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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Retos apasionantes

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
domingo, 22 de abril de 2007, 23:34 h (CET)
Poseemos una característica muy extendida, somos demasiado adictos a la PRESUNCIÓN. Estética, ante la más leve oportunidad, lo más bello siempre es lo propio. De poderío y de cuantas cualidades podamos alardear ante los demás. Presumimos con facilidad. Pues bien, en el campo científico y el de sus aplicaciones ocurre algo similar. El gran número y la calidad de los descubrimientos logrados nos impulsan a una nube de presunción y alarde. Con semejantes maravillas de la ciencia, ya no necesitamos dioses. Lo somos cada persona o creemos serlo. En terrenos sanitarios se habla de grandes evidencias, aunque desconozcamos lo que subyace detrás de ese concepto. No nos limitamos al buen uso y al disfrute de los grandes logros. Esos conocimientos y poderes que vamos adquiriendo nos embriagan, nos impulsan a comportamientos fatuos poco propensos a la autocrítica y a las valoraciones éticas.

Pese a lo referido, los horizontes están abiertos, no se vislumbran por ningún detector los conocimientos totales. Cuando se obtiene un nuevo hallazgo, se celebra, pero al mismo tiempo abre nuevas y numerosas INTERROGANTES. La sucesión es interminable, Arquímedes, Pitágoras, Curie o Einstein, constituyen muestras contrastadas de esos eslabones. Estamos abocados a esos caminos de una apertura total en busca de más y mejores saberes. Esos son los retos apasionantes; como tales, entrañan posibles beneficios y también problemas acuciantes. Echemos un vistazo a las áreas que comento a continuación.

Comienza a bullir el concepto ya no tan nuevo de la NANOTECNOLOGÍA. De aquí y de allá, nos vamos enterando de sus peculiaridades; así mismo, se va ampliando el goteo incesante de sus nuevas aplicaciones. Se basa en el empleo de nanoelementos, partículas minúsculas y con frecuencia subatómicas. La pequeñez de esos elementos facilita una serie de usos, impensables con las técnicas habituales. Así, se puede alcanzar la penetración de esos componentes en los distintos órganos y células del cuerpo humano; usados como vehículos logran acarrear algunos fármacos hasta la célula tumoral u otras localizaciones de difícil acceso que precisemos. Con muy poca cantidad de materia prima es posible la obtención de mejores cables, tablas, móviles u ordenadores; con tamaños increíblemente pequeños y con la paradoja de unas capacidades enormes comparadas con las actuales.

Resaltemos estas y otras muchas más aportaciones de esta técnica, que modificarán gran cantidad de rutinas y costumbres cotidianas ahora. Entraremos en un mundo de otras dimensiones con unos efectos insospechados. Se avizoran enormes ventajas. ¿Será posible que no nos oculten información sobre estos avances? Pidamos gente capacitada para ofrecernos explicaciones nítidas. De la mano de lo anterior se derivan requisitorias para inversiones y dedicaciones oportunas, el horizonte irá mostrando cualidades si orientamos de forma adecuada la búsqueda. Por lo acaecido hasta el presente, no pasamos de la observación somera, sin demasiado interés por la difusión de estos conocimientos. ¿Simple desinterés?¿Otras conductas menos loables?

Sucede como en tantos otros asuntos, la novedad implica grandes CAMBIOS y estos repercuten en las economías o en el manejo sociopolítico de los eventos. Grandes empresas basadas se volverán innecesarias. Los precios de los nano-productos darían un vuelco a las macroeconomías. Entraríamos en unas aplicaciones sanitarias bien distintas. Es decir, serios replanteamientos y el riesgo añadido de no dominar las consecuencias; bienvenidas las buenas, pero ¿Las malas?

Aquella Física insobornable que estudiábamos, con sus rígidas demostraciones y leyes severas; sufre una transformación radical con la MECÁNICA QUÁNTICA. En pocas palabras, se nos fueron los apoyos sólidos e inamovibles. Los superamos y entramos en ondas inquietas con sus ambientes cambiantes; son probabilidades de, ya no posiciones firmes. Me fascina aquel experimento descrito en los manuales básicos de esta materia, donde se generan dos partículas idénticas, se alejan una de la otra a la misma velocidad, pero en dirección opuesta. Si el detector de partículas capta y detiene a una de ellas, se frena y detiene su onda. Ahora bien, la otra partícula, libre aún y a mucha distancia, también reduce su onda. ¿Qué les une? La conclusión que me interesa recalcar es la entrada en dimensiones extrañas para nosotros; ambientes casi de ficción, alejados de las mentalidades actuales.

Adquiere preponderancia el manido cristal con que se miran las cosas porque las probabilidades y la variedad dependen en gran medida de las situación o capacidad de los sujetos receptores. Entre materias oscuras y quásares aún se enredan más estos ambientes. ¿Cómo insistimos en hablar de certezas a la vista de este panorama? Se barrunta una modesta apertura de horizontes como directriz básica. Si bien, con los comportamientos contemporáneos al uso, se me van las ideas hacia los grandes PELIGROS, por abusos, ocultamientos de información y malversación de esos conocimientos. Quienes puedan, sean medios informativos, científicos o agrupaciones sociales, habrán de poner su empeño y algo más, en ese combate para conseguir la clarificación de las materias y la de sus avances futuros.

Los escasos datos confirmados y lo intrincado de estos asuntos nos hacen circular por terrenos resbaladizos, propensos a interpretaciones encontradas y también expuestos a terribles engaños. Aunque sólo sea por presentar como seguros, planteamientos que no han sobrepasado la fase intuitiva. Bien está que se tengan intuiciones o que realmente, unos capten mayores magnetismos frente a la incapacidad de otros. Bien está, pero que no empiecen de nuevo a vendernos el producto como verdades contundentes; son ambiguas y resbaladizas, hemos de acostumbrarnos a esas características.

En este punto se va instalando de manera ladina y progresiva una FALACIA NEFASTA. La de propugnar una apertura mental ilimitada en consonancia con esas grandes condiciones. No estamos preparados para afrontar esas ondas de tantos alcances y además simultáneos. Dentro de estas ordenaciones caóticas para nuestro entendimiento, precisamos de asideros, aunque sean mínimos, para no acabar desintegrados antes de tiempo.

La psicología del ser humano no está al margen de estos retos; por el contrario, está muy ensamblada con esas partículas a nivel cerebral y con el cosmos. Hace falta asumir los retos. Las percepciones limítrofes son parte de nuestras esencias. Experiencias cercanas a la muerte, vivencias paranormales, experiencias de desdoblamiento, entre otras. La apertura dialéctica tampoco es ciega.

Por tanto, prestemos atención a los vientos cósmicos con incertidumbre sana; escuchemos a las personas, a todas, con un trabajo dialéctico tenaz; pero afrontemos el reto de mejorar la humanidad y no escojamos la vía de embrutecerla. Ese conjunto debe conducirnos a los asentamientos momentáneos requeridos para calibrar la situación.

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