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Etiquetas:   La parte por el todo   -   Sección:   Opinión

Matriz

Óscar Arce Ruiz
Óscar Arce
domingo, 22 de abril de 2007, 03:46 h (CET)
La película de los hermanos Wachowski puso de manifiesto de manera excelente la relación que existe entre lo real y la realidad. Me refiero, como imaginarán, a la primera de las que componen la trilogía, la que presentaba más contenidos cercanos a las ciencias sociales que al cine tal y como lo conocemos.

Recordarán la disyuntiva entre las píldoras roja y azul, entre seguir aferrado a las construcciones materiales y sociales que nadie con dos dedos de frente pondría en duda, y la terrorífica visión del ‘tutto è nulla’ leopardiano.

Al fin y al cabo, la cuestión que ayuda a decantar la balanza entre uno de los dos colores primarios, son pocos gramos de valentía.

Cuando se habla de otras realidades, se suele caer en una trampa del lenguaje que contamina enormemente la manera de definir y de vivir la alternativa. El ‘surréalisme’ francés irrumpe en el vocabulario castellano traduciéndose literalmente como ‘surrealismo’, que implica aquello que está por debajo de lo real.

Débese tener en cuenta que ‘sur’ significa ‘sobre’ en francés y lo ‘surréaliste’, por ende, es todo lo que está simbólicamente sobre la realidad. En ello radica la visión de un orden superior que no es consecuencia de la acción del hombre, sino del sistema que engloba todos los objetos orgánicos e inertes que integran las fuerzas elementales del cosmos. Algo interesante a la hora de bajar los humos a alguna que otra especie.

Pero la sub-realidad siempre ha ejercido una atracción tremenda hacia individuos con ansias mesiánicas. Tipos que creen que tienen la misión casi divina de elevar esa realidad mezquina que repta por debajo de la pantalla ilusoria en la que se desarrolla la vida de los mediocres.

Personajes como el autor de la matanza de Virginia, libertadores, mártires del sistema complaciente del que renuncian con la boca pequeña mientras éste les ofrezca algo a cambio. Les reconocerán por su supuesta obsesión por trabajar para que el mundo sea algún día como se muestra en ‘Matrix’ y que todas las personas tengan la valentía de sus protagonistas.

Como todos los fundamentalistas, desprecian a todo el que no se decide a tomar la píldora roja hasta el punto, si fuese el caso, de usar la violencia para precipitar la elección aparentemente acertada. Todos los ejemplos que vengan a la cabeza (Bush e Irak, el fundamentalismo musulmán, la caza de brujas, las cruzadas) se basan en el mismo principio.

¿Qué tipo de libertad puede comenzar con la obligación de asumirla?

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