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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Defensa antimisiles norteamericana provoca preocupación en Europa

Vladímir Beloús
Redacción
lunes, 16 de abril de 2007, 14:59 h (CET)
Los planes de emplazar en Europa del Este elementos de la defensa antimisiles (DAM) norteamericana provocan una seria preocupación de expertos militares rusos.

Las afirmaciones de que 10 antimisiles es una cantidad insignificante y no entraña amenaza alguna para Rusia que dispone de miles de ojivas nucleares y de que estos antimisiles están destinados a proteger Europa contra los países gamberros (léase Irán y Corea del Norte) están calculadas para personas poco versadas en la materia y son falaces por su esencia.

Todo ello semeja la intervención del secretario de Estado Colin Powell en la Asamblea General de la ONU. En aquella ocasión, el jefe de la diplomacia norteamericana se desvivía por demostrar a la comunidad internacional que Irak disponía de armas de destrucción en masa y que se debía poner coto a la amenaza de su proliferación y empleo. Todos sabemos en qué desembocó aquella retórica como sabemos también que estas armas no se han encontrado en Irak hasta la fecha.

Lo mismo puede suceder con la DAM norteamericana en Polonia y la República Checa. Las alegaciones a las amenazas por parte de Irán y Corea del Norte son absolutamente inconsistentes.

En primer lugar, porque ni Teherán ni Pyongyang disponen ni dispondrán en una perspectiva a corto plazo de misiles intercontinentales con alcance superior a 5.500 kilómetros. Los misiles de que disponen tienen un alcance de 2.500-3.000 kilómetros y no representan tamaña amenaza. Para que el alcance sea mayor, se necesitan otras soluciones ingenieriles, un nivel más alto de los equipos de cómputo, soporte lógico y de los sistemas de control de la trayectoria. Según evidencian los recientes ensayos misilísticos realizados en Irán y Corea del Norte, en estos ámbitos ambos países afrontan serios problemas cuya solución requerirá más de diez años, porque se necesita una copiosa experiencia tecnológica, científica y un nivel más alto de desarrollo de la industria de Defensa.

En segundo lugar, si echamos una mirada al mapa, veremos una cosa evidente: las trayectorias de vuelo de misiles balísticos (en caso de que sean lanzados desde Irán o Corea del Norte) en modo alguno pasan sobre Polonia o la República Checa. Hablando en rigor, Pyongyang no necesita espacio europeo para alcanzar a EEUU, mientras para los misiles iraníes la trayectoria óptima hacia el Hemisferio Occidental atravesaría Turquía, Grecia, Italia y España. Cuando uno se percata de este hecho evidente, se da cuenta de que los antimisiles norteamericanos en Polonia no están destinados a interceptar los misiles iraníes sino los rusos, pues una de las trayectorias de su vuelo hacia EEUU pasa sobre Europa.

Pero aquí surge un problema. Los misiles estratégicos rusos instalados en silos (Topol-M) o sobre plataformas móviles (Stilet) en la parte europea de Rusia desarrollan en la etapa inicial una velocidad tan alta que los antimisiles norteamericanos no pueden interceptarlos. Los Topol-M (de propelente sólido) tienen la velocidad de despegue de 5 km/segundo; los Stilet, 4,5 km/segundo, mientras los misiles Ground Based Interceptor (GBI), 3,5 km/segundo. Por lo tanto, no podrán alcanzar a los vehículos rusos ni en la etapa inicial del vuelo ni en el espacio exoatmosférico.

Así las cosas, ¿qué motivos tiene Rusia para sentirse preocupada por el emplazamiento de diez GBI en Polonia, si estos vehículos no pueden hacer nada con Topol-M y Stilet rusos, con tanta más razón de que incluso ahora que continúan las pruebas de GBI, estos antimisiles son capaces de interceptar tan sólo un misil de dos lanzados.

