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Agustín Diaz de Mera: el silencio es traidor
Raúl Tristán
Dicen de él que es hombre de intachable conducta, tanto en lo moral, como lo personal como lo profesional. Que los sindicatos policiales lo confirman.
Pero este hombre, ha osado desafiar al juez, a la Ley, a la Justicia, y ha guardado un inoportuno silencio, incomprensible en alguien de su talla y valía.
El silencio, en ocasiones, es dar la callada por respuesta. Y quien calla otorga.
Resulta imposible imaginar que el ex-Dierctor General de la Policía pueda haber lanzado, en un programa de radio, una bravuconada, una cortina de humo, un fuego fatuo.
Más bien, diría yo, alguien cercano a él, y de su entera confianza, le cuchicheó al oído que existía un informe, que decía lo que tal vez no dijera, con unas palabras que no eran tales... Y por eso De Mera no puede hablar. Porque ahora es consciente de que alguien le utilizó, jugó con él como vulgar peón.
Eso, o si en realidad del informe existe en los términos señalados, entonces el silencio carece de sentido, pues llegar al fondo de la investigación del 11-M exige que todo aquel que sepa algo hable. Aunque seguramente muchos callarán, y las cloacas del estado seguirán llenándose de sucia podredumbre, como la que las anegó durante la edad oscura, durante el felipismo.
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