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Etiquetas:   TEATRO CRÍTICA   -   Sección:   Revista-teatro

Una obra necesaria

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Redacción
martes, 10 de abril de 2007, 09:10 h (CET)
“El presente es el peor lugar donde vivir” declara Vicky Peña, metida en el personaje de una mujer inglesa con una situación familiar tan desastrosa que decide irse a Afganistán. Así empieza Kabul, una obra que pasa del conflicto personal al social, del dolor de una mujer al dolor de un país. Un teatro político, que no panfletario, cargado de emociones.

Gloria March
La obra escrita por el neoyorquino Tony Kushner, habla de la catástrofe humana desde la más pura actualidad. Este escritor (que participó en el guión de la película de Munich de Steven Spielberg) parece hacer una profecía con esta obra ya que la escribió antes del 11S, y muchos de los conflictos que aparecen encajan con lo que ha ocurrido en la historia más reciente del país islamista. Se utilizan diversas lenguas como el esperanto, francés, alemán, árabe, pashto (idioma de los talibanes), dando un carácter más universal si cabe a esta obra que muestra el conflicto entre occidente y oriente, necesaria en un momento como el que vivimos.

Kushner puede ser comparado con los grandes y buenos escritores de siempre, su texto presenta miles de recovecos detrás de una primera toma de contacto como ocurre con Shakespeare, tiene el compromiso político de Miller mezclado con la historia de unos personajes reales que podríamos encontrarnos por la calle (siguiendo a Valle-Inclán). La traducción llevada a cabo por Carla Matteini es muy precisa, ya que el texto está sembrado de palabras y juegos fonéticos nada comunes.

Acompañando a este gran texto nos encontramos con un excelente reparto encabezado por Vicky Peña. Ella sola abre la obra con un monólogo desgarrador que dura cerca de una hora. Sobrecoge su cercanía, cómo va mostrando poco a poco el dolor de esta mujer sin caer en convencionalismos ni grandes tragedias. En la segunda parte destacan Roberto Álvarez, haciendo el papel de marido y Elena Anaya, en el papel de hija, que supone su debut en un escenario español. Aunque se puede apreciar que Elena lucha a viento y marea interpretando a Priscilla, su energía, su cuerpo y su voz quedan por debajo del resto de los actores. Es una actriz que se emociona y emociona pero le falta presencia escénica.

Mario Gas también ha contado con actores extranjeros (marroquíes, argelinos e iraníes) con una gran técnica interpretativa. Destaca Medí Ouazzani, que interpreta al guía de Priscilla, o Driss Karimi, el anciano ermitaño. Todos ellos ponen cara a personajes reales que los occidentales sólo vemos en las noticias de televisión.

La última propuesta del Teatro Español, dirigido por Mario Gas, no deja indiferente a nadie. A pesar de su duración ( 3 horas y media) el ritmo hace que estés siempre dentro de la historia. Además, Gas ha metido el escenario más cerca del espectador, ha dispuesto el patio de butacas en forma de gradas, lo que hace sentir al espectador casi dentro del escenario (aunque se han perdido cerca de 50 butacas a la venta).

Esta obra habla del mundo de nuestros días pero ya es universal al tratar de emociones, dolores y conflictos que siempre han estado en la historia del ser humano.

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