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Etiquetas:   Presos de la libertad   -   Sección:   Opinión

Cambio radical… de mentalidad

Eduardo Cassano
Eduardo Cassano
@EduardoCassano
sábado, 31 de marzo de 2007, 00:11 h (CET)
El pasado domingo se estrenó el programa de televisión “Cambio radical”, y ha generado una polémica social con opiniones para todos los gustos. ¿Ayuda o perjudica aún más a las personas acomplejadas?

En una sociedad marcada por el culto al cuerpo y las diferentes modas, es lógico que muchas de las personas que no cumplen los cánones estéticos se sientan mal. En los últimos tiempos las empresas de cirugía estética han llenado páginas de publicidad, imprimiendo, casi, la necesidad de operarse para ser como los demás. Y desde Sanidad se ha consentido tanto, que ya tenemos un programa de televisión –han tardado mucho en imitar al americano- para poder conocer los complejos de unas personas que tienen la convicción de que su vida a cambiar sólo porque su cuerpo también lo hará.

Así pues, no encontramos con situaciones esperpénticas como la de una mujer que se ve fea –vale, algunas lo son, ¿y?- y piensa que si no se opera su pareja la va a dejar. ¿Estamos invitando, aún más, a que la gente sea superficial? ¿Dónde quedan todos esos valores que nos enseñan de pequeños, que nos dicen que son los buenos y con los que debemos vivir?

Me parece una aberración que una persona tenga que cambiar, a la carta, para poder gustar a los demás. Ya me parece complicado cuando se trata de cambiar el carácter –algo que por suerte o desgracia no se puede operar- de una pareja, e incluso sufro vergüenza ajena cuando veo a jóvenes poco atractivas escondiéndose debajo de varias capas de maquillaje; pero se acepta como normal. Pero, ¿operarse para gustar a alguien a quien, se supone, ya gustabas?

Pero así estamos. Es cierto que hay quien, a falta de originalidad o todo lo contrario, regala operaciones estéticas en los cumpleaños de esas mujeres –también habrá hombres, pero seguro que muchos menos-, que los reciben con la misma sonrisa que generaciones atrás tenían aquellos a los que, guapos y feos, les regalaban unos zapatos nuevos.

De repente la gente se ha olvidado que entrar en un quirófano no es como ir a ver una obra de teatro; tiene sus riesgos. Y esas personas que antes evitaban ir al médico por un catarro, hoy hacen cola en los hospitales. Pienso que este tipo de programas de televisión no ayudan, como no lo hacían todos los anuncios de prensa y radio, y Sanidad debería tomar cartas en el asunto tarde o temprano.

En un hospital de Valencia han operado en la última semana a tres niñas adolescentes por problemas sobrepeso. Eso es un problema, y no los absurdos complejos que tienen personas que se dejan influenciar por los demás. Es cierto que muchas personas necesitan un cambio radical… pero de mentalidad.

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