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Entrevistas

Etiquetas:   Entr. Fútbol   -   Sección:   Entrevistas

'Me ha sorprendido la mentalidad de mis jugadores'

José Luís Mendilibar, entrenador del Valladolid
Redacción
lunes, 23 de abril de 2007, 08:49 h (CET)


José Luís Mendilibar

Dijo una vez Vicente Cantatore, toda una institución en Valladolid, que “la verdadera historia del fútbol la escriben los equipos pequeños”. Y eso mismo parece que estén haciendo los hombres de Jose Luís Mendilíbar (Zaldíbar, Bizkaia, 1961), historia para ser recordada durante mucho tiempo, pues las 28 jornadas consecutivas sin perder –y las que presumiblemente quedan- pasarán a los anales de nuestro fútbol y, como no, del Real Valladolid. Los pucelanos están desde el domingo en Primera División… ¡a ocho jornadas para el final!

Gran culpa de todo este éxito la tiene el vizcaíno Mendilibar que ha sabido imprimir a sus jugadores la exigencia, humildad y mentalidad ganadora suficiente para regresar tres años después, y por la puerta grande, a la Primera División. El bravo “Mendi” accedió a la petición y atendió a Siglo XXI para sincerarse y repasar un año de gloria.

Antonio Álvarez / SIGLO XXI

¿Cómo se siente tras el ascenso a Primera División?

Nos sentimos bien, pero sobre todo por el club que lleva tres años malos y sabemos la situación económica en la que está, y por lo menos al ascender toda la gente que vive del club se va a sentir bien. Luego también por la afición que tres años más tarde volverá a ver a su equipo en Primera División. Pero nosotros todavía, como las cosas han ido pasando semana a semana, tampoco nos hemos puesto a pensar qué es lo que hemos hecho y por ello estamos tranquilos. Quizás dentro de dos meses nos demos cuenta de que hemos hecho algo gordo.

¿Cuándo se dio cuenta de que el equipo tenía más de un pie en Primera División?

Hace ya un par de meses, cuando habíamos entrado en una dinámica de juego y resultados bastante buena, que la mentalidad de los jugadores era bastante fuerte, que sabíamos que era muy difícil ganarnos… Quizás en el partido del Polideportivo Ejido, pudo marcar la temporada. Un partido en el que íbamos perdiendo 2-0 y al final ganamos 2-3, pues nos vimos con posibilidades reales de conseguir algo.

Después de 28 jornadas sin perder, ¿se sienten invencibles?

Invencibles no, porque sabemos que tenemos que perder, pero sí nos sentimos fuertes. Jugamos contra contrarios que empiezan muy fuertes contra nosotros, pero ahora mentalmente somos más fuertes que cualquiera.

¿Le ha sorprendido el rendimiento de su equipo?

Me ha sorprendido la mentalidad más que el rendimiento. Creo que la mentalidad de trabajo y de grupo que tiene el equipo es muy buena. No sé si sorprenderme, pero me ha gustado esa mentalidad.

Es mentira lo del látigo de Mendilíbar. Lo que pasa es que me gusta ser exigente en el trabajo

¿Le ha sorprendido la tremenda irregularidad de algunos de los equipos favoritos al ascenso?

Lo que pasa es que la Segunda División es muy dura, son muchos partidos y hay catorce equipos que quieren subir de categoría. Este año Almería y Murcia se habían gastado dinero y nosotros, aunque no estábamos entre los favoritos, no es una sorpresa que estemos ahí. El problema es que cuando ves que los objetivos se te alejan es muy difícil replantearte conseguir el objetivo de nuevo, y hay demasiados equipos que se plantean ascender.

Con el ascenso del Valladolid, ¿se habrá sacado una espina clavada desde su paso por el Eibar?

No, puesto que a mí no me gusta mirar hacia atrás, no miro atrás para nada. Está bien en tu historial pero en el fútbol hay que vivir del presente, no se puede vivir del pasado.

¿Por qué fichó por el Valladolid?

Primero porque me lo ofrecieron, no tenía tantos equipos como para poder elegir. Sería muy fácil decirte que me entusiasmó la idea, el planteamiento… eso sería vender humo. A mí porque me lo ofrecieron, me gustó, es verdad, sabía que me habían querido años atrás y no había podido ser. Pero, sobre todo, porque es trabajo del entrenador, hoy estás aquí y mañana no sabes donde vas a estar aunque hagas las cosas bien. Y como me gusta mi trabajo, lo que quiero es entrenar.

En principio el proyecto del club era de dos años ¿este precoz ascenso les ha roto los planes?

No, que va, al revés, cuando las cosas se adelantan para bien no rompen ningún plan. Lo que pasa es que ahora no podemos volvernos locos pensando que vamos a jugar en Primera y vamos a querer hacer cosas extraordinarias. El plan en un principio era de dos años, pero ¿quién te dice que en dos años vamos a ascender? No sabes porque la Segunda División es muy jodida. Es más importante el trabajar, el entrenar y que la gente que te ha firmado esté contenta contigo. Era un reto para dos años pero que podías estar cuatro años y no subir. Lo que pasa es que no sabríamos si el club lo hubiera aguantado por la situación en la que está.

La pasada jornada la afición coreó su nombre, algo que no es habitual ver en un campo de fútbol ¿se había sentido antes tan respaldado por la afición?

