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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Riadas que despiertan vergüenzas

Miguel Massanet
Miguel Massanet
domingo, 8 de abril de 2007, 09:05 h (CET)
Por fin han llegado las tormentas. La sequía que venimos padeciendo parece que se ha dignado darnos una tregua para que los campos sedientos y agrietados puedan saciar sus necesidades del líquido elemento. La vista del rio Ebro pletórico, con su caudal rebosante –quizá en demasía para algunos –, no puede resultar más reconfortante para aquellos que suspiraban por un abril lluvioso. En efecto, nadie puede lamentarse de este principio de primavera, que viene respondiendo a las espectativas que se tenían puestas en él; ya se sabe: marzo ventoso y abril lluvioso hacen un mayo florido y hermoso. Aparte de lo cursi que resulta el refrán, es evidente que era más que necesario que lloviese y que lo continúe haciendo más veces para que los embalses se puedan llenar y se aleje de la ciudadanía el riesgo de las temidas restricciones en los meses veraniegos.

Dejando, por un momento, esta euforia momentánea por la llegada de las ansiadas lluvias, no podemos menos de recordar la “oportuna” decisión del Ejecutivo del señor Zapatero por la que, por simple revancha política, dejaron sin efecto el Plan Hidrológico Nacional preparado por el gobierno del señor Aznar. Hay que dejar constancia de que, con anterioridad, el señor Borrell había hecho un estudio todavía más revolucionario que el del PP. Sin tener un proyecto alternativo estudiado, el gobierno socialista, en una de sus primeras decisiones; desmontó el trabajo de muchos años de estudio por el que se establecía el aprovechamiento del Ebro y toda su cuenca, para hacer una distribución equitativa de su caudal entre las distintas autonomías por las que transcurría, hasta su desembocadura en el delta del bajo Ebro. Regiones tradicionalmente faltas de aguas de regadío, como Murcia y Valencia, hubieran sido las grandes beneficiarias del trasvase de las aguas del Ebro, que les iban a proporcionar los trescientos cincuenta hectómetros cúbicos anuales que precisaban para cubrir sus necesidades de regadíos y consumo humano. Se empeñaron en cambiarlo por un utópico y costoso plan de dessalinizadoras, del cual parece ser que, como mucho, se han construido dos (que malas lenguas afirman que ha sido inauguradas varias veces, para dar la sensación de que se estaba trabajando de firme en ello) que, aparte de que el agua recuperada del mar resulta carísima, especialmente para el regadío, proporciona caudales insuficientes.

Pero es que, como he dicho en otras ocasiones, el señor Zapatero es gafe. Lo fue cuando apoyó a Kerry y ganó Bush; también respaldó al canciller Schröeder en las elecciones alemanas cuando se enfrentaba a Angela Merkel y ganó la dama; apoyó en su día a Chirac y fue derrotado en lo de la Constitución Europea; pronosticó que Madrid sería la sede de los mundiales del 2012 y no lo fue; finalmente, a final de año pronosticó que el año 2007 la cuestión ETA mejoraría sensiblemente y al día siguiente se produce el atentado de Barajas. Con estos antecedentes no es extraño que llueva sobre mojado, porque ahora es cuando se demuestra lo equivocado que estaba cuando decidió rechazar el Plan Hidrológico del PP para acometer la construcción de salinizadoras. Ahora los acontecimientos se han encargado de dejarle en evidencia ante la ciudadanía, cuando el Ebro, el causante de la polémica, está lanzando al mar miles de hectómetros cúbicos, amenazando con inundar el delta; y, fíjense por donde, en Murcia y Valencia continuan necesitando agua. Con lo que lanza el Ebro al mar podrían haber cubierto aquellas comunidades el cupo de trece años a 350 hectólitros cúbicos por año,

También habrá que pedirles cuentas a la Generalitat catalana que se opuso al trasvase y a la comunidad Aragonesa que también lo hizo, pese a saber que nos les hacía ningún mal a ninguna de ellas. Pero la razón estaba en que, a los presidentes de ambas comunidades, por razones políticas, no técnicas, les interesaba agostar el proyecto del Partido Popular. Un ejemplo claro del sistema de gobierno practicado por los socialistas, que siempre anteponen sus conveniencias electorales y de partido a los intereses generales de la Nación. No han hecho otra cosa, desde que accedieron al gobierno, que destruir sistematicamente todo lo que se había construido por el gobierno anterior. Una sóla excepción, el señor Solbes, quien, así como ha podido – porque ni Zapatero ni sus asesores le han dado ninguna facilidad –, ha procurado adaptarse a la linea económica fijada, en su día, por el señor Rato y este hecho, más la bonanza económica de la que estamos disfrutando a nivel mundial, asi como la necesidad de no apartarse de las directrices europeas en esta materia, han permitido que los ciudadanos, hasta este momento, no hayamos pasado apuros para salir adelante. El terrorismo, el dislate provocado en la justicia por sus intromisiones (especialmente en la fiscalía), sus fracasos en política exterior, sus errores en la política interna y sus avances y retrocesos según les sople el viento de sus conveniencias; les han convertido en el peor gobierno de España desde la II República de 1931. ¡Todo un honor!

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