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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

Zaplana, el vino y las rosas

Pascual Mogica
Pascual Mogica
sábado, 28 de abril de 2007, 07:02 h (CET)
Coincidimos en la extinta Unión de Centro Democrático (UCD), él estaba encuadrado en el ala liberal, pero muy escorado hacia la derecha más rancia y era un perdedor nato. Yo estaba en la parte social demócrata y ocupaba la secretaría general centrista en Elche a la vez que era miembro de la Ejecutiva Provincial. Coincidimos muchas veces en las reuniones, que se celebraban en la planta alta del Hotel Riscal de Alicante, del Consejo Político Provincial de la UCD al que él también pertenecía y en cuantas veces se dio esta circunstancia tuve la ocasión de presenciar los duros varapalos que sufría en esas sesiones que a otro le hubieran llevado a dimitir pero que el aguantaba echándole mucho “carácter” y demostrando que eso de la dignidad personal y política a él no le afectaba. Era y sigue siendo, un perdedor nato. Tuvo sus días de vino y rosas pero su desmedida ambición le llevó a querer beberse todo el vino y a pretender llevarse todas las rosas. Los efectos etílicos del vino y el fuerte perfume de las rosas contribuyeron a crear confusión en su mente hasta el extremo de que llegó a creerse un ser superior y a considerar sus esclavos a todos los que tenía a su alrededor.

Lo cierto y verdad es que su capacidad en lo que a inteligencia se refiere, no va más allá de su habilidoso y circunstancial campo de maniobra para intrigar, mentir y confundir y buena prueba de ello la da el hecho de la forma tan accidentada en que accedió a su primer cargo público y gracias a que circunstancias políticas ocupó en 1995 una presidencia autonómica, para posteriormente pasar a ocupar una plaza de ministro. Estoy totalmente convencido de que deben haber sido muchas las ocasiones en que él se ha pellizcado para ver si estaba despierto y todo era real, o todo se debía a un bonito sueño. Los que le conocíamos, y le conocemos, también nos hemos pellizcado en cada ocasión en la que él ha ido creciendo políticamente, puesto que nunca hemos observado ningún cambio en su condición de perdedor nato al que todo el mundo replicaba hasta hacerle callar en aquellas reuniones del alicantino Hotel Riscal. Buena prueba de que no se ha experimentado ningún cambio es la situación política en que se encuentra en la actualidad dentro de su propio partido. Creo que no hará falta identificar al individuo en cuestión pero por si no he sido lo suficientemente claro diré que se trata de Eduardo Zaplana.

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