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Rusia desconfía

Yekaterina Kuznetsova
Redacción
domingo, 29 de abril de 2007, 21:05 h (CET)
Las consultas celebradas en la sede de la OTAN en Bruselas sobre el tema de emplazamiento de elementos de la defensa antimisiles (DAM) norteamericana en Polonia y la República Checa echaron por tierra las opiniones de algunos analistas quienes creían poco probable la toma de decisión sin el consentimiento de todos los miembros de la alianza.

Fuentes oficiales destacaron la unanimidad mostrada por los altos representantes de los países miembros respecto a la amenaza potencial de ataque misillístico contra Europa. También los burócratas de la OTAN fueron unánimes al tratar de persuadir a Rusia de que la DAM no representa para ella amenaza alguna. Pero Rusia no ha dado crédito.

La articulación de la DAM viene discutiéndose en la OTAN desde mediados de los años 90, pero tan sólo en 2005, el Consejo de la Alianza aprobó el programa de “defensa antimisiles escalonada del teatro de operaciones (ALTBMD), llamado a proteger a los militares de la OTAN, acantonados tanto en el territorio de los países miembros como fuera de sus confines, contra ataques misilísticos de los enemigos potenciales. El sistema ha de quedar concluido hacia 2010.
Es bien comprensible la irritación que provocaron en Rusia los planes de EEUU de emplazar en Europa del Este elementos de la DAM.

Por un lado, para la opinión pública de EEUU y Europa Rusia sigue siendo un enemigo potencial. El apoyo prestado por el Kremlin al régimen iraní, a las repúblicas rebeldes en el espacio postsoviético, la opresión de la oposición interna, el empleo de gas en calidad de instrumento de presión sobre los países vecinos, todo ello, en opinión de muchos analistas occidentales, indica que Rusia es un enemigo potencial. El aumento de la partida de los gastos en la defensa en un 30% anual por término medio también es utilizado como argumento por aquellos que esgrimen la tesis de que Rusia se embarcó en la militarización.

Por otro lado, el emplazamiento de la DAM en los países obsesionados por el deseo de vengarse por los “crímenes del comunismo“ se parece más bien a una provocación que a una decisión bien pensada. La aspiración de Polonia a conseguir que Rusia se arrepienta por no se sabe qué “ocupación” adquiere ya síntomas de síndrome maniaca y connota medidas propias de la época del Medioevo, tales como la promulgación de la ley de la lustración, o ley de verificación de las biografías, la presentación de acusaciones contra el general Wojciech Jaruzelski y sus compañeros, el cierre de la exposición rusa en el museo de Oswiecim.

Cabe reconocer que la OTAN y Rusia acordaron diseñar un mecanismo de cooperación para crear una DAM escalonada del teatro de operaciones. Ello no obstante, desde 2002, cuando llegaron a este acuerdo, lo único que hicieron fue concordar la lista de términos de la DAM en inglés, francés y ruso.
El escándalo provocado por los planes de emplazar elementos de la DAM en Europa del Este volvió a enfatizar que la OTAN de hecho perdió su razón de ser tras el término de la “guerra fría”. Este decenio último, la Administración de EEUU se empeñó en conferir un nuevo impulso a la Alianza. Pero en vez de reconsiderar las tareas y objetivos de la OTAN, Washington instrumentó su ampliación hacia Europa Central y del Este. El ingreso de nuevos miembros en la OTAN, donde las decisiones se adoptan según el principio de consenso, al fin y al cabo cambió el vector de su desarrollo. La OTAN pretendió asumir el papel de garante de la democracia en la antigua zona de la influencia soviética. El ingreso en esta organización pasó a ser un instrumento para granjearse el amparo de los grandes de este mundo. De muchas campañas lanzadas por la Alianza en los últimos diez años, desde los Balcanes hasta Asia Central, las acciones en Europa han resultado ser las más exitosas. A diferencia de los miembros viejos de la UE que sueñan con una política exterior independiente, los “nuevos” europeos se muestran dispuestos a ser baluartes de la OTAN en Europa del Este.

¿Figura Rusia entre los adversarios potenciales contra los que podría ser empleado el sistema DAM? Formalmente, los militares de la OTAN no mienten al afirmar que no está apuntado contra Rusia. Será de hecho imposible reorientar los misiles interceptores hacia las trayectorias de los misiles rusos. Pero el radar que se instalará en la República Checa podrá rastrear el territorio ruso a una profundidad de cientos de kilómetros. Hacia el año 2015, cuando el sistema de la DAM sea capaz de interceptar misiles intercontinentales, el alcance del radar ya sería de miles de kilómetros. Pero hoy por hoy, Rusia no dispone de misiles de alcance medio y más cortos que la DAM está llamada a detectar y destruir. Como es sabido, fueron eliminados a tenor del Tratado INF, suscrito en 1987. De ahí, la DAM, si tiene algún significado para Rusia, será solamente político.

La irritación que provocaron en las autoridades de Rusia los planes de emplazar la DAM en Europa del Este, obligó a EEUU a introducir cambios en su postura e incluso a proponer la cooperación en la creación de la DAM. Sería erróneo desaprovechar esta oportunidad. Pero también cabe tener presente el porcentaje de las promesas que EEUU dio a Rusia sin cumplirlas. Las ofertas rusas de crear una DAM europea adelantadas por el líder ruso Vladímir Putin a otros mandatarios europeos en 2002, fueron paulatina y hábilmente desmeduladas en los planes de crear una DAM europea bajo la égida de la OTAN y como componente de la DAM nacional de EEUU. También se esfumó irremediablemente el espíritu de la Declaración de Moscú (2002), por medio de la cual EEUU y Rusia proclamaron la intención de intercambiar datos sobre sistemas antimisiles.

Evidentemente, a la luz de los últimos planes, parece bien ilusoria la perspectiva de crear un DAM europea independiente de Estados Unidos. Pero la materialización práctica de dichos planes amenaza no tanto a la seguridad de Rusia como a la unidad de Europa que los miembros flamantes de la UE, estimulados por Washington, se desviven por socavar, estorbando de esta manera el diseño de una política única en materia de defensa y asuntos exteriores.

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Yekaterina Kuznetsova, Centro de Estudios de la Sociedad Postindustrial, para RIA Novosti.

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