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Etiquetas:   La tercera puerta   -   Sección:   Opinión

El papel de mediador

Xabier López de Armentia
Opinión
martes, 17 de abril de 2007, 09:39 h (CET)
Mediador, dícese de aquel que intercede entre dos posturas contrapuestas con el fin de alcanzar un consenso o un acuerdo. Este término en política es como el pan de cada día. Nos levantamos y nos acostamos viendo a gobiernos o personalidades siendo mediadores en conflictos internacionales. El Estado español es un mediador “no practicante” en la esfera internacional.

El Estado español debido a su historia y su cultura plagada de influencias directas de otras culturas es el perfecto mediador en conflictos internacionales. Ejemplos claros son las relaciones históricas que tiene con los países musulmanes y con Cuba. La cultura imperialista de la España del “Siglo de Oro”, siendo referente mundial le ha proporcionado lazos culturales con países como Cuba; o bien por su pasado histórico peninsular con la cultura musulmana en torno a la tierra Al-Andalus, hoy denominada Andalucía.

Hablo de un Estado mediador “no practicante” porque España no juega su papel en las relaciones internacionales. El Estado español es un Estado que bien podría encabezar las relaciones internacionales de los países latinoamericanos, y en especial Cuba, con la Unión Europea, relaciones tan débiles hoy en día. Puede ser el referente internacional en la práctica y aunque vea lejos todavía este propósito, el Estado español va recuperando su papel internacional

Centrándonos en las relaciones Cuba-España y con relación a la última visita del Ministro de Exteriores Moratinos, he de felicitar al Gobierno de Zapatero por establecer de nuevo los lazos que se quebraron en 2003 con el mandato popular de Aznar, al que Fidel Castro le recuerda con cariño como el “führercito aznarcito”. La razón de esta visita oficial es la restablecer y fortalecer los “casi” rotos lazos de unión entre ambos países y ofrecer el Estado español su mediación en el conflicto internacional que está sumida Cuba con la Unión Europea. Este conflicto es debido a la posición de bloque adoptada por la UE frente a las 75 detenciones practicadas por el régimen castrista en Junio de 2003.
Por aquel entonces recordamos que Aznar puso mucho empeño para conseguir esa posición de bloque de la UE, en cierta manera porque se lo pidió su gran amigo G.W. Bush. Con todo esto, Bush y sus amigos se frotaban sus manos ya que conseguían que Tanto EE.UU. como la UE se posicionaban en contra del régimen de La Habana y bloqueaban sus recursos económicos y sus relaciones internacionales.

España es el tercer socio comercial de Cuba, siendo superado sólo por Venezuela y China; siendo el primer inversor con el 35% de las empresas extranjeras españolas; siendo Cuba el cuarto destino de las exportaciones españolas en tierras latinoamericanas. Como ven, no sólo se habló de política, de derechos humanos y de relaciones internacionales. La economía cubrió y cubrirá parte de las agendas de ambos países. Tantos las inversiones, como las exportaciones e importaciones siguen creciendo en el país de La Habana a ritmo impredecible, por ello que se recalcaba tan importante la visita y la creación de unos lazos más estrechos con el Gobierno Cubano.

El Estado español debe intentar mediar para que el régimen socialista reconozca los derechos humanos y ciertos derechos sociales, y conseguir por el otro lado que EE.UU derogue la Ley Helms-Burton, paralice el bloqueo económico que ejerce la potencia norteamericana desde 1959 y la UE abogue por el diálogo constructivo con la isla.

Cuba y España deben ir de la mano, creando un diálogo continuo que lleve a la UE a rectificar su postura de bloque. Francia e Italia parecen estar dispuestos a establecer mecanismos de diálogo para encontrar soluciones a los conflictos que subyacen, Angela Merkel, ha presentado recientemente un texto en el que urge a retomar la cooperación y negociación con La Habana y a no interferir en los asuntos internos del país.
Cada gobierno tiene dos políticas, una política interna y una política exterior. En la política exterior se puede intentar llegar a consensos y acercar posturas, pero en la política interna de cada gobierno no creo que ningún país, por muy democrático que se haga llamar, esté capacitado para decir lo que está bien o lo que está mal. ¿Qué le parecería a Italia o a Francia que la Republica Checa, Alemania, o Sudan les dijesen lo que tienen que hacer en sus gobiernos? Seguramente el dirigente de dicho país sería tratado como un loco absurdo que ha cometido la mayor de las aberraciones en política. Pues hoy en día esta práctica, la de meterse en la casa del vecino y jugar a ser los “estandartes de la libertad” está muy de moda.

En EE.UU. como en todos los sitios, no todos son iguales, y son palpables las diferencias entre los republicanos y los demócratas. Ahora con el Congreso en manos demócratas y con Nancy Pelosi a la cabeza se hacen más evidentes las diferencias de trato y de objetivos relacionados con el tema “Cuba”. Los demócratas apuestan por el dialogo y el respeto de los derechos humanos frente a la postura de presión económica y mediática ejercida por los republicanos sobre la isla. Estas diferencias no sólo son palpables en las altas esferas gubernamentales sino que en la población cubanoamericana la idea del diálogo y de acabar con el bloqueo y la represión cuentan con un apoyo mayoritario.

¡Salud Fidel, salud!

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