Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Contrastes reveladores

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
martes, 17 de abril de 2007, 09:39 h (CET)
Mi punto de partida de hoy trata de buscarle las cosquillas a los ambientes actuales; eso sí, apartado de la crispación reinante, sin acritud. No por eso, menos interesado por los DESBORDAMIENTOS desde los cauces de la civilización, comportamientos que ponen en evidencia las carencias de buenas cualidades humanas. Los hábitos rutinarios y las manipulaciones mediáticas, las propagandas y el pasotismo, nos conducen a ignorar actitudes y hechos poco aconsejables. Así nos dormimos en unos sueños, no precisamente de justicia, ni de bienes comunes. ¡Hasta que de pronto surge el contraste! Por chocante, en esta situación, llega a ser un estímulo para llegar a ser más perceptivos, más espabilados ante los despropósitos.

Entre la sorna y la fábula, sencilla y certera, Mª Luisa Spaziani nos obsequió con una escena poética espléndida. Se trata de una FÁBULA centrada en los contrastes, reveladores o no según quien protagonice el evento. Dos mariposas revolotean en sus escarceos amorosos, ágiles, ensimismadas y juguetonas. Quizá simples juegos de convivencia. Una era blanca y la otra negra. De un lado las observaba un viejo poeta, absorto en su contemplación y soñador; entreveía el gozo de esas escenas bucólicas, las afinidades y la belleza voladora, una negra y la otra blanca. A la vez, un filósofo joven también observaba la escena. Decidió no alertar al poeta y no advertirle de lo que él mismo estaba observando, "Una mariposa blanca y quizá enamorada, es verdad", pero el contraste era evidente, "La otra no era más que una sombra en la piedra".

¡Cuánto se puede hablar de apariencias y valoraciones! Los momentos diferentes modifican notablemente los puntos de vista. La compleja trama mental de cada individuo genera miles de ramificaciones a la hora de interpretar unos hechos. Ahora bien, la chispa radica en el contraste mencionado. Observamos simultáneamente formas diferentes de proceder. Percibimos con más finura la diferencia y acaso descubramos que son la misma figura con algún disfraz.

Vean ustedes con que frecuencia pretenden vendernos con moneda fácil el grandilocuente concepto de la RECONCILIACIÓN. Cuando uno ya empezaba a meterse en la idea de ese proceso, con sus cercanías, consideración entre opuestos, puesta en común de tareas; viene lo chocante del producto ofrecido, resulta un proceso con todo lo contrario. Domina el empecinamiento en discordancias del pasado. Florece una dialéctica basada en un desprecio total a lo ajeno. Con un colofón lógico reflejado en la amputación de cualquier proyecto común, ilusionante y superador. ¿Memoria histórica?¿Posturas frente al terrorismo?¿Actitudes violentas en determinadas esferas de la sociedad actual?

En el caso de continuar por estas orientaciones historicistas, uno mismo, cada uno, se verá envuelto en sus circunstancias TRADICIONALES. Se trata de un equilibrio dinámico y por eso inestable, dado que el exceso histórico dejará en unas sombras la identidad que podamos desarrollar en la actualidad. Del mismo modo, un embeleso desenfrenado por el presente nos vaciará por dentro. Es una feroz disyuntiva esta. Tiene otra particularidad, es muy personal. Por mucho que intentemos delegar esta decisión en otros, o por mucha presión exterior para suplantarnos, cada sujeto está enfrentado a ella con todas sus consecuencias. El ensamblaje entre esos polos pide a gritos una creatividad suficiente y bien encarada. Quizá se trata de una pura utopía que no se puede comprar.

Si escogemos en nuestra observación los espectáculos del PARLAMENTO, partidos, personajes y personajillos políticos, se esfuerzan para que volvamos la mirada a la fábula poética de las dos mariposas que sólo eran una. Por que apoltronados en sus bancos azules, verdes o colorados, adquieren un protagonismo alternante, gracioso pocas veces y deplorable las más. Para desgracia nuestra no alcanzan la sutil belleza de las mariposas, aquello es más agreste y da en gresca continua. Las peroratas atraviesan zonas de argumentaciones varias. El ejército, los libros, el agua, el dinero, como manejarnos a usted o a mí. Sin embargo, cuando la visión se amplifica en una panorámica adecuada, más que muchas clases de palomas, todas parecen la misma. ¿Exageración?

Parlamentos hay muchos y tampoco es cuestión de cebarse en los escarceos citados. El talante social predominante favorece esa confusión con respecto a las identidades y características de los particulares. Fijémonos en esa manida condición del FUNCIONARIADO. Me refiero a ella con una acepción ampliada a todo aquel que ocupa un rango de forma rutinaria, no solamente a los desempeñados en empresas estatales. Pues bien, se ha criticado la indolencia y desplantes de los empleados hacia el público; es una de las vetas humorísticas más explotadas. Ahora bien, ¡Pequeño detalle!, prueben a observar el cambio de alguien, de ese sacrosanto público, cuando se le pone detrás de un cargo y no digamos si eso conlleva algún tipo de uniforme. ¡El poder del uniforme! Chocante disyuntiva para encontrar la sombra o la imagen verdadera.

En cuanto a las valoraciones ÉTICAS, se ofrecen multitud de matices enfrentados. Circulan por los elevadas vías del pensamiento esas éticas de máximos, buscadoras de los fundamentos para la convivencia. ¿Qué vamos a discutirles?¿Con qué argumentos nos opondremos a los suyos?¿Debiéramos adherirnos sin más a sus directrices? Pese a sus envidiables razones, nuestras insuficiencias ensombrecen las éticas. Si nos deslizamos por el mundillo de las conveniencias, intereses y partidismos; aún llegando a ciertos acuerdos, ¿Podríamos hablar de ética? Apañarse cada uno como pueda según sus necesidades no es propiamente ética. En este revoloteo, de menos a más, o a la inversa, volveremos a tener el serio problema planteado hoy. Es posible que distingamos demasiadas imagenes donde sólo exista una.

Entre tolerancias y abusos, dudas y certezas, los contrastes nos abocan a las disyuntivas y con ellas a los interrogantes cruciales para una vida digna. Si nos escudamos en estructuras, historias amañadas o falsedades, únicamente cabrá esperar la proliferación de monstruos humanos. ¿En eso estamos? Tal parece cuando brotan energúmenos por doquier. Habremos de afrontar los contrastes en un doble sentido, para impulsarnos a percibir las DIFERENCIAS y para facilitarnos el descubrimiento de lo más auténtico para nosotros mismos. Todas las actividades que emprendamos reflejarán la opción tomada.

Noticias relacionadas

Memoriosos caprichosos

Convertimos en caprichos peligrosos, lo que debieran ser ayudas documentales

Para reforzar relaciones comerciales

V. Abelenda, Girona

El Estado se lava las manos

G. Seisdedos, Valladolid

Educación trasvasada... Educación utilizada

A. Alonso, Madrid

Cataluña, cromos y culpa

V. Rodríguez, Zaragoza
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris