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Etiquetas:   La tercera puerta   -   Sección:   Opinión

Francia 2007, primera vuelta

Xabier López de Armentia
Opinión
martes, 24 de abril de 2007, 09:09 h (CET)
Este domingo se ha celebrado la primera vuelta de las elecciones Presidenciales francesas mostrándonos un resultado que no esperábamos creo que ninguno. Los verdaderos ganadores de estas elecciones han sido los ciudadanos. Los ciudadanos han optado por uno de sus derechos y lanzarse a las calles a votar a su candidato preferido.

Según las estimaciones, esta primera vuelta puede pasar a la historia como la segunda “primera vuelta” de la V República donde más gente ha sido movilizada y ha depositado su voto en las urnas, llegando a alcanzar el 85% (84,55% a las 22:30h) del electorado. Son cifras que a muchos nos suenan a “chino” ya que nunca hemos visto una participación semejante por nuestras tierras. Esta participación masiva tiene su explicación y básicamente torna en base a una premisa: El descontento y la sensación de frustración que tuvieron los franceses en las pasadas elecciones, del 21 de Abril de 2002. Por aquel entonces la primera vuelta se convertía en el escaparate mundial para el líder ultraderechista Le Pen, que consiguió pasar a la segunda vuelta. Los ciudadanos de centro e izquierda se vieron privados de una elección por lo menos parecida a sus pensamientos, y tuvieron que elegir entre derecha o ultraderecha, lo que alzó inevitablemente a Chirac a ser reelegido.

Hoy en día, con el 22 de abril a cuestas, el panorama electoral y sobretodo de cara a la segunda vuelta del 6 de mayo, es mucho más esclarecedor que hace cinco años. Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal son los elegidos por los ciudadanos franceses para la segunda vuelta. Podemos hablar de ellos como los vencedores de estas elecciones, pero sigo pensando que quien ha ganado con estas elecciones es el pueblo francés ejerciendo su derecho a decidir en la medida que le es posible. Desde el punto de vista de la democracia la partipación es un requisito indispensable y la legitimación de los gobiernos basados en altos porcentajes de aceptación de sus políticas es el mecanismo más democrático que tenemos hoy en día. Sarkozy y Royal, Royal y Sarkozy, se dice que el orden de los factores no altera el producto y razón tiene este teorema matemático. Diga como lo diga, de mi cabeza no se quita la idea de que, como decimos en mi tierra, está “todo el bacalao cortado”.

Nicolas Sarkozy aventaja en 4 o 5 puntos a Ségolène Royal. La que en un principio puede parecer una diferencia más que salvable, puede ser a posteriori un lastre que no consiga superar la candidata socialista. En la carrera por la Presidencia se destapaban cuatro candidatos, los dos mencionados anteriormente y ganadores de la noche, el centrista François Bayrou, y el ultraderechista Le Pen. Analizando fríamente estos resultados puedes darte cuenta que del 11% que ha conseguido Le Pen, un porcentaje mayoritario se decantará por Sarkozy ya que ven en la candidata socialista el peor de los males para su eterna nación francesa. Por otra parte el centrista Bayrou ha conseguido nutrirse de unos electores más moderados pero que congenian o por lo menos le hacen un guiño constante a Sarkozy y sus políticas. El centrista ha conseguido un 18%, un porcentaje a tener en cuenta.

Simplemente con la suma de los porcentajes nos damos cuenta de que Sarkozy podría llegar hasta el 60% tranquilamente. Mi análisis es el siguiente. La situación de Ségolène Royal y en general de la izquierda francesa es crítica. La líder socialista ha mejorado claramente los resultados de su antecesor pero carece de un contexto histórico favorable para instaurar un cambio hacia la izquierda. La era Mitterrand acabó y con ella el socialismo frances. Además de esto y por si fuera poco, la izquierda es el sector más desagrupado del país. Existen numerosas formaciones que luchan por un porcentaje ínfimo y que a la larga lo único que consiguen es debilitar la izquierda nacional, haciendo más fuerte al gigante de la derecha. La derecha como siempre y como en todos los lados siempre ha sido más inteligente que la izquierda, siempre ha sacado mejor provecho de todo, y siempre ha utilizado las armas más rastreras y deleznables que conozco, puestos a decir, digamos todo.

Espero que Ségolène Royal se convierta con el paso de los años en una fiel respuesta a la derecha reaccionaria afincada en Francia, por el bien comunitario y por el bien de mis hermanos de Iparralde. Todo vale menos Sarkozy, el 6 de mayo se verá.

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