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¿Provienen los iraquíes de otro creador?

Ben Tanosborn
Redacción
lunes, 2 de abril de 2007, 14:50 h (CET)
¿Acaso provienen los iraquíes de un creador propio… un dios menor, quizás?

¡No solo los iraquíes, sino también los palestinos y los libaneses! Solo tenemos que preguntárselo a las dos damas que han liderado el ministerio de asuntos exteriores para EEUU: Madeleine (para Clinton) y Condoleezza (para Bush). Ese medio millón de niños iraquíes que murieron debido a las sanciones de la ONU, instigadas por EEUU, fue un precio que mereció la pena el haber sido pagado, de acuerdo con Ms. Albright; y la tragedia que se estaba viviendo en el Líbano el año pasado durante la Guerra de Julio no era razón suficiente para un cese de fuego, tan solo el precio necesario que debía pagarse para que Bush pudiese crear un “nuevo” Medio Oriente, según Ms. Rice.

Declaraciones como las hechas por estas damas ministeriales que rezan en la historia estadounidense como numerarios 64 y 66 no solo son horrendas, sino que ribetean en holocaustito mas aun viniendo del género más dulce, depositario de nuestra confianza como centro de todo aquello que implica ternura y compasión. No es milagro que Rice fuera la estudiante favorita del padre de Albright cuando cursaba estudios en la Universidad de Denver. Cierto que Dios los cría y ellos se juntan… ¿pero tuvo esto que ocurrir en el Ministerio de Asuntos Exteriores de EEUU?

¿Se le habrá ocurrido a Condoleezza Rice de su complicidad en la tragedia que suma más bajas (muertos y heridos) iraquíes que el número de millas náuticas que haya registrado, o que anticipe registrar, en su puesto como ministro-trotamundos? Claro está que las vidas de iraquíes no cuentan lo mismo que las norteamericanas, o las israelitas, ¿no es cierto, Ms. Rice? Diferentes pueblos requieren – según se evidencia en su retórica – ábacos diferentes, ¿no es así?

¡No, no lo es, Señora Ministra! A menos que sea una consumada racista, debería saber que tanto el gozo como el sufrimiento humano nos los otorga el mismo creador… habiendo todos venido a este planeta como especie única: Homo sapiens. Y como norteamericana de ascendencia negro-africana debiera saberlo por propia experiencia y, de hacer algo, abogar por un ábaco único para todos: musulmán, cristiano, judío… así como los otros grupos cuyo certificado de origen no procede de Abrahán.

Para aquellos que cuestionen o desafíen el hecho de la enormidad de estadounidenses que mantienen profundos prejuicios hacia los iraquíes y otros árabes… y en general, todos los musulmanes aunque sean del propio país; se sugiere el que se pregunten, si asisten a servicios religiosos – cristianos o judaicos – cuando fue la última vez que se dijo una oración durante esos servicios invocando paz y seguridad para todos aquellos que viven constante peligro en Irak… no solo “nuestros soldados” sino los demás. La respuesta lo dirá todo y demostrará como valoramos la vida – las nuestra y la de ellos – y si la hipocresía abunda, demostrando la poca atención que ponemos al mensaje de Cristo en los Evangelios (Nuevo Testamento), o lo que está escrito en la Mishná y la Gemará (Talmud).

Fuad Siniora, primer ministro libanés y “modelo estadounidense” para el tipo de liderazgo que se espera en el Medio Oriente desafió el mensaje llevado por Ms. Rice de George W. Bush el verano pasado, preguntando: “¿Es el valor de los derechos humanos en Líbano inferior al de ciudadanos en otras partes? ¿Somos acaso hijos de un dios menor? ¿Vale más una lágrima israelita que una gota de sangre libanesa?

Si queremos una medida de cuanta sangre iraquí se ha derramado desde esa nefasta invasión hace cuatro años, simulemos que toda la población de EEUU, jóvenes y viejos, nativos e inmigrantes (con o sin documentos), podría estar ondeando al mismo tiempo banderitas estadounidenses de 20 cm. x 38 cm. empapadas en sangre iraquí. Sangre que es tan bermellón y apreciada como la nuestra… sangre de la que, directa o indirectamente, los norteamericanos son responsables.

Nuestros sentimientos prejuiciosos, bien sean culturales, étnicos o religiosos tienen poco que ver con conflicto que se pueda hallar en el Corán, la Biblia o el Talmud. Es la indiferencia o denegación de lo que está escrito en esos libros lo que trae el conflicto. Y si empezamos a cuantificar el valor de la vida de acuerdo con preferencias demoníacas, vale mas que pongamos a un lado esos tres libros. De ser así, poco ha sido lo que la religión ha hecho para humanizarnos, para traernos una medida de algo tan importante como es el respeto y la compasión.

No. Los iraquíes definitivamente no son criaturas de otro creador. Ni tampoco lo son los libaneses, los palestinos, o los otros árabes; o ninguna otra gente que comparte este planeta con nosotros.

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