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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿No se aplica la Constitución del Estado en Catlunya?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 18 de abril de 2007, 09:39 h (CET)
Bien, señores, no pensaba hablar por algún tiempo sobre el Tripartit, pero el empeño de la Generalitat en incumplir la legalidad, su emperramiento en saltarse las reglas del juego y su poco disimulo cuando se trata de justificar sus errores; me obligan, mal que a mi pesar, a volver a sacar el tema de Catalunya y de las tribulaciones por las que debemos pasar los ciudadanos que nos consideramos españoles además de catalanes. Lo peor del caso, no me queda más remedio que apuntarlo, es que aquí, en Barcelona, no contamos con apoyo alguno, ya que el PP del señor Piqué se ha convertido en uno más de los que defiende el desmadre del tripartito; vean, si no, la reacción del Presidente del PP catalán con respecto a la denuncia de Telemadrid sobre las dificultades que tiene en Catalunya un estudiante que quiera recibir enseñanza en castellano. En vez de salir en defensa de lo que se dijo en la TV madrileña se dedicó a criticarla y afirmar que no era cierto, lo cual no es más que faltar a la verdad. Claro, supongo que para un político tan camaleónico como es el señor Piqué, le debe resultar muy embarazoso decir la verdad; no querrá que se enfaden los de CIU o los de Carod y Puigcercós. Siempre lo mismo, siempre el querer aparentar lo que no se es o ¿acaso es que no aparenta nada?; el sempiterno complejo de no querer confesarse español en esta tierra, como si el serlo fuera un pecado mortal. ¡De vergüenza, señor Pique! ¿Cuándo el señor Rajoy se deshará de estas dos rémoras que siegan la hierba bajos sus pies? Hasta que prescinda de Piqué y Gallardón el PP estará ubicado sobre una carga de profundidad que, en cualquier momento, podrá estallar.

Pero fijémonos en lo que nos dice el señor Toni Soler, de la Vanguardia, en su sección “Que hay de lo nuestro”. Reconoce que, en Catalunya, no se imparte enseñanza pública en castellano y que hasta las placas y rótulos oficiales están todos en catalán. Es curioso, como el mismo, se contradice cuando al principio califica de panfletario e hilarante el documental de Telemadrid, por decir exactamente lo mismo que después reconoce ser cierto, o sea, que la verdadera situación de hecho es que, en Catalunya, no se puede estudiar en castellano. Claro que calificar de algo panfletario e hilarante el no poder ejercer en una parte del estado español los derechos constitucionales resulta, cuanto menos, algo que llama la atención (yo diría, con permiso del articulista, que en vez de ser hilarante resulta deprimente y penoso). Y es que, entre una gran parte de la clase política y del sector mediático catalán, parece que la Constitución española ya ha dejado de tener vigencia dentro del supuesto 'Estat catalá' ¡Qué rememoraciones nos traen, las desafiantes palabras del señor Soler, de aquellos discursos del señor Companys!, entonces reivindicaba la independencia, al tiempo que se negaba a enviar al 'exèrcit catalá' en ayuda de los republicanos que luchaban contra los 'facciosos'. Se creían que ellos solos podrían defenderse y luego tuvo que venir el general Rojo para echarles una mano cuando ya fue tarde y la guerra estaba perdida.

Lo peor del caso es que, para el señor Soler y para los señores Montilla y Carod, esta política de desprecio de la lengua española es 'lógica' y 'justa' para garantizar la supervivivencia del catalán. Veamos si conseguimos entenderlo ¿acaso no se viene hablando el catalán desde que terminó la guerra civil? Sí, es cierto que hubo unos pocos años en los que estaba mal visto por algunos extremistas pero, y ya tengo los años suficientes para poderlo afirmar sin que nadie me pueda rectificar, también lo es que, tanto el catalán como el mallorquín y el valenciano, se vienen hablando a nivel de la calle y familiar sin que nunca hayan estado en peligro de extinción. Otra cosa es que, a nivel de publicaciones, hubiera un cierto déficit. Ahora se puede publicar en catalán y, a pesar de toda la propaganda que se les hace a las ediciones en el idioma vernáculo, parece que los números no salen y que no acaban de despegar como hubieran deseado los más catalanofilos.

En todo caso, nunca se puede justificar, en base a la lógica, que se deje de impartir el idioma de la nación, impuesto como un deber de conocerlo en la propia Coinstitución de 1978. Catalunya no deja de ser, a nivel europeo, una pequeña autonomía, dependiente tanto en mano de obra como en muchos otros aspectos del resto de España. Si se condena a los estudiantes de Catalunya a estudiar sólo en catalán, aunque – partiendo de un razonamiento absurdo y rebuscado – se les quiera hacer estudiar inglés y, quien sabe, si vasco o chino; se les limitan, automáticamente, las posibilidades de conseguir desenvolverse en el resto del Estado, donde el catalán es desconocido y se exige, como es natural, el perfecto conocimiento del castellano. Resulta vergonzoso comprobar el número de catalanes que hablan y escriben defectuosamente el idioma castellano, hasta tal punto que es corriente ver anuncios, carteles y rótulos comerciales con faltas garrafales de ortografía; y, lo peor de todo ello, es que nadie parece darse cuenta de ellas. Menos mal que el articulista reconoce que 'no es cierto que cualquier niño en Catalunya puede ser escolarizado en la lengua que desee'. Lo que sucede, señor Soler, es que no es una cuestión de que lo quiera o no el Tripartit,¡es que existe la obligación constitucional de facilitar el estudio en el idioma castellano!. Y esto es lo que el gobierno del señor Zapatero debería denunciar a los tribunales para que lo subsanasen. Si es verdad que, en España, todavía subsiste el malparado Estado de Derecho.

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