El problema estriba en que sólo hoy no pueden con los misiles rusos, mientras mañana todo puede cambiar. El material coheteril está en constante perfeccionamiento. Lo que falla hoy, dentro de uno ó dos años puede alcanzar cimas de la perfección. Ground Based Interceptor pertenece a esta categoría. En futuro se dotarían de ojivas nucleares, lo que agravaría la situación.
Es difícil, pero posible interceptar el vuelo solitario de un misil estratégico. La Unión Soviética lo hizo en 1961; EEUU, pasados 30 años. Pero es de hecho imposible eliminar mediante una munición convencional el vuelo de un grupo de misiles o de ojivas acompañadas de objetivos falsos: virutas, bolitas metálicas u otros objetos que suelta un misil tratando de despistar los antimisiles. Es en extremo difícil separar en segundos contados los objetivos falsos y auténticos, trazar para el antimisil una trayectoria acertada. Para no errar el blanco, en tales casos se utiliza explosión nuclear exoatmosférica. A propósito sea dicho, este es el principio funcional del sistema ruso de defensa antimisiles Moskva A-135.

Desde hace tiempo EEUU viene desarrollando ojivas nucleares de pequeño tamaño destinadas a batir tanto objetivos subterráneos (por ejemplo, puestos de mando) como a ser instaladas en antimisiles. A diferencia de Moscú, Washington hasta ahora no ha ratificado el Tratado de Prohibición Total de las Pruebas Nucleares. Consiguientemente, no puede descartarse que quiera probarlas en condiciones reales. Cabe señalar que la detonación de estas ojivas sobre Europa, aun cuando se produzca en el espacio exoatmosférico, ocasionaría un daño irreparable a la población y la naturaleza del país sobre cuyo territorio caiga la lluvia radiactiva. De este modo, buscando el objetivo de proteger su territorio nacional, EEUU exponen a golpe nuclear a sus aliados de la OTAN y hasta a países neutrales.

El general de Ejército Yuri Baluevski, Jefe del Estado Mayor General de las FF.AA. de Rusia, comentó en estos términos el propósito de Polonia de instalar en su suelo antimisiles norteamericanos: Allá ellos, que emplacen, pero que no se quejen luego de que algo haya caído sobre sus cabezas. Creo que no es necesario detallar lo que podría caer.

¿Y cómo reaccionará Rusia al emplazamiento de la DAM norteamericana en cercanías inmediatas de sus fronteras? En relación con ello, Vladímir Putin expresó, sin entrar en detalles, que la respuesta será asimétrica y no muy costosa. Pero el coronel general Nikolái Solovtsov, Comandante de las Tropas Coheteriles Estratégicas, sí que concretó el tema: “Podemos reanudar la fabricación de misiles de alcance medio y más corto y apuntarlos contra los países en que sean emplazados elementos de la DAM norteamericana”. Por mi parte, creo que ni siquiera se tendrá que adoptar esta medida. No hemos de dejarnos arrastrar en la dispendiosa carrera armamentista, si el emplazamiento de los antimisiles norteamericanos en Europa del Este persigue entre otros también este objetivo.

Rusia dispone de suficientes misiles estratégicos capaces de burlar la DAM norteamericana, tanto la actual como futura. Y si hoy, por acuerdo mutuo entre EEUU y Rusia, en los misiles no están introducidas las coordenadas de los objetivos a batir, este “defecto” puede ser rectificado con bastante rapidez y sin muchos gastos. A los misiles rusos se les podrían asignar blancos también en países de Europa del Este, pero la responsabilidad por ello no la asumirá Moscú sino Washington y los gobiernos de los países que, sin consultar siquiera a sus propios pueblos, autoricen instalar en su territorio un sistema de defensa antimisil que no protegerá a Europa sino que, todo lo contrario, será para el Viejo Mundo una especie de Espada de Damocles.

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Vladímir Beloús, general mayor en retiro, para RIA Novosti.

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