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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

No son pequeños detalles intrascendentes

Marino Iglesias Pidal
Redacción
domingo, 15 de abril de 2007, 10:02 h (CET)
Sin duda han de ser lacerantes furúnculos que hieren la españolidad de algunos. Lamentablemente no parece que de los suficientes.

Hace bastantes años yo era socio del Sporting. Cada domingo sufría o disfrutaba, según fuera el resultado, los partidos, in situ los del Molinón y a través de la radio los que el equipo jugaba afuera. Lo cual demostraba el cariño por los colores futbolísticos del lugar donde nací y viví mi infancia y juventud, y nunca conocí uno del culo mollau – no se daban semejantes especímenes - forofo del equipo rival, el Real Oviedo de los carbayones. Algo, todo ello, por demás lógico y natural. Recuerdo también que en los enfrentamientos Madrid – Barcelona me inclinaba hacia el equipo catalán, debía ser por eso, también muy natural, de ir a favor del más débil, y la historia del Madrid lo avalaba como el más fuerte.

Hoy, con un poso de cariño vitalicio hacia el equipo gijonés, pero convertido éste en una simple y permanente marioneta movida al ritmo de una economía desastrosa que le resta competitividad, soy tan del Madrid como lo fui del Sporting ayer. Soy español, para mí es natural ser del equipo más representativo de la nación y compartir ilusiones con los aficionados que cada domingo inundan el Bernabeu de banderas de España.

Haciendo zapping en el mismo televisor en el que cada semana veo al Madrid, me encuentro de vez en cuando con un estadio bajo un palio con la negación: Cataluña no es España. Es comprensible, sólo comprensible, son catalanes.

¿Se imaginan cómo sería la vida de un catalán que en Cataluña fuera pregonando su condición de forofo del Madrid? Desde luego no tendría nada que ver con la de un señor nacido en Valladolid, su familia de León, donde él crece, estudia, trabaja, congresista por León, elegido y reelegido secretario general de su partido en León, casado en León con una señorita de Ávila licenciada por la universidad de León, componente del coro universitario de León... Hasta que se trasladan a Madrid al ser él elegido secretario general del PSOE y que siendo presidente de España orgullosamente se identifica como seguidor del Barcelona. ¿Puede caber en la imaginación más disparatada la idea de un presidente de la Generalidad Catalana forofo del Real Madrid? Pobre España.

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