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Etiquetas:   OPINIÓN   -   Sección:   Revista-arte

Clásicos del diseño industrial: un arte al alcance de casi todos

Jorge Badenes / MAGAZINE SIGLO XXI
Redacción
lunes, 30 de abril de 2007, 22:00 h (CET)
El concepto, la definición, incluso la sensación que tenemos de “arte” es tan complejo y amplio, además de subjetivo, que a veces, simplemente con observar una de las denominadas “obra de arte” uno se plantea quién fue el loco que la catalogó como tal. En cambio, en otras ocasiones sucede también, que podemos vislumbrar “algo” (digámosle “una expresión humana”) y quedarnos boquiabiertos e hipnotizados por tal espectáculo, que no dudaremos en llamar “arte”. Dicen que para gustos los sabores o los colores... pues con el arte ocurre exactamente lo mismo. Son tantas las expresiones de arte hoy en día, que contemplarlas está al alcance de quien quiera visitar un museo, una exposición, un certamen, una galería, etc... pero conseguir previo pago una de esas obras, solo pueden hacerlo unos privilegiados (económicamente hablando). Eso sí, existen réplicas, láminas, partituras, objetos que vienen a ser copias de estos originales y que uno puedo llevarse a casa por un módico precio.

Durante todo el siglo XX, y en el presente también, la disciplina artística conocida como Diseño Industrial (los diseñadores al fin y al cabo) siempre ha buscado solucionar las relaciones formales-funcionales de todos aquellos objetos que podían ser producidos-reproducidos industrialmente. Cuando surgía un problema en la sociedad con respecto al uso de cualquier determinada cosa, o incluso simplemente con la intención de evolucionar y satisfacer (funcional, estética, económica, ergonómica, funcionalmente, etc...) siempre ha aparecido un nuevo diseño que a cubierto esa necesidad individual y colectiva.

Echando la vista atrás, haciendo un poquito de memoria y rápidamente volviendo al presente, uno se da cuenta, si se fija un instante, que algunos de esos diseños ya forman parte de nuestra historia: son clásicos que muchos de nosotros recordamos también porque los seguimos viendo a nuestro alrededor día a día, aunque se trate de creaciones que tienen casi un siglo o más de cincuenta años; podríamos decir incluso que son auténticas obras de arte a nuestro alcance.

Y la lista de diseños que podría encumbrar a la categoría de obras de arte, es tan grande que simplemente haré mención de ellos tratando de ser lo más breve posible, simplemente para que se entienda lo que quiero expresar en este artículo; por lo tanto solo citaré algunos de los más archifamosos y conocidos por todos:

Más de uno, alguna vez en su vida, ha comprado algún pack de varias botellas de 20 cl. de Coca-Cola y, porque le parecía atractivo y sugerente, se ha guardado el último envase en una de las estanterías de su habitación, simplemente porque decoraba a la perfección aquel huérfano stand. Pues dicha botella ha sido uno de los rediseños más célebres de la historia y parada obligatoria en asignaturas universitarias como “Historia del Diseño” (haciendo también mención especial al revolucionario rediseño de la cajetilla de Lucky Strike a manos del diseñador industrial Raymond Loewy, autor también del logotipo de Coca-Cola).

Y lo mismo sucede con la también mundialmente conocida lata de tomate de la casa Sopas Campbell (Campbell’s Soup), la cual fue concebida y serigrafiada por Andy Warhol y hoy en día es un icono del Arte Pop. También como glorioso símbolo de esta época es el retrato que el genial autor hizo a Marilyn Monroe, y a muchos otras personalidades vigentes en los 60’s y 70’s como Elvis, el Che, Mao o Mick Jagger (serigrafiados a diferentes colores). Actualmente y cada vez es hábito más habitual, la gente suele regalar al homenajeado un retrato suyo basándose en dichas láminas: el diseño gráfico está haciendo verdadera explosión en la sociedad.

Objetos como la cafetera Moka Express (copiada hasta la saciedad), el frigorífico Prestcold, la botella de perfume Channel nº5 de Coco Channel, la moto vespa o la Harley, el escarabajo de Volkswagen, la guitarra Fender Stratocaster, etc... forman parte de nuestra sociedad, y son piezas que todavía siguen influyendo muchísimo hoy en día, tanto a nivel social como cultural.

Y porque no acabar hablando de algo tan popular como son las sillas, y citar por ejemplo a la silla Hormiga (Ant Chair) de Arne Jacobsen, la Barcelona de Mies van der Rohe, la Tonet o la Red and Blue de Rietveld, que están consideradas como auténticas joyas del diseño industrial, y por consiguiente, obras de arte que, si decides ahorrar durante algún tiempo, puedes permitirte el lujo de tenerlas en tu colección personal. Hazme caso: vale la pena “invertir” en arte.

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