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Etiquetas:   Presos de la libertad   -   Sección:   Opinión

El polígrafo en las entrevistas de trabajo

Eduardo Cassano
Eduardo Cassano
@EduardoCassano
miércoles, 18 de abril de 2007, 09:39 h (CET)
Era cuestión de tiempo que, tras la desenmascarar en la televisión las absurdas mentiras de los famosos, el polígrafo se convirtiera en un obstáculo más a la hora de encontrar trabajo. Por si no fuera suficiente con responder a los anuncios que ofrecen trabajo sin el nombre ni logotipo de la empresa, acudir a ciegas a una entrevista que, con suerte, te citará de nuevo para una segunda entrevista –esta vez con el jefazo- , donde te explican que debes pasar un test psicotécnico y unas pruebas médicas, ahora también nos amenazan con sentarnos dos horas delante de la máquina de la verdad.

Desde CCOO ya han advertido que esta medida atenta contra la intimidad de las personas, así que veremos a ver como termina este experimento –nada económico por cierto, 700 euros por sesión- que se ha puesto de moda por ahora en Málaga, con una fiabilidad –dicen- del 95%. Así que, si sale adelante esta nueva forma de contratar a trabajadores, se acabó dibujar arbolitos con muchas ramas en las pruebas de grafología, o responder correctamente a las mismas preguntas, planteadas de forma diferente para encontrar a los mentirosos.

Unos mentirosos que parece que siempre son los que buscan trabajo, no los que lo ofrecen. Todos los que hemos buscado trabajo en alguna ocasión hemos tenido más o menos suerte, pero en toda empresa hay o ha habido un puesto por el que han pasado decenas de personas; siempre hay un jefe impertinente que ordena en lugar de mandar o que pierde el tiempo haciéndoselo perder a los demás. ¿La prueba del polígrafo también la pasarán los entrevistadores?

Seria una medida interesante, aunque se tenga que ir a medias a la hora de pagar el invento. Sólo con la seguridad que da saber lo que vas a cobrar al incorporarte, en bruto o en neto, en doce o catorce pagas, o el verdadero horario de trabajo, vale la pena pagar al principio para no llevarse un chasco una vez firmado el contrato. Porque si superas todas las cribas, si llegas a poder dar gracias a un contrato temporal de seis meses con tres de prueba, si te engañan en las condiciones… tendrás que marcharte de la empresa, decepcionado y con todo ese tiempo perdido, sin derecho a paro. ¿A que es gracioso? Pues ocurre. Y más de que nos pensamos.

Así pues, me parece una idea estupenda que el polígrafo se implante en las entrevistas de trabajo, siempre que la empresa también tenga la obligación de demostrar que es clara y transparente, y las preguntas no tengan nada que ver con las que veíamos en la televisión. ¿O acaso a mi futuro jefe le interesa con quién me acuesto, el cómo y el por qué? Si ya nos acosan antes de comenzar, mal vamos.

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