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Etiquetas:   La parte por el todo  

Cambio de estación

Óscar Arce Ruiz
Óscar Arce
domingo, 25 de marzo de 2007, 06:49 h (CET)
Civilizaciones de todos los tiempos han conseguido desaparecer sin dejar rastro de la faz de la tierra, a pesar de haber conquistado tecnologías y saberes de enorme complejidad, que les han llevado a una prosperidad material y cultural sorprendente desde nuestro punto de vista.

¿Cómo ha podido darse esta circunstancia? Solamente el resto de lo que fueron edificios solemnes se tienen en pie y hacen que debamos especular sobre quiénes y de qué manera construyeron tales mausoleos para su pueblo, y qué uso se les daba antes de servir para llorar su memoria.

Jared Diamond responde con una sola palabra, que da título a su último libro: colapso. El colapso entendido en cualquier sentido, tanto económico como poblacional y, cómo no, ecológico.

En cierto modo, cada aspecto tiene relación –íntima, en ocasiones- con los otros. Hay grupos, por ejemplo, que basaron toda su riqueza en la alimentación y utilizaron ésta como moneda de cambio para acceder a ciertos servicios. Ello posibilita que las ‘arcas del estado’ permanezcan llenas de víveres en situaciones de extrema pobreza del pueblo, lo que puede llegar a provocar situaciones de revolución y de conflicto, las consecuencias de las cuales sólo pueden medirse desde la distancia en el tiempo.

La saturación en uno de los campos y el abuso sobre un aspecto concreto de los pilares de las relaciones en un grupo, erosiona el sustento hasta que se acaba quebrando. El proceso es largo y el desgaste constante hasta que las consecuencias se hacen evidentes.

Cuando eso pasa, el tiempo de reacción es escaso si tenemos en cuenta el bagaje que se arrastra durante años y la enorme inercia que éste ha generado. En el momento en que se considera que quizás el exceso ha supuesto demasiada tensión, las olas se alzan a más de tres metros de altura.

¿Qué debieron pensar los mayas o los habitantes de la isla de Pascua cuando presentían que sus civilizaciones, ellos mismos, se desvanecerían en un lapso corto de tiempo como si nunca hubiesen existido? Quizás se preguntaron qué falló en su relación con las fuerzas de la naturaleza, qué dios no estaba ya de su parte, a qué defensor enojaron sin quererlo, por qué no hicieron lo que se suponía que tenían que haber hecho para que todo siguiese su ciclo.

En cualquier caso fue tarde y ahora residen en la Historia. Quiero decir, ‘solamente’ en la Historia.

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