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Etiquetas:   Ver   juzgar y actuar   -   Sección:   Opinión

Cristianos en la lucha

Francisco Rodríguez Barragán
Francisco Rodríguez
jueves, 29 de marzo de 2007, 10:38 h (CET)
Hoy ha venido a mi memoria del poema If de Kipling, su consejo que decía algo así: si puedes… sintiéndote odiado, sin odiar a tu vez, luchar y defenderte. Los cristianos estamos siendo fuertemente vilipendiados, nuestros símbolos escarnecidos, nuestras creencias desacreditadas y una actitud decidida de desalojarnos de la vida pública.

Es necesario luchar y defenderse del odio que se ha desatado contra nosotros, aunque lo difícil es hacerlo como dice Kipling: sin odiar a tu vez. Si nos dejamos arrastrar por el odio, el rencor o el resentimiento nuestra batalla está perdida. El odio y el mal corrompen todo lo que tocan. Cuando somos maltratados nos volvemos malos, quisiéramos devolver mal por mal, ver a nuestros adversarios perseguidos y vencidos. Por eso tenemos que entrar en la lucha purificando nuestro corazón de todo mal deseo, de todo rencor, de todo resentimiento.

No es sólo Kipling el que nos pone en guardia frente al odio que podamos sentir sino Jesús, al que decimos seguir los cristianos, el que nos advirtió de que seriamos perseguidos a causa de su nombre e incluso que habría quien al quitarnos de en medio pensara que con ello servía a Dios. Nos repitió muchas veces que si amamos a quienes nos aman no tendríamos ningún mérito, que teníamos que amar a nuestros enemigos y bendecir a los que nos persiguen y aborrecen.

Claro que esto de amar a los enemigos no tiene nada que ver con la pegatina de “To er mundo es bueno”. No es transigir, ni contemporizar, ni relativizar nuestras convicciones. Amar a los demás, amigos o enemigos, es buscar activamente su bien, el bien que nos puede hacer mejores y más personas a ellos y a nosotros.

Estar siempre dispuestos al perdón y no al desquite, distinguir entre la persona, siempre digna de respeto, y sus acciones y opiniones que no tenemos por que compartir e incluso estamos obligados a combatir por amor a la verdad, por amor a las personas, por amor a Dios.

Hace falta que los cristianos luchen en esta hora complicada, pero que se preparen para esta lucha purificando su corazón para que el mal que nos hacen no resulte duplicado con nuestra respuesta.

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