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Etiquetas:   Con permiso   -   Sección:   Opinión

Lo primero es la Democracia, señor Ibarretxe

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
lunes, 16 de abril de 2007, 10:14 h (CET)
¿Cuál es el orden de prioridades en el trabajo de un político? ¿No hay unas cosas más básicas que otras? ¿No hay derechos anteriores a otros? ¿No hay esfuerzos como la lucha contra la pobreza o contra las graves desigualdades, contra la grave inseguridad ciudadana que pudiera existir, que deben ser anteriores a, por ejemplo, conseguir campos de golf o un parque infantil? Claro que debe haber campos de golf y , sobre todo, parques infantiles, pero ¿no son éstas que nombro claras prioridades para un gobierno?

¿No deben los políticos poner su empeño en conseguir las cosas primordiales, la libertad, la igualdad ante la Justicia, la seguridad? Y ya dentro de las prioridades ¿no debe ser la implantación plena de la Democracia y la Libertad, con suprema mayúscula, la primera de todas las atareas que acometa un gobierno que esté al servicio del pueblo?

¿Qué puede interesarnos si no hay Libertad de opinión, de voto, si no se dieran las grandes Libertades democráticas? ¿Un curso sobre el origen, desarrollo y posible extinción de la gallina nativa del País Vasco?

No debieran gobiernos como el vasco esforzarse en defender la supremacía de estos “supervalores” democráticos? ¿No debería esforzarse en extenderlos a toda la población, con independencia de sus ideas, sus orígenes u otras causas? ¿No deberíamos los ciudadanos exigir, vía judicial, por ejemplo, que nos alcanzase a todos el derecho a presentarnos con libertad a unas elecciones?

Estoy pensando en Vanesa Vélez, concejal del PP por Lasarte, y en su marido, Ramón Gómez, concejal por San Sebastián, que han decidido no volver a presentarse a sus cargos porque llevan diez años aguantando la presión de unos y la estulta y fascista insolidaridad de la mayoría. ¿Qué puede hacer un pueblo cuando sus dirigentes, que se llenan la boca hablando de democracia, de supuesto derecho a decidir, no son capaces de extender a toda la población los derechos más elementales de una democracia?

Mientras estas dos personas ven cercenadas su vida, sus ideales, sus expectativas por defender a un partido democrático, ¿se presentarán a las mismas elecciones los fascistones, los que no son capaces de comprender que las armas de un demócrata son la palabra y la papeleta de voto?

No será que esta Democracia está enferma y por eso es menos democracia? ¿No será que algunos dirigentes demócratas están enfermos y por eso son menos demócratas?

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