Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

El modelo georgiano tal y como es

Vadím Dubnov
Redacción
jueves, 22 de marzo de 2007, 19:05 h (CET)
Representantes de todas las principales fuerzas políticas georgianas firmaron el memorando en pro del más pronto ingreso de Georgia en la OTAN, acontecimiento sensacional hasta cierto punto.

Jamás se registró tal unanimidad entre el presidente del país, Mijaíl Saakashvili, y la oposición.

Hace un año Angela Merkel dijo que se podría considerar las condiciones menos rigurosas de ingreso de Georgia en la Alianza Noratlánitca, lo que Georgia acogió muy en serio. Sin embargo, el progreso real de adhesión de Georgia a la OTAN no es evidente en modo alguno. El llamado Plan de Acción Individual de la Asociación (IPAP) considerado en Tbilisi poco menos que el billete de entrada de hecho se vio frustrado. En septiembre pasado la comisión de la OTAN que visitó Tbilisi para apreciar los resultados del mencionado Plan se limitó a escaso comentario y en lugar de anunciar el inicio del tan esperado programa MAP (Plan de Acción para la Adhesión) tuvo que recurrir al eufemismo completamente nuevo: “diálogo intensivo” que a nada obliga a Bruselas.

Los estándares de la OTAN incluyen no sólo los índices militares, sino los parámetros tan ajenos, al parecer, a la doctrina de seguridad como el sistema electoral y la independencia de los juzgados. Los representantes del poder georgiano lo acogen con optimismo: la orientación hacia Occidente es casi garantía de la democracia, porque los consocios occidentales no perdonarán desviación alguna de la misma preñada de graves consecuencias. Entretanto, la práctica demuestra que cierto espacio de maniobra se conserva y que las autoridades de Tbilisi aprendieron a trabajar bastante bien en su marco.

Tras haber destruido el sistema de clanes del poder, tradicional para estas latitudes, Saakashvili estructuró de hecho un modelo que puede ser calificado de “democracia de amiguismo”. Los puestos clave no los desempeñan las personas afines por el indicio geográfico, corporativo o e parentesco, sino los amigos íntimos. Este modelo es menos estable, aunque en lo fundamental Saakashvili logró restituir en Georgia el sistema harto conocido basado en el parlamento de hecho unipartido, la oposición castrada y las decisiones estatales voluntarias. Al mismo tiempo, en los primeros momentos Saakashvili logró controlar, valiéndose de su extremada popularidad, todas las tentaciones posrevolucionarias. La cacareada expropiación, anunciada de inicio, de las odiosas figuras de la época prerrevolucionaria, no obtuvo extensión nacional, lo que indudablemente es un mérito del presidente. El presidente entrega las palancas del desarrollo económico a los líderes de corte liberal, los que al principio, en vida del influyente primer ministro Zurab Zhvania (los motivos de cuyo fallecimiento en febrero de 2005 son sumamente oscuros), lograron hacer frente a las instituciones armadas, a las que el presidente profesa también predilección obvia. En realidad, los índices macroeconómicos son impresionantes. Si en 2003 los recursos presupuestarios de Georgia apenas alcanzaron 300 millones de dólares, en 2007 sobrepasarán 2 mil millones. El Banco Nacional acumuló más de 1.500 millones de dólares del “fondo de estabilización” en las cuentas pertenecientes al tesoro público.

Pero las cifras son tan míticas como relativos esos índices. El 90% de ese milagro económico es el mérito de la administración: se recaudan impuestos y el poder sometió la aduana a su control. La reforma impositaria efectuada por el nuevo gabinete se considera bastante liberal, pero, según se pone en claro, no estimula el desarrollo del negocio. Se puede obtener el crédito bancario al 16%, pero sin capital inicial nadie se lo concederá. Por eso el escenario económico sigue siendo manejado por los mismos que durante Shevardnadze o los que están hoy en poder. Ese fenómeno precisamente condiciona el auge en la construcción, una de las escasas áreas, en las que se puede hacer inversiones, recibir beneficios en corto plazo y asegurar la legalización.

Pero a medida que se afianza la vertical del poder a Saakashvili le resulta más difícil controlar las contradicciones surgidas en sus sectores. Los economistas liberales en poder siguen siendo “la cosa en sí”, mientras que las tentaciones de hacer uso de su influencia se hacen insuperables para las instituciones armadas georgianas. Por cuanto en Georgia escasean grandes capitales, peligro inminente se cernió sobre el único oligarca georgiano Badri Patarkatsishvili, y el escándalo en torno a su fuga a Inglaterra ilustra bien a las claras la actual situación georgiana.

Durante largo tiempo Patarkatsishvili se distanciaba con éxito de la participación activa en la política. Al criticar el poder y apoyando incluso a la oposición georgiana, no se posesionaba como adversario del poder. Y es poco probable que de hecho se convirtiera en blanco de presión política por parte del presidente: las relaciones entre ellos se asemejaban a una paz estable y fría. Sus problemas actuales son resultado de la contraposición económica de diversos bandos en poder. Por cuanto en el incidente en torno al oligarca número uno de Georgia están implicados no sólo representantes de las instituciones armadas, sino también el entorno del presidente, es evidente el creciente desequilibrio de la vertical georgiana.

Todo esto se produce en el contexto de cierto enfriamiento de las relaciones entre Georgia y Europa descontenta hasta cierto punto por la disposición de Saakashvili de agravar las relaciones con Moscú. Por un lado, el mandatario georgiano obligaba a los europeos a apoyarle en este conflicto, lo que en modo alguno entraba en sus planes. Por el otro, el constante riesgo de duros enfrentamientos en Abjasia y Osetia del Sur también preocupa a Europa que teme en extremo una extensión de la agenda de Kósovo.

Según todos los indicios, Saakashvili intenta introducir ciertos correctivos en su política. Oficialmente, se considera que el año 2006 fue un fracaso en lo relativo a la política exterior, especialmente en su dimensión europea. Pero le prestó buen servicio oportuno la impresionante manifestación de la unidad política nacional basada en la adhesión de Georgia a la OTAN: además, fue demostrada al mundo la disposición de mostrar actitud civilizada hacia la oposición y el mero hecho de que el poder la reconoce. La reacción de la comunidad mundial se desconoce aún, pero la oposición georgiana se siente evidentemente agraciada por esa actitud hacia ella. Del despacho del presidente salían satisfechos hasta los opositores que habían perdido ya la esperanza de ser oídos excepto en los mítines callejeros.

____________________

Vadím Dubnov, para RIA Novosti.


Noticias relacionadas

No todo se solventa con la prisión

Hay penas que sólo pueden penarse en familia

Renovarse o morir

Desde la militancia apelamos a la honestidad personal e intelectual del futuro líder, su competencia política y su lealtad a una España sin fisuras ni frivolidades nacionalistas

Amenazas para España: separatismo, feminismo combativo y Justica populachera

“Resulta que no sirve de nada que se cierren las heridas si se cierran con la mierda dentro” Nerea Delgado

Opus Dei: Comentario crítico a una carta (XIX)

El deseo de dar de comer todos los días a los de la propia familia consigue lo que no hace la convicción

Ser estoico

El libro de Massimo Pigliucci titulado Cómo ser un estoico nos hace reflexionar sobre la conducta
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris