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Etiquetas:   Punto crítico   -   Sección:   Opinión

Eduardo Zaplana, el trasvase que no cesa

Raúl Tristán

jueves, 12 de abril de 2007, 23:51 h (CET)
Las declaraciones del Sr. Zaplana tras las recientes avenidas del Ebro dejan clara una sola idea: el PP Nacional sigue firmemente arraigado en el planteamiento de llevar a cabo el proyectado trasvase del Ebro en cuanto se haga, si se hace, con el Gobierno de la Nación.

Este planteamiento retrógrado y cabestril sólo nos lleva a una conclusión: Aragón importa bien poco en la política del PP Nacional, pues valen más los votos de la Comunidad Valenciana y la de Murcia que los de los aragoneses, unos pobres parias que no perciben un céntimo de las inversiones europeas, de los réditos que el turismo de playa reporta a las especuladoras inmobiliarias y constructoras de campos de golf, invasoras de las costas, y de las cuales se alimentan las arcas de estas dos comunidades.

Esa conclusión tiene un corolario: el PP, en Zaragoza y en Aragón, tiene bien poco que hacer mientras la zancadilla se la ponga su mismo partido. El sr. Atarés, ex alcalde de Zaragoza, sabe que así son las cosas, y el sr. Domingo Buesa corre el peligro de sufrir ese mismo tormento.

Para los aragoneses, el PSOE significó alejar la amenaza del trasvase, y no van a permitir que esa amenaza se haga realidad. Sobre el PP Aragonés pesa la sumisión de Gustavo Alcalde a los mandatos del PP Nacional, ante los cuales Domingo Buesa, por sí sólo, poco podría hacer.

Además, está de por medio la forma de hacer política de Marcelino Iglesias, al que se tacha de anodino, pero del que puede decirse que es un Presidente que no provoca crispación ni malestar... por lo que no genera odios viscerales, ni adhsiones radicales. Está, y punto.

Y el alcalde Belloch, al que a pesar de la política sumisa a los dictados de la tiranía de una CHA y los barros de su Teniente de Alcalde de Urbanismo, el Sr. Gaspar, con pufos como la Romareda, el Seminario, la tala compulsiva de arbolado, la construcción masiva de viviendas expandiendo Zaragoza ad infinitum,el empecinamiento en una movilidad urbana inviable, y en la que la circulación se verá constreñida por un metro que colapsará el centro de la ciudad, o la propia de una subida de impuestos aberrante y hasta ahora desconocida, dificilmente van a conseguir que se vea fuera de la alcaldía, en vísperas de un acontecimiento tan singular como Expo Zaragoza 2008...

La sombra del trasvase del Ebro planea sobre Aragón, y tan sólo una respuesta contudente, clara y firme desde el PP aragonés, firmada ante notario, puede salvar los votos de Zaragoza y de todo Aragón.

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