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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Una fumata blanca que muchos vemos negra

Miguel Massanet
Miguel Massanet
lunes, 16 de abril de 2007, 10:14 h (CET)
Parece que se ha terminado el culebrón de la famosa OPA de Gas Natural sobre le hidroeléctrica Endesa. Debo reconocer mis limitados conocimientos respecto a estos intrínguklis económicos pero, si nos atenemos a lo que nos dicta el simple sentido común y a lo que hemos podido leer en los periódicos debemos reconocer que el tema ha tenido perendengues.

Desde luego lo que, en definitiva, ha quedado mal parada ha sido la libertad de mercado. Un tema que se debería haber resuelto dentro de los cauces de la libertad de comercio establecidos por la Unión Europea, ante la completa neutralidad de las estancias políticas, ha resultado ser un paradigma de la más descarada intrusión de los poderes políticos que se haya podido dar en el seno de la Comunidad Europea. Empecemos por la OPA lanzada por Gas Natural: ofreció 21 euros por cada accion de Endesa. El primero que se convirtió en valedor de tamaño robo (pagaban una pequeña parte en efectivo y otra en papel de otras compañías) fue el señor Montilla que, seguramente por pagar el regalo de mil millones que les hizo la Caixa a los socialistas catalanes, se erigió en su paladín arremetiendo duramente contra el señor Pizarro y cuantos otros se oponían a tamaño expolio. Naturalmente que inmediatamente fue apoyado por el Gobierno que, con toda probabilidad, había ofrecido como señuelo para que se aprobase el Estatut el negocio redondo que suponía para Gas Natural y la economía catalana comprar duros a cuatro pesetas.

Pero vean por donde apareció E’on que ofreció pagar las acciones de Endesa a casi treinta y ocho euros; una propuesta más ajustada al coste real de la compañía y además, pagadas en efectivo. Esta brutal subida puso de relieve la martingala de La Caixa,Gas Natural y Montilla que buscaban abusar del accionista pagando menos y mal con su OPA conchabada. Cuando parecía que todo se podría resolver dentro de los límites de la ortodoxia mercantil empieza a salir el Gobierno de Zapatero que con sus prácticas intervencionistas y ayudado por la CNMV empezó a poner barrotes en las ruedas de la OPA de E’on exigiendo una serie de condiciones dificilmente asumibles por la alemana. Fuye la intervención de Ángela Merkel la que obligó a Zapatero a rectificar. Entonces apareció lo de que Endesa era uno de los “campeones nacionales”, una de “las joyas de la corona”. Se sacó a colación por el Gobierno lo de la españolidad de la eléctrica( mentira cochana ya que está participada por multitud de fondos extranjeros) olvidándose de que desde que existe el Mercado Común estos argumentos ya no cuajan.

Pero ha sido cuando ya se creía que E’ON tenía la partida ganada cuando el señor Clos, nuestro flamante ministro de Industria, sustituto de Montilla, se reunió en Ibiza con los representantes de Enel (una compañía eléctrica italiana que tiene la fama de ser la peor gestionada de las eléctricas de toda Europa), con cerca de un 33% de participación estatal, para preparar la jugada de cargarse la OPA de E’ON presentando una oferta ( en connivencia con Acciona) de 41 euros por acción pero sin presentar la OPA correspondiente que era lo que se debía haber hecho. Se empiezan llos mangoneos políticos, la CNMV pone trabas a la operación y fija un plazo de seis meses para una nueva OPA; más tarde ante la entrega de la CNMC a los intereses políticos de Zapatero y Montilla, su presidente, el señor Conthe, decide dimitir. Por fin E’ON tira la toalla cansada de trabas e ilegalidades y… ganan los malos. Los accionistas quizá saquen algo más de beneficio, pero la imagen de España como una nación seria y de fiar en sus transacciones económicas ha quedado desacreditada para siempre. El credíto que se había ganado nuestra nación durante el gobierno del señor Aznar, ha desaparecido y Zapatero y los suyos han conseguido que el propio Herr Bernotad haya dicho que no se había jugado limpio.

En cualquier caso el Gobierno ha quedado como un mentiroso compulsivo al decir preimero que lo importante era la españolidad de Endesa para acabar aceptando, como dijo el señor San Sebastián, que había sido una operación “satisfactoria”; tan satisfactoria que ahora sus dueños son una empresa alemana y otra italiana que, a su vez, es una empresa pública y que, como suele ocurrir con tales empresa, para más INRI está mal gestionada. Y, no se lo pierdan, a pesar de lo que intentan hacernos creer desde el Ejecutivo endesa se va a fraccionar porque los alemanes se quedan con las nucleares mientras Acciona y Enel se van a quedar con el resto. En definitiva que desde el mismo Gobierno se han saltado todas las normas legales para acabar llevando el agua a su molino. En magnífico ejemplo de lo que no se debe hacer en economía y, a su vez, la demostración del punto de intervencionismos al que hemos llegado en nuestro camino a convertir a nuestro país en un estado totalitario.

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