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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Marcar la cruz en el casillero

Elena Baeza (Málaga)
Redacción
sábado, 28 de abril de 2007, 14:28 h (CET)
Llega la hora de la Declaración anual de la Renta, para una parte de los españoles se trata de una buena noticia, ya que Hacienda les devuelve lo que han pagado de más a lo largo del año con sus retenciones mensuales, sin embargo para otros, en cambio llega la hora de pagar lo que aún les falta.

En los casos en los que no es necesario hacer declaración, les recuerdo que también se puede ayudar, con solo rellenar el formulario 104 y marcar la X en el casillero oportuno, es decir todos los contribuyentes, tanto los que reciben devolución sin hacer declaración, como los que pagan, podemos decidir que el destino del 0,52 por ciento de nuestros impuestos sea para el sostenimiento de nuestra Iglesia. En cualquier caso, esta cita obligada con Hacienda es una excelente ocasión para que, al hacer un examen más detenido de nuestras cuentas, podamos pensar un poco más en el destino que el Gobierno da a los dineros públicos. Dentro de ese destino figura una mínima parte de ese 0,52 por ciento de su IRPF, que aún todavía este año aportarán a la Iglesia, -ya que el último acuerdo al que llegaron Iglesia y Estado, de que destinarán al sostenimiento de la Iglesia Católica el 0,7 por ciento, será con vigencia desde el 1 de enero de 2007-.Por eso es conveniente recordar a los contribuyentes que libremente quieran decidir aportar esta cantidad, que con ello colaboran a que la Iglesia Católica siga manteniendo todas sus obras sociales, que revierten en toda la sociedad, sin discriminación de credo. Son obras que raramente saldrán en la tele o en los periódicos, pero son cientos de miles de personas, que entregan su vida día a día, en el servicio a los enfermos, a la educación de los niños, a los sin familia, a los sin techo, a la mujer maltratada, a quién cayó en el prostitución o en la droga, a los ancianos…Y otros cientos de miles las que, en los países más pobres, se juegan la vida por los desheredados de la tierra.

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