|
Ganemos, pero que lo disfrute otro
Enrique Salvatierra
El fútbol español está en peligro. En peligro de contribuir en un deporte monopolizado por grandes empresarios, en peligro de acabar como un mero negocio, cuyo fin sea conseguir dinero y no dar espectáculo, en peligro de que los clubes acaben siendo franquicias dirigidas por megalómanos, cómo ese tal Abramovich que dirige el Chelsea a golpe de talón, que acabarán despojando a este deporte de sus socios y del amor de club que tantos y tantos aficionados procesan cada domingo.
Hace unas semanas saltaban todas las alarmas, cuando el Valladolid, prácticamente equipo de Primera División, sondeaba el mercado en busca de un comprador para su más que segura plaza en la Liga de las estrellas, a causa de sus graves problemas económicos. Rápidamente saltaron a la palestra rumores en los que la Real Sociedad, equipo actualmente en puestos de descenso, podría estar interesada en adquirir dicha plaza, para continuar en Primera la próxima temporada pase lo que pase.
Este hecho, provocaría que un equipo, y peor aún, unos jugadores que han logrado un ascenso por méritos propios, y batiendo todos los record de la Segunda División, se quedara en la categoría de plata de nuestro fútbol, por simples problemas económicos. Incluso el propio Díaz de Cerio, delantero de la Real Sociedad, se mostraba avergonzado de que su club intentará mantenerse de forma fraudulenta en Primera División. Y es que, como él dijo, “las cosas hay que ganarlas en el campo, y no en los despachos”.
Y todo viene por una simple ley, que promulgaron la liga profesional y la Federación Española de fútbol, y que a pesar de no ser muy aceptada por el Consejo Superior de Deportes, está causando mucho revuelo en nuestro fútbol. Y lo peor es que el caso del Valladolid solo fue el primero de muchos. Ahora ha salido a la venta el Ciudad de Murcia dispuesto a dar su privilegiada plaza al mejor postor. Granada y Oviedo, entre otros, ya luchan por ella. La caja de los truenos está medio abierta, y Enrique Pina, presidente del Ciudad, tiene la última palabra. Ahora queda esperar acontecimientos…
|