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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

¿A quién hace daño la parroquia de San Carlos Borromeo?

Alfonso Burón García
Redacción
lunes, 16 de abril de 2007, 15:11 h (CET)
Todavía me pregunto a qué se debe esta actitud tan excluyente cada vez más notable en la jerarquía eclesiástica que gobierna la Iglesia.

Desgraciadamente para mi fe, he sido testigo cercano del aumento de un radicalismo que cada vez tiene menos que envidiar a cualquier otro.

Afortunadamente y gracias a Dios, he conocido a una gran cantidad de esos sacerdotes luchadores (escasos hoy día), que trabajan junto a la gente, junto a los menos favorecidos y que se implican de pies a cabeza con la pobreza, la enfermedad y la desigualdad todos los días. Claro que en la mayoría de los casos estaban en esos lugares poco significativos, despreciados y procedían de un tiempo en que los curas sí se mezclaban con la gente común en los barrios.

El problema aquí está en que en nombre de todos los católicos la jerarquía de la iglesia actual excluye a todo aquel que no es como ellos quieren o hace lo que ellos dicen.

Es evidente que las personas pueden equivocarse en cualquier sitio.

Y la verdad es que aparecen momentos de crisis, y así cuando a punto estaba de borrarme del todo apareció Javier Baeza, uno de los supuestos curas “herejes” de entrevías y en apenas unas horas de charla tras una celebración suya y todo aquello que sobre sus actos de amor me contaron me hizo entender que mi fe merecía que peleara por ella desde lo más hondo pero nunca borrarme. Los que curran como él no se lo merecen.

Entonces a Javi ya le estaban excluyendo. Y quizá hay que entenderlo: resulta complicado convivir día a día justificando tus actos en torno a las Sagradas Escrituras y que vayan por ahí unos cuántos curas “tocapelotas” demostrando a la sociedad que también existe una Iglesia que se mancha de barro, que está al lado de la gente aunque ésta “huela”, que perdona y que predica con el ejemplo (qué quieren que les diga a mi me recuerdan a alguien que murió en la cruz mucho más que el Papa).

Estoy seguro, bueno sé, que además Javi no juzga ni quiere acabar con esa jerarquía hipócrita del oro, las súper túnicas, las comilonas, etc. El no tiene tiempo para eso, cubre unas necesidades tan inmediatas y básicas que todo esto le queda muy, muy lejos y además estoy seguro de que le importa una… poco.

En San Carlos Borromeo respetan y mucho, ¿tanto cuesta respetarles a ellos?

Ánimo Javier y gracias a ti y a aquellos que como tú hacen realidad día a día el mensaje del Evangelio, sean de quien sean o de dónde sean.

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