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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

El precio de las cosas

Pascual Mogica
Pascual Mogica
sábado, 31 de marzo de 2007, 22:21 h (CET)
No iba desencaminado el presidente del Gobierno cuando respondió a la pregunta sobre el precio de un café. El presidente respondió con arreglo a lo que él mejor conocía porque, desgraciadamente para él, solo puede saber lo que vale un café en la cafetería del Congreso de los Diputados y digo desgraciadamente porque ya le gustaría a Zapatero poder tomarse un café en cualquier cafetería de Madrid, pero ¿se imagina usted al presidente rodeado de guardaespaldas para satisfacer su deseo de tomarse un simple café en una cafetería ya fuera del centro o de la periferia? Menudo número y menudos comentarios y críticas desde el Partido Popular

Pero lo mejor de todo, sobre este anecdótico hecho del café, son los comentarios de algunos políticos como por ejemplo Rajoy. Este ha dicho que el último café que el pagó le costó casi dos euros. Supongo que lo tomaría en una cafetería de cierto “nivel” donde él puede hacerlo con frecuencia pero Zapatero no. El diputado de IU en Andalucía, Antonio Romero, ha declarado si es que Zapatero “no sabe que los salarios han perdido capacidad adquisitiva a favor de la renta del capital”. Estoy seguro de que el salario que cobra el señor Romero como diputado no ha perdido esa “capacidad adquisitiva”. Lo que no me explico es que si tanto se preocupa por el salario de los trabajadores ¿porqué no reparte el suyo con un “mileurista” o con algún parado?

Capítulo aparte merece lo dicho por Zaplana. El portavoz del PP dijo que Zapatero “no está muy bien con la España real”. Puede que Zapatero no lo esté, no tengo ni idea de su grado de conocimiento al respecto, pero de lo que si estoy seguro es de que Zaplana sí está con la España real, con los que como él se compran pisos de más de 400 metros en el Paseo de la Castellana de Madrid cuyo valor se cifra en cientos de millones de las antiguas pesetas y que Zaplana podría decir exactamente que es lo que vale y en cambio, también estoy seguro de ello, no sabe lo que vale un paquete de chicles o una bolsa de patatas fritas ya que cuando era ministro compraba estas “chucherías” con cargo al ministerio de Trabajo del cual era titular. Recientemente se han confirmado estas compras mediante los correspondientes tiques que Zaplana entregó en su Ministerio. A lo mejor tampoco nos puede decir la marca del turrón por cuya compra el ministerio de Trabajo pago 23.000 euros siendo él ministro del ramo.

Parece mentira pero hay que ver como una respuesta con conocimiento de causa y totalmente intrascendente, puede poner en evidencia a ciertos políticos de la oposición.

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