolocar y animar a un conjunto derrotado en el veintidós del primero de los actos, conjunto que nunca supo ni empatar el partido.

Con las bandas taponadas y la delantera que se estrellaba con la inoperancia y la inmovilidad, poco peligro se le podía presentar a Moyá.

El Celta se desperezó con la reanudación. Una ironía del destino pero el apático uruguayo Pablo García daba personalidad y carácter al equipo. El Celta se entregaba en ocasiones falladas. Parecía que el gol que los metería en el encuentro merodeaba Balaídos. A medida que transcurrían los minutos se desvanecían las esperanzas de una hipotética, por no decir utópica, remontada. El uruguayo se borraba también del encuentro, y con él, el resto.

Se diluyó tanto el Celta que el gol terminó por caer del lado mallorquín de nuevo. El psicólogo Manzano había dado entrada a Maxi López, que en una contra de vértigo hace con una facilidad y permisividad espantosa el tercero de los baleares. Un gol que resume la inoperancia del conjunto de Vigo en el encuentro.

El Mallorca se queda en primera, a cosas de un dócil Celta, y ahora a mirar que más puede caer.


SALA DE PRENSA
Stoichkov(entrenador Celta)

"En el partido recibimos el gol de forma muy rápida, y estas circunstacias impresionan e influyen muchísimo. Nosotros buscamos nuestro juego e intentar meternos en el partido. Los dos equipos hemos hecho méritos para ganar, pero quizá el Mallorca ha teniido más puntería y eficacia que nosotros”
Gregorio Manzano(entrenador Mallorca)

"Estamos con una cantidad de puntos suficientes como para pensar que la permanencia está prácticamente asegurada y que después de un brillante partido nos queda estar muy contentos." “Salimos al encuentro con un esquema muy parecido al Celta. Mucha gente creativa y la buena movilidad del esférico quizá haya sido la que desequilibró el encuentro” “al Celta hoy le han pesado demasiados los goles, pero de verdad espero que para el año estén en primera”.


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