No, no, no me había pasado nunca. Ha habido aficiones que me han tratado muy bien, pero lo que pasó el domingo aquí con el público coreando mi nombre no me había pasado nunca. No sabía donde meterme y lo que hice fue pasar más tiempo del que acostumbro sentado en el banquillo. Pero también sé que la temporada que viene si no hemos ganado ningún partido en las cinco primeras jornadas va a ser lo contrario. Eso es el fútbol.

Durante su paso por el Athletic de Bilbao se habló mucho del látigo de Mendilibar ¿ha cambiado la fusta por una varita mágica?

Es mentira lo del látigo. Normalmente lo dice la gente que no me conoce ni como entrenador ni como persona. Yo he entrenado en casi todos los sitios igual, me gusta exigir durante los entrenamientos pero después me puedo considerar uno más: puedo hablar de cualquier cosa o tomarme una cerveza con ellos. Lo que pasa es que me gusta ser exigente porque creo que hay que ser exigentes en el trabajo puesto que hay mucha gente detrás de esto. Y lo de la varita, yo creo que no hay varitas mágicas. La varita es trabajo y aun así hay veces que lo haces con toda la intención del mundo y no te sale bien.

Estos jugadores están convencidos de lo que yo les he dicho que hagan en el campo. Si les digo que se peguen contra una pared, lo van a hacer porque saben que no se van a hacer daño

Vistos los resultados que obtuvo en Primera con el Athletic ¿no le da miedo que su estilo de juego no funcione en la máxima categoría?

No, porque al final no hay un estilo, sino que si los jugadores están convencidos de que lo que tú les mandas y quieres que hagan en el terreno es bueno, lo van a hacer. Y lo que tengo claro es que estos jugadores están convencidos de lo que yo les he dicho que hagan en el campo. Si les digo que se peguen contra una pared, lo van a hacer porque saben que no se van a hacer daño, ya que no se lo dirían si se van a hacerse daño. Y estoy convencido también de que el próximo año en Primera si no nos volvemos locos a la hora de contratar, si mantenemos mucha de la gente que tenemos ahora aquí y lo hacemos con cabeza, vamos a hacer un buen año.

¿Cuántos refuerzos cree que necesitará el equipo?

Primero hay que hablar con los jugadores, luego con el club y después ya con la prensa. Hay que mirar los que tienen contrato, a los que se les acaba, las cesiones… pero lo que está claro es que, si lo hacemos con sencillez y naturalidad, tiempo tenemos, que por lo menos eso es lo bueno de esta temporada.

Usted ordenó a sus hombres a principio de temporada no tirar el balón fuera cuando un rival estuviera en el suelo por una posible lesión ¿por qué optó por esta decisión?

Pues porque los datos dicen que el 90% de las veces que se tira el balón fuera el jugador se ha levantado a los quince segundos sin que el jugador haya sido atendido; y cuando ha sido atendido a los treinta segundos ya está jugando. Gravedad puede haber una pero normalmente si ha sido un golpe, una patada o un encontronazo, el que ha realizado la acción sabe que hay que tirar el balón fuera. Y creo que eso es algo que hemos entendido mal del fair-play o de la buena conducta. Hemos pasado de antes que no se hacía nada de esto, y no pasó nunca nada, a ahora darnos la mano antes del partido, tirar el balón fuera… Yo creo que las cosas tienen que ser más naturales, ¿Por qué se obliga a dar la mano antes de jugar un partido si después te están diciendo de todo? A mi me parece bien que después del partido vayas y te des la mano y te abraces, esa sí es una buena señal. Me parecen memeces para engañar, nada más.

¿Se ha encontrado con la incomprensión de algún compañero?

A mí por lo menos no me ha llegado ninguna queja de ninguno de los equipos contrarios. Incluso, nosotros, teniendo un jugador de nuestro equipo en el suelo, no hemos tirado el balón fuera. Aunque también ha habido veces que se ha tirado el balón fuera y se ha devuelto, pero muy pocas.

¿Qué pensó Mendilíbar sobre los rumores de la posible venta de la plaza del Valladolid en Primera?

No le di importancia. Creo que es muy difícil. Puede suceder, pero hasta que no ocurra la primera vez en un equipo de fútbol no lo creo. Me parece bien que todo el mundo utilice sus armas para poder conseguir algo para el club, como en este caso, pero no para nada más. En ese sentido he estado muy tranquilo.

¿Por qué se obliga a dar la mano antes de jugar un partido si después te están diciendo de todo? Me parecen memeces para engañar

Y después de conseguir el ascenso, ¿cuál va a ser el objetivo?

Nuestra obligación es entrenar todos los días y los domingos intentar ganar los partidos. Después de ascender el objetivo será quedar primeros, y luego conseguir el máximo de puntos. El bajar los brazos sería desvirtuar la liga. Por ponerte un ejemplo, nosotros tenemos que ir a Castellón que se estará jugando mucho, y nosotros vamos a salir a muerte como hasta ahora hemos hecho contra todos los equipos de abajo.

Este más que presumible ascenso ¿a quién se lo dedica?

Primero a mi familia que el año pasado sufrió mucho: a mi mujer y a mis hijos. Y después a todo el club, que creo que lo necesita: empezando por los chavales, sobre todo a los que llevan bastante tiempo aquí, que llevan tres años malos y espero que esto les revitalice; y luego para el club. Espero que el ascenso ayude al club a sacar los presupuestos adelante, a no tener déficit y a que las cosas se hagan con sensatez para cumplir los objetivos tanto deportivos como económicos.

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