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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Ciegos ante el peligro

Miguel Massanet
Miguel Massanet
domingo, 22 de abril de 2007, 23:34 h (CET)
No hace mucho tiempo hice referencia al hecho evidente de la creciente presencia en España de ciudadanos árabes procedentes de Marruecos, Senegal y otros puntos del norte y el este de África. No tengo ningún prejuicio xenófobo en contra de estas personas, como no lo tengo respecto a ningún tipo de inmigrantes que vengan a nuestro país con su correspondiente permiso de trabajo. Sin embargo, a diferencia de los ciudadanos procedentes de hispano-américa, que suelen adaptarse con facilidad, por la similitud del idioma y por sus antecedentes hispanos, a nuestras costumbres laicas o religiosas; estos otros inmigrantes, los musulmanes de África, con un idioma muy distinto y por su propia religión musulmana tienen mauor mayor dificultad en absorber nuestra cultura y es más difícil mantener con ellos una conviviencia normal, especialmente en el aspecto religioso. Su religión es excluyente y, en cierta forma, belicosa con respecto a las otras creencias lo que, en ocasiones, los puede llevar a un enfrentamiento con los oriundos a causa de las diferencias notables entre lo que obliga el Corán y lo que predica el Cristianismo; circunstancia que incluso puede provocar roces importantes entre ambas civilizaciones. No olvidemos que una de sus principales reivindicaciones es reconquistar El Andalus que, en otros tiempos, ocuparon por las armas. Todo ello podría sonar a exageración si no fuera por una serie de indicios que van apareciendo en algunas partes de nuestro país, que debieran encender las alarmas de nuestras autoridades o, al menos, ponerlas en guardia respecto a un problema que podría llegar a ser preocupante si no se toman medidas adecuadas para que las cosas no pasen a mayores.

Por ejemplo, en Ceuta, se reunieron recientemente cuatro partidos musulmanes para formar una coalición para las municipales del día 27 de mayo próximo. No se ocultaron, ni dieron muestras de querer pasar desapercibidos, pero cabe la menor duda de que, en una localidad tan estratégica como es dicha ciudad, el hecho de que pueda existir un partido fuerte, partidario de su incorporación al Magreb, no resulta especialmente tranquilizador. Es sabido que entre los ciudadanos de Ceuta se habla como algo inevitable el hecho de que “la democracia empieza de Algeciras para arriba”. El que escribe este artículo cumplió su servicio militar en esa plaza y sabe de primera mano lo aislados que se encuentran los ciudadanos españoles separados por el estrecho de Gibraltar del resto de España, lo que aún incrementa la sensación de fragilidad y desamparo ante una posible invasión marroquí.

Otro dato preocupante. ¿Saben ustedes que sólo en Barcelona existen más de trescientos mil musulmanes en fase de reagrupamiento familiar? Y también que, en esta misma ciudad y resto de Catalunya, está establecido el centro más importante, a nivel mundial, de captación y reclutamiento de terroristas. Se trata del HuT (Hizb ut-Ttahrir al-Islami) que significa Partido de la Liberación Islámica, que inició sus actividades allá por el 2004 y que, últimamente, ha incrementado su actividad y presencia en nuestro país, especialmente a través de Internet.Se dedica especialmente a la recluta de inmigrantes y españoles conversos para enviarlos como “muyahidines” a luchar en defensa del Islam en naciones como Chechenia, Palestina, Irak y Cachemira. Se calcula que cada año se alistan un mínimo de cuarenta nuevos individuos dispuestos a cometer los atentados que les sean ordenados por los fanáticos dirigentes de de las organizaciones islamistas, que creen fanáticamente en sus utopías expansionistas (no en vano, en la pasada guerra europea, fueron unos simpatizantes del régimen nacista que, también, soñaba con una Alemania extendida por toda Europa) justifican sus masacres en lo que ellos denominan la jihad o “guerra santa”.

Según la policía española existen hoy en día, repartidos por toda España, más de cien mil seguidores de la organización Al Qaeda. Una cantidad lo bastante importante para que tengamos que plantearnos qué grado de seguridad nos puede garantizar nuestro Gobierno en el caso de que se decidieran a cometer atentados como, por ejemplo, están llevando a cabo los fanáticos de Irak. No son alarmas infundadas, ni temores de ciudadanos pusilánimes ni historias de terror de nuestras abuelas; son hechos constatados.

Por si fuera poco, la misma policía española, los encargados del control de los inmigrantes, las Unidades Centrales de Inteligencia, se encuentran atados de pies y manos ante las actitudes obstruccionistas de determinadas autonomías, que no dudan en pasarse la Ley por montera cuando se trata de facilitar información de los inmigrantes que residen en su jurisdicción. Obstaculizan la labor de los agentes que quieren identificar a los inmigrantes, negándoles el acceso a los documentos de identidad e impidiendoles consultar los bancos de datos, amparándose en hipotéticas transferencias de competencias derivadas o no del famoso Estatut.

Por desgracia estamos viendo los resultados de la famosa “Alianza de Civilizaciones” del señor Zapatero, Moratinos y el inefable Koffi Annan. Si algo nos hubiera faltado para darnos cuenta de la insensatez de nuestro Presidente y de su falta de conocimientos sobre la realidad del Islam; bastaría contemplar lo que está sucediento en Argelia y Marruecos, dos paises islámicos, para acabar de convencernos de hasta qué punto puede llegar la simpleza y la temeridad de quienes debieran velar mejor por nuestra seguridad. Esperemos que las limitaciones que padecen los cuerpos de seguridad del Estado, ante la total inhibición del Gobierno, no nos hagan lamentar, en un futuro próximo, el no habernos tomado más en serio este peligro. Quien avisa no es traidor.

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