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Moscú y Washington necesitan el uno al otro

Sergei Rogov
Redacción
sábado, 31 de marzo de 2007, 22:26 h (CET)
La eventualidad de una reedición de la guerra fría es el tema central de los debates que los medios mundiales de comunicación sostienen tras el discurso de Vladimir Putin en la reciente Conferencia de Seguridad en Munich.

Sin embargo, dados el nuevo contexto político, la diferencia en el poderío de la URSS y de la Rusia de hoy, sería incorrecto hablar de retorno a la “guerra fría”.

En todo caso, el discurso de Putin no es un llamamiento a la guerra. El primer mandatario ruso tan sólo se limitó a constatar la situación en que se vieron el mundo y Rusia. Putin presentó un panorama que muchos, sobre en todo en Occidente, se niegan a admitir, sumidos como antes en la “guerra fría” o seguros de que el mundo unipolar, que es la decantada Pax Americana, es la realidad.

El Jefe del Estado ruso volvió a reiterar la aspiración de Rusia a un papel importante en el acontecer mundial y propuso aunar los esfuerzos para articular un sistema de seguridad colectiva en un mundo multipolar.
Pero el mero hecho de ser multipolar no garantizará estabilidad al mundo. Recordemos que cada vez que se alteraba el equilibrio de fuerzas estallaba una guerra. En condiciones en que la ONU y otras instituciones internacionales de hecho están paralizadas, surgen premisas para el caos.

En semejante contexto, la rivalidad de Rusia y EEUU puede devenir en uno de los numerosos conflictos, pero en modo alguno el eje de las relaciones internacionales, tal como durante la “guerra fría”.

Pero también es factible otro modelo de relaciones entre Moscú y Washington que han dejado de ser obligatoriamente enemigos en cualquier eventual conflicto internacional. Rusia y EEUU podrían estar interesados en cooperar para arreglarlo, sobre todo en zonas tan importantes para ambos países como Oriente Próximo y Lejano, la CEI, Europa.

Es de esperar que tras atascarse en Irak, Washington procurará evitar nuevas acciones unilaterales y optará por soluciones consensuadas en el ámbito internacional, por lo cual estaría interesado en el apoyo de Moscú para encontrar soluciones políticas a los problemas iraquí, iraní o norcoreano. Es más, el imperativo de embridar las pretensiones chinas de superpotencia o de impedir una nueva ofensiva del integrismo islámico podría empujar a EEUU a estrechar la cooperación con Rusia, lo cual propiciaría acuerdos y compromisos entre ambos países.

Para fomentar confianza entre Rusia y EEUU, es preciso hallar una fórmula de compromiso que permita evitar la confrontación a raíz del emplazamiento de la defensa antimisil en Europa del Este. De lograr éxito en la solución del problema iraní, desarrollarse el alcanzado con Corea del Norte, Washington quedaría sin pretextos para el despliegue del sistema antimisiles en Europa del Este. En todo caso, Rusia ganaría un mayor apoyo internacional.

Pese a los llamamientos a aplicar sin demora la política de “disuasión” respecto a Rusia, la Administración Bush no se apresura a enfrentarse abiertamente al Kremlin. A juzgar por todo, la Casa Blanca y el Departamento de Estado de momento no renuncian a la cooperación con Rusia (tanto bilateral como multilateral). Y es que, de acuerdo con los recientes sondeos de opinión en EEUU, tan sólo el 2% de los norteamericanos consideran a Rusia como enemigo.

Moscú está interesado en erigir conjuntamente un sistema de seguridad colectiva para un mundo multipolar. Semejante sistema es imposible sin EEUU. Además, la seguridad de Rusia exige prevenir la carrera de armamentos, nucleares o convencionales, lo que tampoco es posible sin Washington.
Y, por último, urgen importantes iniciativas para consolidar el control de las armas nucleares. De momento, Washington elude negociaciones serias. Sin embargo, ofertas concretas podrían desbloquear la situación. En este caso, no bastarán negociaciones bilaterales. Rusia y EEUU han de adelantar iniciativas conjuntas y convocar consultas de todas las potencias nucleares.

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Sergei Rogov, director del Instituto de EEUU y Canadá (Academia de Ciencias de Rusia), para RIA Novosti.

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