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Paz en Oriente Próximo según el guión ruso

Marianna Bélenkaya
Redacción
lunes, 9 de abril de 2007, 20:00 h (CET)
Aunque nadie esperaba decisiones sensacionales en la cumbre de la Liga Árabe (28-29 de marzo, Riyad), este foro atrajo una insólita atención por parte de la comunidad internacional.

Lo que suscitó mayor interés fue la propia agenda, en primer lugar la reanimación de la iniciativa árabe de normalizar las relaciones con Israel. Señalemos que el principio “tierra a cambio de la paz” en que podría sustentarse el proceso de paz en Oriente Próximo, permanece invariable desde hace ya varias décadas. Lo que cambia es la atmósfera en Oriente Próximo. Es sugestivo que los sucesos en esta zona se desarrollen a tenor con el guión elaborado hace unos años por Rusia.

En abril de 2005, el presidente Vladimir Putin adelantó la iniciativa de convocar una conferencia sobre Oriente Próximo, parecida a la celebrada en Madrid en 1991. El objetivo de este foro es analizar a fondo el arreglo mesoriental y procurar reanimar las negociaciones relacionadas con la situación en Palestina, Líbano y Siria. En la conferencia también podrían ser abordados los temas de seguridad regional y perspectivas de cooperación en diversos ámbitos, desde comercio hasta explotación de recursos naturales.

A juzgar por la cumbre de la Liga Árabe, los países árabes están propensos a dialogar y, consiguientemente, a convocar una conferencia. Todo viene a evidenciar que también EEUU apoya esta idea. Washington podría presionar sobre las autoridades de Israel para que este país acepte participar en la conferencia. De momento, los israelíes acogen con recelo la idea de la conferencia, suponiendo que se les empujaría a suscribir unos acuerdos, al pie de los cuales no están dispuestos a poner su firma. Pero la futura conferencia, si de veras semeja la de Madrid, marcaría tan sólo el comienzo del camino conducente al logro de fórmulas de compromiso. Para definir su objetivo podríamos emplear el término “búsqueda de horizontes políticos”, tan en boga hoy en el contexto del arreglo político. Los propios israelíes afirman estar dispuestos a abrazar este camino, aunque se limitan a las discusiones con los palestinos. Pero tras la cumbre de la Liga Árabe tendrán que reconocer esta verdad inconcusa: el diálogo palestino-israelí es inconcebible al margen del arreglo árabe-israelí. Lo evidencia la validez dada por la cumbre actual a la resolución aprobada en 2002 en la cumbre de Beirut.

Recordemos que en aquella ocasión, el actual Rey de Arabia Saudita, Abdallah II, siendo todavía príncipe heredero, propuso a los países árabes establecer relaciones diplomáticas con Israel. Siempre y cuando, por supuesto, que los israelíes se retiraran desde los territorios ocupados hacia las fronteras existentes antes de la guerra de 1967, así como resolvieran el problema de refugiados palestinos a tenor de la resolución Nº 194 de la Asamblea General de la ONU. La iniciativa saudita fue aprobada por la cumbre de la Liga Árabe y, pasado un año, a instancias de Rusia, mencionada en la Hoja de Ruta como uno de los componentes del proceso de paz. Luego, también a instancias de Rusia, la Hoja de Ruta fue tomada como punto de referencia para la resolución 1515 del Consejo de Seguridad de la ONU, pero sólo ahora la iniciativa saudita se está convirtiendo en la panárabe.

Gracias a los esfuerzos de la diplomacia saudita, en febrero pasado, entre los grupos palestinos se concertaron acuerdos, sin que ninguno de ellos saliera perjudicado. Al parecer, ahora los sauditas quieren repetir su éxito, pero esta vez ya a nivel internacional. Riyad dispone de instrumentos para contribuir al logro de fórmulas de compromiso entre los palestinos, libaneses y sirios, de un lado, e Israel, de otro (aunque en forma no oficial). Las autoridades sauditas también prestan oído a la opinión de EEUU.

Según destacó un funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, la iniciativa saudita puede llegar a ser uno de los elementos del arreglo árabe-israelí. Esto significa que se tomará en cuenta también la opinión de Israel. El único requerimiento es sentarse a negociar.

La cancillería rusa sostiene que en Moscú podrían reunirse expertos para redactar las tesis a ser debatidas en la conferencia, lo que aportaría una importante contribución a los preparativos para ésta.

Desde luego que se tardará mucho en elaborar fórmulas de compromiso sobre todos los puntos álgidos. Pero ahora, Arabia Saudita, en nombre de casi todos los países árabes ofrece a Israel la posibilidad de entablar diálogo. A juzgar por todo, los sauditas se proponen incitar a buscar el compromiso no sólo a Israel sino también a otras partes involucradas en el conflicto, aunque no lo dicen en voz alta. En esta tarea les prestarán apoyo Rusia, EEUU y Europa. Y no sólo a ellos, sino a cuantos estén dispuestos a reconocer la realidad y no aferrarse de las consignas tradicionales. Si de veras la comunidad internacional quiere contribuir a una paz sólida en Oriente Próximo, otra vía simplemente no existe.

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Marianna Bélenkaya, para RIA Novosti.


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