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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

¿Deberá Rusia retirarse del Tratado INF?

Nikolái Jorunzhi
Redacción
miércoles, 18 de abril de 2007, 23:14 h (CET)
En vista del planeado emplazamiento de la defensa antimisiles (DAM) norteamericana en Polonia y la República Checa, expertos rusos sostienen acalorados debates sobre posibles contramedidas, incluida la retirada de Rusia del Tratado sobre Misiles de Alcance Medio y Más Corto (INF), suscrito sine diae en 1987.

El que dio inicio a los debates fue Yuri Baluevski, Jefe del Estado Mayor General, quien manifestó: “Rusia tiene motivos para reincorporar en sus arsenales los misiles de alcance medio y más corto”. Aunque, en rigor, también en otras situaciones los militares rusos utilizan el eventual abandono del Tratado INF como moneda de cambio. Por ejemplo, en agosto del pasado, cuando Rumsfeld le propuso al entonces ministro de Defensa Sergéi Ivanov adherirse a la iniciativa norteamericana de sustituir en los misiles balísticos intercontinentales las ojivas nucleares por convencionales, el titular ruso le aconsejó a su par estadounidense pensar en retirarse del Tratado INF. Aun antes, en 2001, cuando se discutía la respuesta asimétrica de Rusia a la retirada de EEUU del Tratado de Defensa Antibalística (Washington dio este paso en 2002), el teniente general Viacheslav Románov, director del Centro para disminución del peligro nuclear, manifestó que al despliegue del sistema de defensa antibalística nacional Rusia respondería con la puesta en servicio operacional de los misiles de alcance medio y más corto. O sea, de esos mismos misiles que en la época de la guerra fría estaban apuntados contra Europa Occidental. Al día, siguiente, el entonces ministro de Defensa Igor Serguéev, desmintió en términos más enérgicos la declaración de su subordinado, calificando de “absurda” la propia probabilidad de que Rusia despliegue misiles de alcance medio y más corto.

Hoy se adelantan proyectos más sofisticados. Por ejemplo, retirarse del Tratado INF, pero instalar en estos misiles ojivas convencionales en vez de nucleares. En esta versión, según se afirma, no representarían peligro ni para Europa ni para China. Pero si EEUU se niega a adaptar el Tratado en cuestión, ofreciendo a Rusia una plena posibilidad para abandonarlo (o sea, disponer de misiles de alcance medio y más corto dotados de ojivas nucleares), esto sería acogido por Europa y hasta por China como la negativa a tomar en consideración sus intereses. De veras es un paso sutil. Pero mientras los misiles estratégicos pueden lanzarse en todos los azimuts y a cualesquiera distancias, los de alcance medio y más corto pueden batir cualquier país a distancia de 5.500 de kilómetros, o sea, pueden emplearse también contra China y Europa. Hablando en rigor, ¿qué diferencia hay entre la sustitución de las ojivas nucleares por convencionales en los misiles intercontinentales (tal como proponía Rumsfeld) y en los de alcance medio y más corto? En ambos casos disminuye el umbral de su empleo.

Se está barajando otra variante, no menos ingeniosa, consistente en proponerles a los países que disponen de misiles de alcance medio y más corto (China, Corea del Norte, India, Pakistán, Irán, países de Oriente Próximo) suscribir un Tratado, pero si siquiera un país se niega a hacerlo, declarar que Rusia abandona el Tratado INF, acordando al propio tiempo que dichos misiles se emplazarían solamente en el territorio de los países que los tienen en sus arsenales (de ello se deriva que en Europa no debe haber misiles norteamericanos de alcance medio y más corto). ¿Y si EEUU se niega? El problema radica en que Rusia ni siquiera está desarrollando misiles de alcance medio, mientras EEUU está desarrollando intensamente un misil de alcance medio a ser instalado en submarinos. También la asustada Europa pediría ayuda al Gran Hermano. En tal caso, el despliegue de los misiles norteamericanos de alcance medio generaría para las fuerzas nucleares estratégicas de Rusia más problemas que en los años 80. Dada la aproximación de la OTAN a las fronteras de Rusia, el tiempo de vuelo de los misiles norteamericanos hasta nuestras rampas ya no se expresaría en decenas de minutos sino en minutos.

El Ministerio de Defensa de Rusia afirma que no habrá problemas con reanudar la fabricación de misiles balísticos con alcance de 500 a 5.000 kilómetros. Podrían ser tanto los misiles RSD-10 Pioner, eliminados todavía a tenor del Tratado INF, así como los modernos sistemas Iskander. En efecto, Pioner era un buen misil, y los militares soviéticos lamentaban mucho su eliminación. Pero a diferencia de Topol, su versión modernizada, no estaba dotado de equipos para burlar la defensa antimisiles. Este año Rusia no debe ahorrar energías para producir 17 sistemas Topol-M frente a los tres fabricados en 2006. De las 5 pruebas del nuevo misil Bulava fracasaron 4, lo que puede frenar sensiblemente la instalación de éstos en los submarinos del proyecto Borei. Añádase a ello los gastos imprevistos en la fabricación de misiles de alcance medio y más corto. Según calcula Mijaíl Barabánov, colaborador de la revista Exportación de armamentos, el coste de 50-100 misiles de alcance medio sería más o menos igual al de varias decenas de los misiles intercontinentales Topol-M. Así las cosas, será mejor tener en dotación misiles intercontinentales que los de empleo limitado.

Por lo que a los misiles de alcance más corto se refiere, o sea, con un alcance de 500 a 1.000 kilómetros, se plantea incrementar de 280 a 500 kilómetros el alcance de los misiles táctico-operativos Iskander. En los próximos 9 años se planea adquirir tan sólo 60 sistemas de este tipo. Pero el alcance de 500 km no es lo mismo que el de 500 a 1.000, por mucho que se pretenda dar lo deseado por lo real. Así que pecaríamos de exagerados al catalogarlos entre los misiles de alcance más corto.

Algunos proponen abandonar el Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE), pero en tal caso Rusia no lograría nada. La Organización del Tratado de Seguridad Colectiva integrada por Rusia y cinco ex repúblicas soviéticas (Armenia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguizistán y Tayikistán) difícilmente podrá competir con la OTAN.

La tarea de disuasión política sí que podrían cumplirla misiles balísticos de crucero aire-aire de alcance medio mucho más baratos. Según comunica la agencia Rosbalt, todavía hace dos años, en Rusia fue felizmente ensayado el misil de crucero X-555 con un alcance de hasta 5.000 kilómetros; precisión: 18-26 metros respecto al centro del objetivo; velocidad de hasta 0,77 Mach (936 km/hora); altura de vuelo: de 40 a 110 metros, lo que le hace posible burlar defensa antimisiles. A comienzos de febrero pasado, la agencia ARMS-TASS comunicó que India y Rusia procedieron a realizar conjuntamente los trabajos I + D con vistas a crear misil alado hipersónico capaz de desarrollar una velocidad de varios Mach.

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Nikolái Jorunzhi, experto independiente, para RIA Novosti.

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