Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Enamoramiento o amor

Octavi Pereña
Octavi Pereña
jueves, 26 de abril de 2007, 09:45 h (CET)
Los fracasos matrimoniales no son sólo cuestión de frías estadísticas. Son una realidad sufriente que se constata a diario. ¿A que se debe tanta ruina conyugal?

Dos jóvenes se encuentran pro primera vez. Unas miradas y sonrisas cómplices se cruzan. Una relación amistosa que finaliza en boda. ¿Es esto amor a primera vista? ¿Estos jóvenes son de los pocos que encuentran el amor de su vida? ¿Se enamoraron cuando sus miradas se cruzaron por primera vez?

Desear amar y ser amado es algo muy natural y saludable. Crecemos viendo películas, escuchando canciones y leyendo novelas en las que los protagonistas se enamoran y son felices en el matrimonio. Este final feliz es el que todos deseamos. El modelo de enamoramiento a primera vista que se encarga de enseñar las películas, las canciones y las novelas es fantástico e irreal. Engañoso en definitiva. Nuestros sentimientos pueden jugarnos una mala pasada, también.

Cuando alguien nos impresiona, nuestro cerebro desprende substancias químicas que nos hacen sentir bien. Generalmente relacionamos estos sentimientos con el enamoramiento, pero, ¿es esto amor real? Muchos creen que sí y se siguen enamorando o perdiendo el amor al son de los sentimientos fluctuantes.

En un escrito titulado “El amor es la Droga”, se decía que el amor apasionado o romántico es como una droga en el cerebro. Esto es exactamente lo que un equipo de científicos descubre. Cuando se producen los enamoramientos se fabrican grandes cantidades de química cerebral. Los científicos creen que la euforia del enamoramiento la produce la phenilitelina.

Otros estudios muestran que cuando nos encontramos con alguien que nos resulta atractivo, la dopamina y la serotonina, que son neurotransmisores cerebrales, entran en acción. En su dosis correcta, la dopamina crea intensa energía, euforia, fija la atención y los propósitos en ganar premios. Al mismo tiempo se produce un desequilibrio de serotonina parecido al que tienen las personas que tienen desórdenes obsesivos, compulsivos” (El Amor :Reacción Química).

«Amor apasionado», «amor romántico» o «enfermo de amor», son expresiones que usamos para describir los excitantes sentimientos de una nueva atracción. Estas diversas expresiones de amor se pueden resumir en una sola: «enamoramiento».

El diccionario electrónico Word Net describe «enamoramiento»: Necia y a veces extravagante pasión, amor o admiración; amor temporal de un adolescente, o un objeto de pasión extravagante vivida muy brevemente”. Apreciamos que el amor permanente no entra en esta definición. Las emociones cambian. Los sentimiento se desvanecen con el tiempo. Aquellos que son susceptibles de enamorarse se desenamoran y comienzan de nuevo la búsqueda de aquellos sentimientos que creen nacen del amor. Cuando uno se deja guiar por los sentimientos la rueda del enamoramiento gira sin cesar sin llevar a ninguna parte.

Una canción romántica titulada “Algo que hacemos”, interpretada por Clint Black, en una de sus estrofas dice:”Recuerdo el día que nos casamos/ Puedo ver aquel retrato en mi cabeza/ El amor no lo es sólo aquellas palabras que nos dijimos/ Es algo que hacemos/ No hay pregunta demasiado grande o pequeña/ Nos dimos, nos dimos del todo/ El amor no es un lugar en el que caemos/ Es algo que hacemos.”

Esta melodía no pone el énfasis en el enamoramiento a primera vista, sino en que el amor es mucho más que sentimientos. El amor puede muy bien iniciarse en un sentimiento excitante que debe convertirse en algo que hacemos, no sólo algo que sentimos o algo que adquirimos.

En el griego del Nuevo Testamento hay tres palabras que se traducen «amor». La primera es «eros» y se refiere al amor romántico o sexual. De ella proceden «erotismo». «erótico». La segunda es «philia» que se refiere al amor fraternal y de amistad. La tercera es «ágape» y se refiere al amor que Dios siente por el hombre. Un buen matrimonio debe reunir estos tres tipos de amor. El romanticismo es bueno y debe formar parte de un matrimonio sano. Pero una duración duradera no consiste solamente de sentimientos románticos y de relaciones sexuales. La amistad y el compañerismo con una buena comunicación también forman parte del matrimonio saludable. El verdadero amor, pero, va más allá de la amistad y el compañerismo. El auténtico amor manifiesta preocupación por el otro. Este es el tipo de amor que Dios expone hacia el hombre. Es la clase de afecto que Gálatas,5:22 cita como fruto del Espíritu Santo.

Este manera de amar necesita tiempo para desarrollarse. Va más allá de los sentimientos y de las emociones. El amor verdadero que manifiesta interés significa voluntad de poner a parte nuestros propios deseos e intereses con el propósito de proveer las necesidades del otro aún cuando la dopamina y la serotina hayan disminuido y regresado a la realidad. No olvidemos que el amor verdadero se toma su tiempo para desarrollarse y perfeccionarse. No brota al cruzarse la primera mirada. No aparece cuando suponemos que hemos hallada el «alma gemela» y no es algo al que se accede de una manera imprevista.

Fijémonos en lo que el apóstol Pablo dice sobre el amor: “El amor es sufrido, es benigno, el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (I Corintios,13:4,7).

Este es el amor que permite que un matrimonio sea estable y resista las embestidas de la vida. Fijémonos que no busca lo suyo. Esto significa que no pone los ojos en sí mismo ni en lo que puede sacar de una relación. Pretende dar para contribuir a la estabilidad de la relación.

El amor «ágape» se desarrolla estableciendo ante todo una relación permanente con Dios y, después, esforzándose a parecerse cada día más a Él. Establecida la relación con Dios por la fe en su Hijo, pedirle que se involucre en nuestra relación con el otro. Suplicarle a que nos ayude a desarrollar el amor auténtico para que podamos compartirlo de una manera correcta y en el momento oportuno con otra persona.

Los sentimientos son el lado fácil, vienen y se van. No debemos confundir las emociones con el verdadero amor. De hacerlo, cuando desaparezcan nos desenamoraremos para volver a empezar de nuevo a enamorarnos. Circulo vicioso que no conduce a ninguna parte. En el matrimonio se dan sentimientos y emociones pero no debe permitirse que dicten las acciones. La química juega su papel en el matrimonio, pero si lo que se quiere es el amor permanente es muy importante reconocer lo que es «enamoramiento»y lo que es «amor». No es lo mismo aún cuando los neurotransmisores nos digan que sí.

Noticias relacionadas

Cuidado con los que buscan pescar en aguas revueltas

Al socaire de la revolución independentista catalana, la izquierda extrema busca su propio golpe de Estado

La experiencia filosófica

Se entiende por experiencia un modo de conocimiento que se basa en la percepción

Sus adicciones irán con usted después de su muerte

Ningún ser humano sabe cuándo llegará su última hora

Los demonios son más listos que nosotros

Ellos juegan en los dos lados del tablero de nuestros enfrentamientos y consiguen su propósito: que nos odiemos.

Odio a lo español y niños como ‘escudos humanos’

Este que escribe cursó la semana pasada un escrito argumentado a la ONU y a UNICEF la utilización de los niños catalanes como ‘escudos humanos’
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris