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Etiquetas:   A pie de calle   -   Sección:   Opinión

Amor de... plaza (perdón, de madre)

Paco Milla
Paco Milla
jueves, 22 de marzo de 2007, 11:26 h (CET)
En este momento, estoy rememorando el día, en el que fuiste fecundado, sabes que tus orígenes están muy próximos al mío, pero aun así, soy tu madre. De mi provienes y de mis pechos mamaste. Y no me arrepiento de ello. Lejos de esto, estoy orgullosa de haberte alimentado y haber visto como tus ojos se abrían mas y mas día tras día, ya que hubo malos tiempos, en los que pensé que no te sacaría adelante. A veces languidecías, como dudando entre vivir o dejarte ir. Yo notaba cuando te faltaban las fuerzas y me mirabas con tus pequeños ojillos tristes, con los que me decías…¡mama, adiós, estoy cansado, no viertas tu energía en mi, no merezco la pena, a nadie le importo!

Recuerdo que al principio, solo eras un apéndice, podríamos decir un callejón sin salida, como el que tienes enfrente, pero con el paso de los meses de embarazo, sin duda tomaste el papel protagonista.

Según avanzaba la gestación, yo notaba que tu serías estrella, que estabas llamado a la gloria. No te diré que te amo mas que a tus hermanos, pero si de forma especial, como a cada uno de ellos. Unos hijos son mas altivos, otros mas humildes, otros simples toriles y al final, a mis pies, los mas floridos y verdosos jardines y es que todo depende de las habilidades con las que nacéis dotados, las cuales conformarán vuestros destinos.

No pasará mucho tiempo, sin que reclames un papel protagonista, intentando anularme a mi, que te he dado la vida o quizás seas de los que requieras tu importancia, pero reconociendo tu apellido y ubicación en esta vida, compartas conmigo ese lugar de gloria que te ha sido dado.

Ya sabes que no tendré problema alguno, llegado el momento de reconocerte como el mas importante de todo tu entorno. No en vano te relacionaste con los grandes, con los mas importantes y debes quedar tranquilo, que tu madre no te negará la relevancia que mereces, pero te pido que no reniegues de mi… aun.

Sigue en mi seno, pues quizás tu gloria no se encuentre en tu independencia, sino en seguir bajo mi manto, donde estás actualmente. Ya sé que los jóvenes pájaros, queréis volar en el momento que notáis el desarrollo y fuerza de vuestras alas y ¿quién soy yo para negarme a que sientas la inigualable sensación de surcar los cielos?.. al contrario, tus sueños serán los míos, hijo. Piensa que yo seré feliz mientras tu lo seas y en la misma proporción, incluso te diría que aun mas, porque cuando tu sonrías, yo sonreiré porque sonríes, cuando disfrutes, yo lo haré porque disfrutas, y cuando mas grande sea tu sonrisa mas abundantes serán mis lagrimas por la felicidad de verte pleno. Que no te duela nunca que te digan que estas aun en mi seno… porque tu sabes que te di la máxima libertad e independencia que me es posible, siendo yo la Plaza de Almagro y tu mi hijo mas querido, mi Corral de las Comedias. Ave, hijo.

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