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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Aquí hace falta algo más que cunas en las calles

Rita Villena (Málaga)
Redacción
miércoles, 4 de abril de 2007, 19:50 h (CET)
El gobierno de la India ha decido poner cunas en las calles para que los ciudadanos dejen allí a los hijos no deseados, bajo el lema “si no quieres a tu hija, déjanosla a nosotros”. Hay quién ve el hecho como novedoso, de novedoso nada.

Mensajeros por la Paz, desde hace varios años tiene un sistema de tornos habilitado en algunas de sus residencias para que nadie abandone a un niño. Con solo tocar el timbre, a los pocos minutos el bebé es recogido con todo el amor del mundo por el personal de Mensajeros de la Paz, mientras el padre Ángel no se cansa de decir que “si no quieres a tu hijo déjanoslo porque estaremos encantados de velar por su vida y su bienestar”. Es cierto que en países como la India, la situación es terrible, especialmente para las niñas, porque nadie las quiere.

Pero es que en España cada año entre 30 y 50 bebés son abandonados en contenedores, en parques o en la calle. Son bebés condenados a una muerte terrible y cruel. En España más de 85.000 bebés son asesinados antes de nacer en otros tantos abortos. Está bien que nos conmocione ver noticias como la de las cunas de la India. Está bien que seamos solidarios y nuestros corazones se rompan ante esta realidad. Ahora bien, en nuestro país según dicen: es la octava potencia mundial del primer mundo; siendo como somos un país rico; siendo como somos, una nación con gran perspectiva de futuro ¿cómo podemos mirar hacia otra parte mientras a nuestro lado se asesina a bebés y se siega la vida de seres humanos a los que se les niega incluso el derecho de nacer?

Por desgracia aquí hacen falta algo más que cunas en las calles. Aquí hace falta una vuelta inmediata a los valores éticos y morales que nos enseñen el respeto a las personas por encima de libertinajes y promiscuidades tan promocionados que al final terminan en embarazos no deseados y en vidas marcadas para toda la eternidad, porque dicen los psicólogos que la mayoría de quienes abandonan a sus hijos, de quienes los asesinan o de quienes abortan, pasan el resto de sus vidas imaginando los ojos que no llegaron a ver, las sonrisas que no pudieron disfrutar y los abrazos que no pudieron recibir. Por cierto, muy bajo precio, por segar una vida.

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