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El incompetente trabalenguas de la Semana Santa: PCE + TTT + MCC
Pelayo López
Con la resaca de la dispar Semana Santa todavía encima -ya saben, la resaca que provoca el denominado estrés post-vacacional y dispar por lo de la incoherencia en este calendario festivo según el punto de nuestra geografía en el que nos encontremos-, y un poco aturdido por tanto –no sé si será sólo eso o es que la caligrafía de esta liturgia es algo ilegible-, me temo, sin ningún carácter peyorativo de por medio, que esta procesión anual ya no es lo que era.
Turismo, tráfico, tiempo, partido comunista y manifiesto contra la crispación. Estos son sólo algunos de los sumandos principales en esta operación Semana Santa que cada año, estuviese o no en vigor la cuasi-panacea del carné por puntos, se cobra la vida de alrededor de un centenar de personas. Y es que el turismo sigue siendo la principal ocupación de los españoles, estén o no los actos religiosos de por medio. Tanto el turismo como el tráfico están marcados de manera directa por el tiempo, un tiempo revuelto y juguetón que parece tener fuera de su hábitat a los hombres y a las mujeres del tiempo. El buen tiempo en el sur peninsular es noticia, y el malo también. Sin embargo, en estas pasadas jornadas, el mal tiempo que ha sacudido esa zona del país ha dejado libre de contratiempos al norte, algo que no ha sido noticia suficiente y que, en la mayoría de los casos, ha pasado desapercibido a los ojos de los comunicadores nacionales.
Desapercibido es también un calificativo que puede definir bastante bien la realidad atemporal del PCE, un partido político en el extremo contrario a la fe religiosa y que, curiosamente, el sábado santo “rojo” de hace 30 años era legalizado en nuestro país. Ahora, cosas del destino, su presencia es casi menor que durante los años de dictadura en los que parece tenía mayor sentido e, incluso, algunos jóvenes, como ha venido a referirse al mismo, lo confunden con sus ordenadores de sobremesa. Semana Santa y Partido Comunista, polos tan opuestos y transigentes que, a fecha de hoy, el manifiesto contra la crispación, firma de intelectuales y prestigiosos representantes de numerosos sectores contra la furia opositora popular, demuestra que, en este caso, la procesión va por dentro y que cargar con los pasos no le sienta igual a todos. A pesar de todas estas incongruencias, lo que no tiene opacidad alguna es el incomprensible trabalenguas de la Semana Santa: “PCE + TTT + MCC”.
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