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Etiquetas:   Cesta de Dulcinea   -   Sección:   Opinión

Se vende antigua cárcel y casa grande

Niever Fernández
Nieves Fernández
domingo, 22 de abril de 2007, 03:46 h (CET)
Se vende, rezaba el cartel en una ventana cerca de la puerta, y algo nos sacudió el alma en Valdepeñas. Hay casas que la gente cuida o hace cuidar con mimo hasta su muerte y luego los que heredan, por motivos casi siempre muy justificables, piensan en otro futuro para ellas. Algo así nos querían decir las tristes palmeras amarillentas y resecas en la reunión cultural de la presentación del último libro.

La vieja casa de la cárcel vieja de la calle del mismo nombre en Valdepeñas tiene una buena historia. Una gran periodista me advirtió hace más de una década, pero, ¿tú has visto la casa de los Creis?, no, le contesté, está llena de pinturas y de muebles antiguos, y está llena de plantas, de palmeras y el patio se ha hecho cúpula. Por entonces, comenzábamos a mantener relaciones con los hermanos Creis, Paco y Julián, Julián y Paco, en cada Vaso Poético de un premiado Nacional de Poesía que se acercaba a la Bodega de A-7, a esa otra casa grande por su capacidad real y amable en acoger poetas de todos credos y latitudes. Al poco tiempo Paco, también poeta, fundó la Asociación de Amigos de Juan Alcaide y no se le ocurrió otra cosa, en un desdoblamiento generoso que hacer de su propia casa, sede para los asociados. Así cada domingo mañanero, los libros se leían, se presentaban, se estudiaban, se premiaban, se disfrutaban y Juan Alcaide era recordado al finalizar cada uno de estos actos con uno de sus poemas, generalmente leído por el presidente, Julián Creis.

Enseguida la casa que antes fuera cárcel y que después fuera testigo del nacimiento de estos hermanos mecenas tan generosos, se transformó: a sus bellos corredores se le sumaron atriles y micrófonos, cámaras de periodistas, sillas para el patio empedrado y calor humano del mejor. En esta extrema generosidad se dispusieron ricas viandas para que los invitados venidos de fuera, disfrutaran del gran buffet, sentados sobre cómodos sillones de junco y enea, y así pudieran seguir comentando sus hazañas literarias, sus triunfos, sus contactos, sus siempre aplaudidas palabras poéticas tan comprendidas por el anfitrión.

Pero Paco Creis el buen anfitrión murió, como hace muchos años lo hiciera su esposa, y aún así las desgracias familiares no se quedaron cortas ya que llegaron hasta sus hijos. Hoy la Casa del Poeta, la Sede de los Poetas se vende, y aunque esto no es sinónimo de desaparición hay en el aire un soplo de tristeza por adivinar cuál será su futuro. No es la primera vez que una antigua cárcel se convierte en un edificio público relacionado con el mundo de la cultura, y este podría ser el mejor destino, pienso que lo difícil es darle un futuro que satisfaga a todos, compradores, vendedores, instituciones y también consumidores de esta, a veces, necesitada y subvencionada cultura nuestra.

Hace unos días hemos recibido la buena noticia de que un viejo colegio de primaria se convertirá en centro cultural en la capital para la obra social de una caja de ahorros, y de ello nos congratulamos. Nada es imposible si la intención es buena, espero que la vieja casa de la calle de la Cárcel Vieja de Valdepeñas se renueve y pueda seguir mostrando en su baranda la fotografía del poeta y amigo de poetas, Juan Alcaide. Así sea por la buena labor de los hermanos Creis.

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