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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Señuelos, perdices y mochuelos

José Carlos Navarro (Mérida)
Redacción
martes, 3 de abril de 2007, 22:17 h (CET)
Los indicios de no cumplir la ley de partidos del partido registrado por el entorno político proetarra parecen que se han estudiado antes en Elgoibar que el ministerio de Rubalcaba. Ímprobo trabajo para el fiscal y la abogacía del estado similar a las elecciones que abrieron la puerta al PCTV.

Enorme trabajo el del ejecutivo que según su máximo jefe tiene la potestad de interpretar la ley de partidos. Pero también hay que perseguir a ETA, y no viene mal la detención de jóvenes de la cantera sin delitos se sangre, parece ser, que no tengan que hacer excesivo sacrificio en un proceso con todas las garantías de la ley, del fiscal y del gobierno se sobreentiende. Artificios y tracas, distracción, pero aquí lo que importan son los hechos, y nadie duda que Batasuna entrará en los ayuntamientos y en Navarra.

Ni ZP desmiente que no pactará con Nafarroa Bai y los nacionalistas en Navarra, con lo que eso significa. En esta zapaterina cacería lo que sobran son los señuelos, puesto que la perdiz ya está cobrada. Y el mochuelo. En el reparto, por una parte el pueblo y por otra el totalitarismo del terror y nacionalista. El ejecutivo cual trilero que con sus señuelos le ofrece la perdiz a los proterroristas y el mochuelo al pueblo, este protesta. Insiste el jefe ZP ofreciéndole el mochuelo al pueblo y la perdiz a los batasunos. El pueblo que lleva tres años en estos juegos le contesta que no entiende cómo, pero que siempre le toca el mochuelo. Pues eso, señuelos, perdices y mochuelos, pero los hechos serán los hechos: Batasuna se presentará y si arrebatan la mayoría de UPN-CDN en Navarra, el PSN pactará con los nacionalistas vascos. El resto, es cocinar la perdiz, rica, rica, rica....

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Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

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