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Etiquetas:   Universidad   -   Sección:   Revista-zonajoven

Experiencia Erasmus

Beatriz Paniego
Redacción
lunes, 30 de abril de 2007, 22:00 h (CET)
La posibilidad de estudiar un año en el extranjero es cada vez más factible: la beca Erasmus se ha convertido en la beca imprescindible para todo universitario europeo. Perfeccionar el uso de un idioma, estudiar en universidades de prestigio, conocer a gente de diferentes países, apañárselas lejos de casa, etc.: son muchas las razones por las que pedir una Erasmus.

Es fácilmente comprobable que esta beca marca a todos aquellos que la reciben; es una experiencia irrepetible y muchos de los que no la prueban se arrepienten. De hecho, pocos son los estudiantes que se han ido de Erasmus y que vuelven desanimados de su período como becados. Las experiencias positivas abundan y son las que alientan a otros alumnos a pedirla, por ello se puede ver una evolución creciente en el número de estudiantes que cambian su país de residencia y su plaza de estudio por otra en algún país de Europa, ya sea por seis meses o por todo un año académico. Así, en el curso 1994-95 eran 8.537 los estudiantes españoles que estaban de Erasmus; diez años después el número ha crecido hasta alcanzar los 20.819 alumnos.
Nadie está diciendo que sea sencillo dar este paso, atreverse a cambiar de vida por un tiempo. La sensación que invade a los estudiantes es la de volver a empezar de nuevo la facultad, cuando todo es desconocido y no sabes bien si será tu sitio o no, si te adaptarás a esta nueva situación. Pero, al final, todo es conocido, encuentras tu sitio y te adaptas, convirtiendo los años universitarios en algunos de los mejores de la vida; y si se le añade la beca Erasmus más aún.
Recibir la Erasmus supone buscarse un lugar donde vivir, abrirse una cuenta corriente, volver a aprender horarios de medios de transporte, buscar los mejores lugares en los que hacer la compra, situar lugares importantes para un extranjero, como correos, teléfonos públicos, el consulado, etc. A fin de cuentas, conocer una nueva ciudad.
A todo esto hay que añadirle las clases de la carrera que estemos estudiando, impartidas en un idioma que no es el nuestro, que se puede dominar o no, pero que será el único que se oiga durante el período como becados y que, al final, se interiorizará, en mayor o menor medida.
Y la regla básica para todo Erasmus es que no puede salir de su lugar de origen sin una guía del país que le va a acoger. Con ésta se aprenden datos básicos y características del lugar, tanto culturales y sociales como políticos y económicos. Además, las guías ofrecen una selección de los lugares imprescindibles para visitar en el país y la beca Erasmus también se tiene que convertir en el momento de realizar viajes a todos los sitios que se puedan, de forma barata y aprendiendo de cada uno de ellos. Como dijo Francis Bacon: “Los viajes son en la juventud una parte de educación y en la vejez una parte de experiencia”.
Educación y experiencia son los pilares de la beca Erasmus y, siendo que tenemos la oportunidad de recibirla, no habríamos de menospreciarla: hay que aprovechar el momento.

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