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Etiquetas:   Micro abierto   -   Sección:   Opinión

La presunción de inocencia contra el paredón

Pelayo López
Pelayo López
martes, 27 de marzo de 2007, 10:47 h (CET)
Acabamos de celebrar el 4º aniversario de la “última” Guerra de Irak, aunque para muchos otros se acerca más a la realidad decir que comenzamos el quinto. En estos años, con un goteo continuo que aún persiste y no tiene visos de solución cercana, el número de muertos se estima en unos 650.000, incluidos más de 3.000 soldados norteamericanos, defensores caídos del país que se ha erigido en principal instigador de esta “reconstrucción democrática”. Curiosamente, con la ciudadanía de un país movilizada en las calles en su contra en esta triste conmemoración, con un partido demócrata en la oposición parece que alentado a finiquitar el asunto de inmediato, y con unos medios de comunicación cada vez menos creyentes de sus designios, el Presidente Bush aún se obstina en alegar que la solución no tardará en alcanzarse días ni semanas, sino meses, que bien podrían incluso convertirse en más años, y lo hace, yendo aún más allá, solicitando el incremento en las partidas presupuestarias con destino al ámbito militar en general y a la Guerra de Irak en particular.

Partido presupuestario podría ser el mismo que se celebró la pasada semana esgrimiendo la lucha contra la pobreza. Y digo lo de partido presupuestario porque, a simple vista, con sólo una pequeña parte de las fortunas atesoradas por el nutrido grupo de estrellas congregadas en torno a un balón, seguramente podría hacerse mucho más que lo que se llevará a efecto con lo recaudado a través de las entradas al encuentro y la fila 0. Pero efecto benefactor y altruista es precisamente el buscado por el escaparate futbolístico una vez más.

Todo lo contrario, la defensa de ciertos intereses, en concreto los derechos de autor, es lo que pretende conseguir el canon digital que ha conseguido reunir un millón de firmas en su contra. Este nuevo impuesto, que gravará todo soporte que valga para almacenar información, servirá para paliar, según anuncian, y en la medida de lo posible, los negativos efectos de la piratería en sus múltiples ramas haciendo portar a todos los usuarios con dicha carga. Da la sensación, una vez más, de que todos somos delincuentes y de que, rompiendo la baraja de las libertades de todo Estado de Derecho que se precie, y bajo el pretexto de doble filo de la ley actúa, si allí había armas de destrucción masiva, aquí corremos peligro porque han puesto la presunción de inocencia contra el paredón.

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