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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Semana guasa

José Luis Palomera
Redacción
martes, 10 de abril de 2007, 18:42 h (CET)
“Gambitas y porrón y luego la pasión” dicen aquellos que toman la repetitiva pasión de Jesús como diversión de unas bien merecidas vacaciones en virtud de la muerte y resurrección de un pobre hombre, martirizado por intereses humanos..., que lo divino es algo que sólo los muy enfermos, fanáticos, se tragan mientras tiran y jalan de pasiones imágenes de crasas toneladas.

La semana santa es sobre todo la semana de vacaciones para el cuerpo de los estresados y para los muy fervientes, además desmedida pasión que es lo que antecede al fanatismo.

Ni Jesús ha muerto en estas fechas, ni estas fechas precisan de tantas túnicas de oro y coronas de rubíes, orfebrerías de zafiros e imágenes pasionarias, capirotes, bombos y platillos que huelen a negocio, hostelero sobre todo.

Estas fechas son las que son, actualidad de una Tierra propensa para encontrar al humilde Jesús, pero vivo, no muerto, entre los millones de niños y personas que mueren entre heces de moscas.

Jesús no precisa de calles engalanadas, de mezquindades mentales ni salmos fanáticos de historia, sangrienta historia, culpable de todos los males que hoy padecemos.

Mentira, todo es una enorme mentira interesada por milenios trasmitida, historias y más historias de fanatismos, quiméricos en la actualidad que hoy conocemos.

Si hemos de reunirnos en las iglesias, reunámonos como comunidad y que el guía de nuestra fe sea el todo Universo, que nada más existe, el sol, la luna, las galaxias, esa es la única verdad, y el ser humano, como una de las muchas especies universales, esa es el verdadero enviado del Dios universo.
Si hemos de festejar, festejémonos los unos a los otros sin más intermediación que el cielo que nos acoge, sin más símbolos, milagros y salmos que no sea la venia por no dar, del supremo vicio que nos sobra, al menos pan para comer y agua para beber a aquellos que ni tan siquiera de estos dones disponen.

Dejemos de cubrirnos las caras y mirémonos sin el temor de encontrar nuestras debilidades, dejemos de vestirnos para diferenciarnos y desnudemos el corazón para asemejarnos.

La semana santa desgraciadamente de santa no tiene nada más que lujuria, vicio, fanatismo e hipocresía de quienes se postran de rodillas al paso del gran Cristo y durante todo el año viven entre el glamour y el vicio más crapuloso, en las elites más perversas de la humanidad donde el dinero prima por encima de lo más elemental de los derechos terreno, vidas o muertes.

No nos engañemos, la semana santa no tiene otro cantar que las sandalias del pescador para los fanáticos convencidos, el espectáculo para los visitantes, el negocio para los empresarios y algún lloro y otras plegarias de quienes aún no han comprendido que Jesús fue mártir del egoísmo humano, egoísmo que a través de los milenios nos hace crear víctimas con denominación de divinas, para una vez martirizadas, muertas y crucificadas con nuestras propias manos, argumentar que sus muertes fueron en virtud de nuestra salvación.

¿Salvación? de qué ha de salvarse el ser humano nada más que lo que de vida ya se salvará. Nadie regala cielos, nadie es divino ya que todo es divinidad, nadas es sólo cielo, ya que todo es Universo, la salvación del humano se halla en el destino que de vida ha de disponer y en muerte, del que haya de disponer el Universo.

Ya va siendo hora de que dejemos de dar carácter divino a las romerías, parafernalias y demás eventos festivos ya que la divinidad no existe. La divinidad en sí, es un concepto producido por el fanatismo mental del ser humano, trasmitida por los milenios.Cual mayor mal Universal, hemos devastado la Tierra de tal manera que será muy difícil, dar marcha atrás.

Yo me revelo, no quiero ser partícipe de más divinidades, que no sean las de sanar las heridas de la Tierra por donde se nos va la sangre a borbotones, si ustedes no lo hacen, no esperen divinidad alguna que lo haga por ustedes.

Nuestras generaciones, las más actuales, las que se supone aprenderían de los errores del pasado, serán las que pulsen el detonante del fin de la raza humana.

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