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Etiquetas:   Reales de vellón   -   Sección:   Opinión

Nueva ley de financiación de partidos

Sergio Brosa
Sergio Brosa
martes, 24 de abril de 2007, 09:09 h (CET)
Los partidos políticos han decidido, a partir de una propuesta presentada el 18 de marzo de 2005 por el Grupo Parlamentario de Esquerra Republicana (ERC) darse una nueva ley orgánica sobre su financiación. La actual ley en vigor, la Ley Orgánica 3/1987 de 27 de julio, consideran que ha quedado ya obsoleta después de casi veinte años de vigencia.

Para actualizar la Constitución y adaptarla a los tiempos que corren, no hay consenso ninguno de los dos grandes partidos PSOE y PP, para redactar y aprobar las enmiendas a que haya lugar y que son muchas. Pero para el asunto crematístico, o sea, el dinero de las arcas del Estado que aportan todos los contribuyentes, para un mayor y mejor reparto entre los partidos, para eso sí se ponen de acuerdo, pues los sucesivos incrementos habidos derivados de los aumentos de los presupuestos generales del estado y el crecimiento económico global del país, para los partidos políticos no es suficiente. Ha de serlo para los trabajadores, los pensionistas, los incapacitados, los dependientes, etc., pero no para los políticos, pues han sido incapaces en todo todos estos años de generar un ritmo estable, transparente y lícito de ingresos para su propio sostenimiento.

No parece ello muy coherente con la política general del estado que niega las subvenciones a las confesiones religiosas, por ejemplo, pues el estado es laico y aconfesional. Y la explicación implícita o explícita a esta decisión es: que los discípulos de cada confesión religiosa soporten con sus aportaciones su mantenimiento.

¿Pero quién va pagar a los partidos políticos? ¿Sus militantes? Con eso no pagan ni la luz de las sedes. Los cargos públicos electos que por la dedicación exigida al puesto requieren ser pagados, tienen todos una asignación del órgano o institución para la que han sido elegidos; parlamentos, ayuntamientos, diputaciones, etc. Hay otra serie de militantes que son retribuidos al ser designados para ciertos cargos de la administración en la que sus respectivos partidos han conseguido en las elecciones correspondientes la capacidad para nombrarlos.

Pero hay muchos, pero que muchos militantes de todos los partidos que no pueden ser retribuidos en esa forma, pues los puestos son limitados, muy a pesar de los esfuerzos de todos los gobiernos por incrementar las plantillas de asesores, comisiones, subcomisiones, comités y demás organizaciones con mayor, menor o nula efectividad de cara a los intereses de los administrados que son los que pagan. Y por ello, los partidos necesitan más dinero, para poder mantener sus megaestructuras derivadas de los militantes activos que no tienen acomodo en la administración y son destinados a trabajar en el aparato del partido, por colocarlos en algún sitio retribuido, pues por su capacidad profesional no pueden acceder con éxito al mercado de trabajo que les provea de una retribución similar ni siquiera inferior.

En esta misma sección, el 27-XI-2006 en el post titulado “Ambición de poder o supervivencia económica” explicaba esta situación circunscrita al ámbito de los partidos en la oposición. Pero a la luz de cómo van las cosas en política y los bandazos de los resultados electorales, donde más que situar a cada uno en su sitio, lo que sucede es que hoy eres y mañana no eres, todos se han puesto de acuerdo para subirse la asignación con el dinero de todos los contribuyentes, pues hoy estás en el poder y mañana en la oposición. A todos interesa.

La nueva ley, cuya aprobación está prevista para el próximo mes de mayo, al respecto de las aportaciones privadas, dice:
Artículo 5º Límites a las donaciones privadas.- Los partidos políticos no podrán aceptar o recibir directa o indirectamente: 1) Donaciones anónimas. 2) Donaciones procedentes de una misma persona física o jurídica superiores a 100.000 euros anuales.

Se ha incrementado un 66,7% el límite y ya no habrá donaciones anónimas.

La subvención pública para los partidos que se contempla en la Disposición transitoria (nueva) dice: Para el ejercicio 2008 [cuando la ley entrará en vigor] la subvención estatal anual para gastos de funcionamiento de los partidos políticos y la asignación anual para sufragar gastos de seguridad se fijan, respectivamente, en 78.100,00 miles de euros y 4.010,00 miles de euros.

Sutil forma de decir que tales subvenciones serán de 78 millones cien mil euros y 4 millones diez mil euros anuales. Pero únicamente por estos dos conceptos. El incremento anual será el del índice de precios al consumo.

Leo en la prensa que sólo la aportación del Gobierno ha crecido en el presente año, en virtud de un discreto pacto entre las fuerzas políticas, un 7% hasta alcanzar los 111,169 millones de euros.

Lo cierto es que para la labor que desarrollan actualmente nuestros partidos políticos, cada vez más alejados de la voluntad ciudadana y avergonzándola en cada ocasión que alguno de sus dirigentes que no líderes, pues un líder es otra cosa, abre la boca, es inaudito que convengan entre sí repartirse de ese modo el dinero que aportan a las arcas del estado todos los contribuyentes del país.

Y los financiadores voluntarios de los partidos políticos también son conscientes de la situación y los propios partidos se han dado cuenta de ello, por lo que temen que tales aportaciones voluntarias disminuyan aún más, pues ahora son una parte muy pequeña de sus finanzas, razón por la que los propios partidos articulan una nueva fórmula financiera que para eso dominan la redacción y aprobación de las leyes.

En efecto, el año que viene, cuando entre en vigor la nueva ley, las formaciones políticas percibirán un 20% más que este año en sus asignaciones públicas.

Dice la nueva ley en su exposición de motivos:
“Los partidos políticos son asociaciones privadas que cumplen una función pública trascendental en nuestro sistema democrático al ser instrumentos de representación política y de formación de la voluntad popular. Sin embargo se estima que la regulación que hace la ley actualmente vigente de un aspecto tan importante como es su financiación, factor esencial para garantizar la estabilidad del sistema democrático, no garantiza de manera adecuada la suficiencia, regularidad y transparencia de su actividad económica.” Es una buena definición de partitocracia que es lo que impera actualmente que no democracia; seamos serios. ¿Pero a quién intentan engañar?

Y aprobado esto por todos los partidos que componen la Ponencia sobre la Proposición de Ley Orgánica sobre financiación de los partidos políticos, no cae un rayo celestial que ponga a todos en su sitio. De manera que parafraseando al papa Benedicto XVI, me pregunto ¿Dónde estaba Dios cuando esto pactaban?

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