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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

De Pitágoras a Tolstoi

Antonio García-Palao
Redacción
martes, 3 de abril de 2007, 22:17 h (CET)
“Mientras los hombres sigan masacrando a sus hermanos los animales, reinará en la tierra la guerra y el sufrimiento y se matarán unos a otros, pues aquel que siembra dolor y muerte no podrá cosechar ni alegría, ni paz, ni amor” - Pitágoras (S.VI antes de Cristo).

Que no nos etiqueten de otra cosa que no sea la de ser humanos. O al menos que no nos llamen sólo animalistas o ecologistas. Lo nuestro no son las sectas ni los pasatiempos. Lo nuestro es reverberar con el que sufre. Mitigar su padecer. Procurar un mundo auténtico y bueno. Y creativo. Y feliz.

La condición de protector de la naturaleza y la vida habría de estar presente en cada persona. Son pocos los que tratan de paliar el sufrimiento de los animales además del de sus semejantes, pero no son raros. Raro es el que no cumple con su condición humana en su máxima expresión.

Si como decían los presocráticos: "Lo que es, es", entonces lo que no es, no es. No hay nada que no sea. Cada parte contiene el todo y por tanto todo está en todo. Todo está interconectado. La vida es una. Ya lo enseñó el gran Hermes Trismegisto en el Kybalión.

Carl Jung nos habló del inconsciente colectivo y los arquetipos que construye. Si vivimos en la violencia nuestras obras serán violentas también en lo colectivo. La atroz competencia que nos enfrenta en lo político, lo profesional, en el deporte, en la defensa de nuestro propio ego, se traduce en insatisfacción, miedo y frustración. También es la raíz de la delincuencia, la guerra o el terrorismo.

Las "corridas" de toros son un ejemplo de la materialización de la violencia y la crueldad colectiva. Son la expresión de frustraciones internas que el colectivo dirige violentamente contra el débil. Contra el que no te puede denunciar, ni castigar en las urnas, ni perjudicar en tu vida familiar o laboral.

Se necesita un cambio de actitud personal para frenar la locura colectiva. Cambiar temor por amor valiente. Ego por espíritu. Mío por nuestro. Ganador por cooperante. Tener por ser. Apatía por empatía. Carne por tofu, seitán o amaranto.

Como dijo León Tolstoi: "Mientras existan mataderos habrá campos de batalla"

Sólo terminaremos con la violencia desde la educación, la ética y el amor.

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